Siempre hace buen tiempo

Category Archives: Jesús de Nazaret

Al árbol de la Cruz

AL ÁRBOL DE LA CRUZ

De tu dolor, del tiempo amanecido,
de una palabra ardiente que encendía;
de las entrañas puras de María
y del amor hasta la esencia herido;

desde tu cuerpo tres veces caído
y la noche oscura de la sangre mía,
devuelves con tu cruz a la armonía
este mundo que nace en tu alarido;

este mundo que abarcas con tu abrazo
y limpias con tu muerte de tristeza,
este miedo a vivir esta pobreza

que florece en tu árbol cual si fuera
hontanar para siempre en tu regazo
al colgar de tu cruz mi primavera.


Pedro Miguel Lamet



Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Del “yo” ridículo al “nosotros” universal

Foto: “La sonrisa del emigrante” © PML

Me tropecé contigo en cualquier calle, enfrente de unos grandes almacenes, uno de esos templos heladores del consumo, de los que suele uno salir con las pupilas abotargadas de luces y colores, y me ofreciste un ejemplar de “La farola”. Y por un vil euro me regalaste con una sonrisa, que no se puede pagar con todo el oro del mundo.

En tu mirada se reflejaba una aldea perdida del África subsahariana, el bohío de tu familia con niños de vientre abultado en la puerta, desiertos, montañas, ríos, hambre, miles de kilómetros, la patera que arrojó al mar a algunos compañeros de infortunio y lo de siempre: el rechazo al diferente, la soledad del marginado, la Europa prometida para la que solamente eres un intruso molesto para esta sociedad del bienestar.

Y me vino a la mente otra sonrisa, la del papa Francisco:

“En realidad, todos estamos en la misma barca y estamos llamados a comprometernos para que no haya más muros que nos separen, que no haya más otros, sino solo un nosotros, grande como toda la humanidad. Por eso, aprovecho la ocasión para hacer un doble llamamiento a caminar juntos hacia un nosotros cada vez más grande, dirigiéndome ante todo a los fieles católicos y luego a todos los hombres y mujeres del mundo”.

Ni las naciones, ni los políticos, ni la sociedad escuchan tal llamamiento, porque esta es la sociedad del “yo”, del “ande yo caliente” en cuotas de poder, placer, vacunas, pasaportes y seguridad. ¡Y a Francisco se le acusa de “comunista” o de “ciudadano Bergoglio”, como lo llama la ultraderecha “tan católica”! ¿Por ser el buen samaritano de nuestro tiempo, por ser “el papa de los emigrantes”? “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis». (Mt, 25, 31-469).

Del “yo” ridículo al “nosotros” universal.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Recuperar la Estrella de los Magos

Nunca como ahora en nuestras vidas necesitamos recuperar las estrellas de los Magos, volver a encenderlas en nuestras vidas. Nunca como ahora nos hemos sentido mundialmente ayunos de ilusiones, no solo por el azote del covid, sino por un materialismo que desde hace muchas décadas encauzan los ideales raquíticos hacia el enriquecimiento personal y colectivo de las naciones, los políticos y casi todos los líderes. 

La Epifanía es una fiesta que enfoca las conciencias hacia lo universal. La manifestación de Jesús a todas las naciones a través del símbolo de los Magos, que les hace caminar hacia lo imposible para encontrar la Buena Noticia, sigue viva en el corazón de los pequeños que escuchan la música interior del corazón. Solo desde dentro vuelven a aparecer en el horizonte las señales que bis mueven hacia un «más» entusiasmante.

Os ofrezco estos dos poemas que intentan despertar en nosotros el niño dormido:

LA ESTRELLA DE LOS MAGOS

En medio de la noche rumorosa
y en un bosque de brumas ateridas
caminaba sin rumbo solo a oídas
de ese miedo interior que me rebosa,

cuando entre nubes refulgió preciosa,
como bálsamo azul en mis heridas
una estrella entre nubes desleídas
que encendió la ilusión por cada cosa.

De pronto renació en mí el niño huido
que en el cuarto de estar abría la puerta
al regalo de ser, al sueño tierno

de un día de Reyes que perdió el olvido,
y en una bici la sorpresa abierta
de volar de nuevo hacia el amor eterno. 

***  **** *** *** *** ***


DEVUÉLVEME MI ESTRELLA

Ahora que el niño se acurruca en este
gastado cuerpo
y que el mundo va camino de no saber  caminos,
devuélveme la estrella
en su esplendor de estaño,
que anoche he vuelto a escribir cartas a la vida
y no responde nadie.
Ve al buzón de allí cerca
a recoger la mía, la que hace setenta años
deposité a los Magos
pidiéndoles una bicicleta azul 
para dar libertad
a mi cojera,
pues quisiera escuchar aún sus pasos
desde la almohada, el oído semidespierto
a un lejano rumor de dromedarios 
camino de mi casa
y de mi ensueño.
Voy ahora a despertar a mis padres,
a levantarlos de la tumba
para ir en pijama hacia el cuarto de estar
y brincar con ellos de alegría,
pues aún conservo intacta la sorpresa
que ellos supieron sembrar
tragándose las lágrimas.
Desde entonces tomé el oficio
más bello de la tierra:
restaurador de sueños o, si queréis,
perseguidor 
y lustrador de estrellas.

