Siempre hace buen tiempo

Category Archives: Poemas

Abísmame en tu Ser

“Mientras deambulo absorto por sendas de este espejo,
ABÍSMAME EN TU SER
 
Si del silencio hiciera 
 un abismado hueco,
 y en las tardes sin nadie 
 el diapasón ardiente
 del aire sobre el aire
 hasta matarme el ego
 por ser contigo
 uno,
 dormiría
 tan dormido y despierto,
 tan nada y todo en uno,
 como esa nube leve
 del sol atravesada.

 Si esta noche me dieras
 el saber sin concepto,
 un ser sin etiqueta,
 un navegar sin barco
 y una luna sin tiempo,
 que en las sombras fabrica
 la amenaza del miedo,
 quizás descubriría
 el vaivén de mi cuna
 y el sabor de tu verso.

 Si mañana es ahora
 y ayer ya no amanece
 y el hoy solo un instante 
 que se me esfuma yerto,
 abísmame en tu Ser
 porque así me diluya
 mientras deambulo absorto
 por sendas de este espejo,
 donde barrunto el aire
 de tu perfume eterno.

 Pedro Miguel Lamet
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El punto de luz

EL PUNTO DE LUZ

Sólo soy cuando dejo de ser
y vuelco la existencia sobre el vano
vacío de la sombra.

Me pierdo y me descubro
en la sima abisal de la marea.
El tiempo es solo ola,
la vida permanencia.

Sé que estás prendido de la estrella
allí donde la estrella ha dejado de serlo
y es el punto de luz 
donde amanezco.

Pedro Miguel Lamet

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Baja a mi noche

“Sentada en su butaca”
 
 
 
 
 BAJA A MI NOCHE
  
 Baja ahora a mi noche con la piedad del beso
 con que posa en la hoja la gota de rocío
 y límpiame el espejo con que copio este mundo
 de tristeza de niños sin niñez
 y ancianos sin arropo.
  
 Cántame tu nana, Señor, que tengo miedo
 a las sombras que tejen los dueños del dinero
 y a la frialdad de campos que engendran
 rascacielos con índices nikeis e ibex trentaicinco,
 cuando las flores huyen y los pájaros mueren
 sin ramas protectoras.
  
 Desándame el camino, que, perdidos sin norte,
 escarbamos asfaltos en busca de esperanza.
  
 Vuelve a casa, mi amigo, enciende tu fogata
 saca el pan con que hornas la ternura, y el vino
 con que sangras de nuevo entre misiles,
 que hace tiempo que no encuentro la risa
 sentados en la mesa de tu cuarto de estar.
  
 Me falta la cretona y el canto del jilguero,
 la tisana y la tarta, un calor de merienda
 y el croché de la abuela, sentada en su butaca
 y su nube sin tiempo. 
 Que la tele no grite
 zafiedades al aire y noticias que abruman
 al corazón exhausto.
  
 Salgamos a correr.
  
 
 Pedro Miguel Lamet
  
   
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La estrella de los Magos

Os deseo a todos el mejor regalo de Reyes, recuperar la ilusión
y reencontrar la estrella.
¡Felices Reyes!

Una estrella entre nubes desleídas


LA ESTRELLA DE LOS MAGOS

En medio de la noche rumorosa
y en un bosque de brumas ateridas
caminaba sin rumbo solo a oídas
de ese miedo interior que me rebosa,
cuando entre nubes refulgió preciosa,
como bálsamo azul en mis heridas
una estrella entre nubes desleídas
que encendió la ilusión por cada cosa.
De pronto renació en mí el niño huido
que en el cuarto de estar abría la puerta
al regalo de ser, al sueño tierno
de un día de Reyes que perdió el olvido,
y en una bici la sorpresa abierta
de volar de nuevo hacia el amor eterno.

Pedro Miguel Lamet
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Meditación de fin de año

MEDITACIÓN DE FIN DE AÑO

Cuando al mirarme en el espejo, vago

hacia la sombra que detrás me dejo

y desayuno en la ventana un poco

de esta luz que me regala el tiempo,

te pregunto, Señor, cómo me llamo

y quién es este que pregunta al cielo

ahora que dicen que se acaba un año

y lo despiden con risas y festejos,

como si el fin no fuera cada día

y cada hora un nuevo comienzo;

como si pudiera retornar al niño

que jugaba a peonzas en el suelo

o al soñador sentado en la escollera

por bucear tu luz entre los versos.

Me parece este paso como un río

que no puedo atrapar; cual un intento

que no tiene otro fin ni otra diana

que despeñarse en un desfiladero

donde el “yo” ya es la nada iluminada,

una gota en el mar del  Universo.

