Siempre hace buen tiempo

Terminator versus democracia

Dos años ya de las Gemelas y el mundo con estos pelos, por no decir patas arriba. Contemplo lo ocurrido estos meses con temor y temblor desde mi agujero de ciudadano global y ¿qué veo? Mientras nadie encuentra a Bin Laden,  ni a Sadam ni las armas de destrucción masiva, el imperio de la seguridad más arbitrario está socavando aquel espíritu de la democracia que dio origen a los Estados Unidos.

Hasta los propios estadounidenses están experimentando, como denuncia el profesor de Georgetown Norman Birnbaum[*], cómo un imperialismo antiterrorista y sus enormes gastos, les conduce al desempleo. El mismo autor dice que los gobernantes pro americanos de Europa se han vuelto cada vez más autoritarios y cita a Aznar, Blair y Berlusconi.

El suicido inducido de David Nelly, ante la presión mediática, ha puesto frente a las cuerdas a una de las democracias más añejas del continente europeo, mientras en Irak ya han muerto más soldados aliados que en toda la guerra. Bush no sabe ya qué hacer con esa patata caliente y pretende colarle un gol ahora a las Naciones Unidas que despreció. Las severas palabras del secretario Koffi Annan  revelan una situación sin precedentes, hasta el punto que Washington esta  a punto de retirar su resolución sobre Irak de la ONU.

La expresión clave de los iraquíes al hacer balance de estos últimos meses es muy significativa: “Lo peor no fue la guerra, sino el caos que le siguió”. Es cierto que Irak comienza a funcionar seis meses después: la gente ya no hace cola en las gasolineras sino en los bancos, pero la vida no vale un céntimo en las calles de Bagdad. Solo en la capital fallecen al día 30 personas por heridas de bala. La última víctima, el encargado de información de la delegación diplomática de España. Un lúcido reportaje de Tele-5 sobre la muerte del cámara Couso llega a la conclusión de que en la muerte de periodistas  a manos americanas en Irak había intención deliberada. ¿Cómo no sabían que  en sí mismo, con y sin Sadam, ese país era un cóctel molotov?

Tampoco el sheriff de la aldea global es capaz de poner paz en Oriente Medio, porque está claramente del lado de uno de los dos pistoleros: Sharom y  su ley del talión contra los suicidas de Hamás,  a los que no puede controlar un Arafat enfermo, amenazado de muerte y acorralado por nuevo muro de la vergüenza. Se diría que el éxito del actor republicano Scharzenegger como nuevo gobernador de  California se convierte en  símbolo de este anhelo de seguridad que domina al mundo: Termiantor.

 


[*] “Imperio y democracia” (El País, 31-08-2003).

 

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