Pedro Miguel Lamet
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

¡Feliz Navidad del desconcierto!

Cuando miro, ¿qué miro? ¿La realidad de las cosas o una imagen incierta, que procesa mi cerebro a partir de los datos que capta mi retina? ¿Es mi mundo verdadero o una ilusión, un sueño, solo maya como dirían algunos orientales? El apóstol Pablo opina que pasa la efigie de este mundo y que vemos “como en un espejo”, de los de su época, claro, en los que apenas se veía con definición, sin muchos “megapíxeles” diríamos ahora.
Sea como fuere, dicho espejo está muy requetebién, y me confieso enamorado de la apariencia de nuestro mundo, trasunto, reflejo, chispa de la luz total. Como caminar a través de la lluvia, caminito de misa bajo el paraguas, con frío afuera y calor por dentro.
Ese fuego de hogar que da la fe, esa manera de mirar distinta del que se sabe de paso, pero encantado de la vida que Dios mismo eligió para su Hijo en la primera Navidad, cuando descubrimos hasta qué punto lo pequeño es grande y cómo el cuerpo, la tierra, y hasta el frío de la lluvia se convierten desde esa noche en signo de esperanza, sacramento.
Es lo que os deseo en esta nochebuena, en la que con rebrotes de pandemia, problemas económicos, amenazas de guerra, tragedias migratorias, como nunca sentimos que en nuestra fragilidad reside nuestra fuerza y en la incertidumbre la esperanza que brota de la fe. Feliz Navidad, queridos amigos y lectores, con este soneto:

NAVIDAD DEL DESCONCIERTO

En esta Navidad del desconcierto
cuando busca el migrante su destino
y el pobre, el refugiado, un camino
por este mundo triste, solo y yerto;

cuando el poder, el oro y su desierto
enajenan al hombre peregrino
que se aparta del calor divino
cerrando un corazón que estaba abierto,

muéstranos que el vacío de la cueva
y el arropo interior de tu cariño,
en la noche que brilla de alegría,

encarnan esa luz de Buena Nueva
por el cálido amor de un frágil Niño
que llora hoy en brazos de María.

Pedro Miguel Lamet



Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

En mis 50 años de sacerdocio

Un momento de mi ordenación sacerdotal hace 50 años

Hace 50 años fui ordenado sacerdote por el obispo Ramón Echarren. Una efemérides llena de recuerdos que marcó mi vida y me llena de gratitud a Dios y a todas las personas que me han acompañado en esta maravillosa aventura. Hoy, junto a mi familia y hermanos de comunidad lo he recordado con esta homilía que os ofrezco, queridos amigos, para que os unáis en mi acción de gracias.

Pedrito, de bebé y con su primera sotana

HOMILÍA EN MIS 50 AÑOS DE SACERDOCIO

Celebramos este año el V centenario de la Conversión de San Ignacio, desde aquella herida que le cambió y ha arrojado tanta luz desde entonces en el mundo a través de nuestra Compañía. Salvando las distancias, en estos cincuenta aniversario de mi ordenación sacerdotal, quiero recordar que debo la luz también a una pierna quebrada, una tuberculosis ósea en la cadera que me mantuvo escayolado e inmóvil a mis seis años durante un año entero y luego más años hasta los once de edad, con sucesivos aparatos en la pierna, que impidieron arrancar a la vida como cualquier niño normal. Eso me permitió ver el mundo, los juegos, la familia, los acontecimientos como desde un balcón. Y también, como Ignacio, leer mucho: tebeos, aventuras y vidas de santos. De ahí, de ese distanciamiento, nació mi vocación a la Compañía de Jesús y al sacerdocio.

Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

¡Cómo suena tu nombre!

¡CÓMO SUENA TU NOMBRE!

No hay nada que resuene como el nombre
de labios del amado, de tal suerte
que resucite el alma, te haga fuerte,
te toque las entrañas y te asombre,

herida de dolor, cuando aquel hombre,
jardinero del huerto de la muerte,
hizo vibrar el aire frío e inerte
y te llamó “María” sin renombre.

¡Oh qué riada de recuerdos vino
hasta anegar de sueños el momento
y estrechar en sus pies esa presencia

que es abrazar lo humano y lo divino!
Tu Rabboni desenterró la ausencia
y nuestro amor cristalizó en el viento.

Pedro Miguel Lamet 

¡Feliz Pascua a todos!

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Flor de Viernes Santo

FLOR DE VIERNES SANTO

De mi fuego a tu fuego hay un paso,
que es la noche profunda del que mira
por encima del odio y de la ira
y se incendia de amor en el fracaso.