Pedro Miguel Lamet

VIDEO DEL POEMA RELIZADO POR MI HERMANO MIGUEL ANGEL:

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Nochebuena de la pandemia

En esta Navidad tan atípica os deseo más que nunca, queridos amigos y lectores, felicidad de dentro. Quizás la fragilidad, inseguridad e incertidumbre en que vivimos por la pandemia, las restricciones que condicionan estas fiestas nos puedan ayudar más que nunca a acercarnos al desasimiento total con que vino Jesús a este mundo, despojándose de todo. Al final, paradójicamente, la más profunda razón de nuestra alegría.

Algo que he querido plasmar en este soneto:

NOCHEBUENA DE LA PANDEMIA


Nunca el mundo sintiose tan propicio
ni la tierra un erial tan deseable
para anhelar el Verbo que nos hable
desde el amor que era en el principio.


Nunca vimos tan cerca el precipicio
como en esta pandemia abominable,
ni sentimos el miedo a lo inestable
por un tiempo insalubre de desquicio.


Y nunca nochebuena fue tan buena
como la de habitar en lo inseguro
con una paradójica alegría,


ya que nunca la vida fue tan plena
ni el amor tan gratis y tan puro
como nacer en brazos de María.


Pedro Miguel Lamet, sj


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Despiértame

Amanecer
¿Cómo puede un hombre nacer
 siendo viejo?
(Jn 3,4)

 Para nacer de nuevo en la mirada
 y destapar el alma de la vida
 que se oculta debajo de esa herida
 del dolor, el absurdo y hasta la nada;
  
 para sentir la sangre emocionada
 que en el fondo del Ser ríe y anida
 con un sabor a gloria y despedida
 de este mundo de tiempo y alborada,
  
  despiértame al secreto de la rosa,
  sumérgeme en tu mar por un segundo
  desde el cráter feliz de cada cosa,
  
  haz que abrace el amor a lo pequeño
  para saber que soy en lo profundo
  un rayo de tu sol y de tu sueño.
  
  Pedro Miguel Lamet
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Tres profetas de Adviento

Tres profetas de Adviento
Tres profetas de Adviento

1. Él miraba a lo lejos una tarde

2. Voz que clama en el desierto,

3.  Cuando contemplo el brillo de mi aldea

       Avanzamos en el Adviento. La liturgia nos presentan tres profetas de este tiempo de caminar en la esperanza: Isaías, Juan el Bautista y María, a los que he dedicado tres sonetos:

            ISAÍAS

Mirad, la joven está en cinta y dará a luz un hijo… Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo, consejero maravilloso, príncipe de la paz.(Is. 7, 14; 9, 4-5).

Él miraba a lo lejos una tarde

el horizonte rojo de temblores

y el asirio imperio en los horrores

que avanza, mata, arrasa,  hiere y arde,





empuñando la espada del cobarde.

Cuando una luz deshace sus dolores

y de la sangre brota entre las flores

una visión de paz como un alarde:

¡No temas más, que ya amanece un sueño:

un hijo trae la luz sobre la tierra,

un niño se os dará, la joven madre









ya está en cinta  y en su seno encierra

el sendero  de amor con que se abre

al mundo  un Dios que anhela ser pequeño!





 
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Amor de ausencia

   AMOR DE AUSENCIA

 Me anocheces, Señor, cuando te miro
 desde el silencio oscuro de la muerte
 y en el hondo agujero que es tenerte
 como  la nada  habita en un suspiro

 Porque en ese vaciarme  que respiro
 al olvidarme contigo de mi suerte,
 soy un velero que navega inerte
 hacia el mar del que vengo y al que aspiro.

 No dejes que mi alma se ate al puerto
 por  miedo de las olas y el futuro
 o que ancle mi nave en la querencia

 del fugaz mundo que se escapa incierto.
 ¡Arrástreme   tu viento al inseguro
 abrazo que me ocultas en la ausencia!

 Pedro Miguel Lamet

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Te busqué desolado

TE BUSQUÉ DESOLADO

Te busqué desolado en mi dolencia,
niño enfermo que anhela solitario
divisar en el mar algún corsario
sobre el velero de su adolescencia.

Perseguía en los libros tu querencia
buscando el infinito en el diario
mirar tras la ventana un campanario
por repicar tu luz y tu presencia.

Al cabo de los años he sabido
que no debo buscarte, oh Dios, afuera
ni forzar tu llegada o el encuentro

que es detener un gozo perecido,
pues siempre el Sol estuvo en mi ribera
y en el Mar que me habita desde dentro.

Pedro Miguel Lamet
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