Siempre hace buen tiempo

Category Archives: Poemas

Cuando no estoy

“Cuando no estoy, estás tú”

Cuando no estoy, estás tú,
y cuando estás, amanece
ése yo sin figura,
que, dormido, más que nombre
y deseo o poder o residencia
es río, manantial, ola y abrazo
de este pasar en busca de su Ser
que es tu presencia.

Me miro en ti, cuando camino
sin camino, como un niño
que acaba de nacer y nada solo
en el mar en que nadaba
antes del tiempo.

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Devuélveme mi estrella

Ahora que el niño se acurruca en este

gastado cuerpo

y que el mundo va camino de no saber  caminos,

devuélveme la estrella

en su esplendor de estaño,

que anoche he vuelto a escribir cartas a la vida

y no responde nadie.

Ve al buzón de allí cerca

a recoger la mía, la que hace sesenta años

deposité a los Magos

pidiéndoles una bicicleta azul

para dar libertad

a mi cojera,

pues quisiera escuchar aún sus pasos

desde la almohada,  el oído semidespierto

a un  lejano rumor de dromedarios

camino de mi casa

y de mi ensueño.

Voy ahora a despertar a mis padres,

a levantarlos de la tumba

para ir en pijama hacia el cuarto de estar

y brincar con ellos de alegría,

pues aún conservo intacta la sorpresa

que ellos supieron sembrar

tragándose las lágrimas.

Desde entonces tomé el oficio

más bello de la tierra:

restaurador de sueños o , si queréis,

perseguidor

y lustrador de estrellas.

Pedro Miguel Lamet

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La nochebuena del alma

Cuando anochece cada noche oscura

y busco entre las sombras un camino

para aliviar la duda, el desatino

que es no encontrar la luz en la locura

 

de un mundo que se ofusca y se tortura

por detener el tiempo en torbellino

mientras lloro su ausencia de destino,

solo tu llanto enciende mi ternura

 

al devolverme el niño que he perdido

y descubrir que dentro de mi alma

hay un pesebre pobre que te espera,

 

un hogar de silencios y de calma

donde Tú estabas sin que yo supiera

que de mi cuna nunca te habías ido.

         Pedro Miguel Lamet, SJ

¡Muy feliz Navidad de todos y venturoso año nuevo!

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Un canto a la vida

      FLOR, AGUA, BRISA

Para la flor el tiempo se escabulle,

fallece su color en un instante

como el regalo gratis y acuciante

que dispensa la vida cuando fluye.





Para el río el agua se diluye

en su pulir la piedra itinerante

y va a morir al mar como un amante

que en su abrazo la anula y la destruye.





Para mi ser la vida es una brisa

que en el nacer me sopla amablemente

me derrumba, me salva, me enloquece

y convertida en viento de repente

me anega en una lágrima, una risa

hasta besar el Mar eternamente.

Pedro Miguel Lamet

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Después del caos

EL TÚ OCULTO EN LA AUSENCIA

La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla.
Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.

(Gn 1,2)

Carvoeiro (Portugal)

Era todo un bostezo desahuciado
y el miedo permanente de la ausencia,
el envés asustado de la esencia,
que busca ser y anhela lo creado.

Era el hueco que nunca fuera amado
en la noche sin luna ni presencia,
el vacío del beso y la querencia
de ese abrazo que nunca habíase dado.

Era mi ser perdido en la penumbra,
la tarde sin amor ni despedida,
la mesa sin brasero, la ternura

que pide el yo de pan y risa hambriento.
Era el Tú que se oculta en la espesura
y brotará si nace el sentimiento.

Pedro Miguel Lamet

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En la entraña de un mundo que no entiendo

Anochecer en Alvor (Portugal) PML
 AMANECER
 
 
Con el frescor primero, como un canto,
nacían los colores  a la vida
desde el sol desleído en rosa pálido;
y agorera la noche despedía
aquella sombra que dejó tu llanto,
 
aquella sombra que muere cada noche,
cuando se duerme el cuerpo,
y el alma sin quebranto
vaga sola buscando entre las nubes
el cobijo que le de un abrazo
 
por ensayar cada día este estar muerto
que es vivir sin vivir el desencanto;
y para luego despertar contigo
y mirar desde el alba el rostro amado
 
en que nací a luz, por siempre amanecido
,
oh Dios que habitas de amor acurrucado
en la entraña de un mundo que no entiendo
y en el secreto temblor de mi regazo.
 
Pedro Miguel Lamet
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Amor de ausencia

AMOR DE AUSENCIA

Me anocheces, Señor, cuando te miro
desde el silencio oscuro de la muerte
y en el hondo agujero que es tenerte
como la nada habita en un suspiro

Porque en ese vaciarme que respiro
al olvidarme contigo de mi suerte,
soy un velero que navega inerte
hacia el mar del que vengo y al que aspiro.

No dejes que mi alma se ate al puerto
por miedo de las olas y el futuro
o que ancle mi nave en la querencia

del fugaz mundo que se escapa incierto.
¡Arrástreme tu viento al inseguro
abrazo que me ocultas en la ausencia!

Pedro Miguel Lamet

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Devuélvme mi estrella

Reyes gigantes. Alcalá de HenaresPMLamet)

DEVUÉLVEME MI ESTRELLA

Por entonces sucedió que unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén. (Mt 2, 1) se presentaron en Jerusalén. (Mt 2, 1)

Ahora que el niño se acurruca en este
gastado cuerpo
y que el mundo va camino de no saber caminos,
devuélveme la estrella
en su esplendor de estaño,
que anoche he vuelto a escribir cartas a la vida
y no responde nadie.

Ve al buzón de allí cerca
a recoger la mía, la que hace tantos años
deposité a los Magos
pidiéndoles una bicicleta azul
para dar libertad
a mi cojera,
pues quisiera escuchar aún sus pasos
desde la almohada, el oído semidespierto
a un lejano rumor de dromedarios
camino de mi casa
y de mi ensueño.

Voy ahora a despertar a mis padres,
a levantarlos de la tumba
para ir en pijama hacia el cuarto de estar
y brincar con ellos de alegría,
pues aún conservo intacta la sorpresa
que ellos supieron sembrar
tragándose las lágrimas.

Desde entonces tomé el oficio
más bello de la tierra:
restaurador de sueños o , si queréis,
perseguidor
y lustrador de estrellas.

Pedro Miguel Lamet

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Soñar contigo

 

         SOÑAR CONTIGO

Tuve que soñar contigo a solas

y buscarte en el mar de adolescente

para encontrar esa paz evanescente

que ocultaba tu brisa entre las olas.

Te aguardé por la noche entre farolas

como un novio que espera entre la gente,

y te escribí mis versos impaciente

para encontrar el sueño que acrisolas.

Me he hecho niño, Señor, aquí sentado

frente aquel mar que a veces ya no encuentro.

Aunque tras muchos años he aprendido

que ese sol que me nace o que se ha ido

tras la rosa, el dolor, la luna, el prado

eras tú que soñabas desde dentro.

Pedro Miguel Lamet

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