De mi noche a tu noche hay un ocaso
que es derrotar en silencio la mentira
y abrazar en tu muerte cuanto aspira
a alcanzar en su luz aquel traspaso

del miedo que se troca en la alegría.
Va mi alma contigo ensangrentada
por las calles del mundo tras el llanto

de todos cuantos llevan por tu vía
aquella cruz tan dura y tan pesada
que empezó a florecer en Viernes Santo.

Pedro Miguel Lamet
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

«Así como nosotros»

El que no perdona nunca rompe los barrotes de su propia cárcel.

Ha llovido mucho desde que Séneca escribió en su libro “De moribus”: “Perdona siempre a los demás, nunca a ti mismo”. Entre otras cosas el gran filósofo cordobés no conoció al gran especialista del perdón, Jesús de Nazaret, que dio en la clave al mostrar la gran razón para hacerlo, el amor: “Muchos pecados le son perdonados porque amó mucho”; y la ignorancia: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”. Sólo el cristianismo cambió, incluso culturalmente, el arte del perdonar, que es simultáneamente un modo de amor y de humor.

Si esta vida es un sueño o una película, un pasar en definitiva, el que es incapaz de perdonar y perdonarse no sabe relativizar, absolutiza lo transitorio, le da tal importancia a la ofensa que desea cristalizarla para siempre. Su morbo se vuelve contra él como un boomerang, volviendo su corazón duro como una piedra, amargado e infeliz.

Hoy se quejan los moralistas que no hay demasiada conciencia de pecado, ni en el orden social, ni económico, ni sexual. El pecado es una palabra casi desterrada de nuestro lenguaje. Sin embargo, ¿por qué la gente vive infeliz, estresada, con una vaga y difusa conciencia de culpa? Han surgido en esta sociedad consumista pequeños nuevos “pecados”. Hoy es pecado fumar, sobre todo para los americanos del norte. Es pecado tirar papeles en el campo y desperdiciar agua tontamente. Es pecado no tener buen tipo y no ser joven. Sobre todo la televisión nos enseña que todo lo malo que ocurre cada día y aparece en el telediario es culpa nuestra: los accidentes de tráfico, el hambre del mundo, la droga, el sida, el cáncer, la bajada de la bolsa, hasta la pandemia y el cambio climático.

Todo ello crea en nosotros una especie de mala conciencia que amarga. Y como el viejo remedio del confesonario no está ya en boga –quizás porque en vez de liberar muchas veces, por mala interpretación de la reconciliación cristiana, hacía más pesado el talego del sentimiento de culpa– se busca al psiquiatra, al vidente, al astrólogo o, lo que es peor a diversas formas de drogas duras y blandas. La cosa es escapar.

Siempre defiendo que el hombre ha nacido para ser feliz, si su mente y su corazón pueden despertar a la verdad profunda y a la armonía universal. Para conseguirlo es necesario perdonar a los demás y perdonarnos a nosotros mismos.

Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Nochebuena de la pandemia

En esta Navidad tan atípica os deseo más que nunca, queridos amigos y lectores, felicidad de dentro. Quizás la fragilidad, inseguridad e incertidumbre en que vivimos por la pandemia, las restricciones que condicionan estas fiestas nos puedan ayudar más que nunca a acercarnos al desasimiento total con que vino Jesús a este mundo, despojándose de todo. Al final, paradójicamente, la más profunda razón de nuestra alegría.

Algo que he querido plasmar en este soneto:

NOCHEBUENA DE LA PANDEMIA


Nunca el mundo sintiose tan propicio
ni la tierra un erial tan deseable
para anhelar el Verbo que nos hable
desde el amor que era en el principio.


Nunca vimos tan cerca el precipicio
como en esta pandemia abominable,
ni sentimos el miedo a lo inestable
por un tiempo insalubre de desquicio.


Y nunca nochebuena fue tan buena
como la de habitar en lo inseguro
con una paradójica alegría,


ya que nunca la vida fue tan plena
ni el amor tan gratis y tan puro
como nacer en brazos de María.


Pedro Miguel Lamet, sj


Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather			

Tres profetas de Adviento

Tres profetas de Adviento
Tres profetas de Adviento

1. Él miraba a lo lejos una tarde

2. Voz que clama en el desierto,

3.  Cuando contemplo el brillo de mi aldea

       Avanzamos en el Adviento. La liturgia nos presentan tres profetas de este tiempo de caminar en la esperanza: Isaías, Juan el Bautista y María, a los que he dedicado tres sonetos:

            ISAÍAS

Mirad, la joven está en cinta y dará a luz un hijo… Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo, consejero maravilloso, príncipe de la paz.(Is. 7, 14; 9, 4-5).

Él miraba a lo lejos una tarde

el horizonte rojo de temblores

y el asirio imperio en los horrores

que avanza, mata, arrasa,  hiere y arde,





empuñando la espada del cobarde.

Cuando una luz deshace sus dolores

y de la sangre brota entre las flores

una visión de paz como un alarde:

¡No temas más, que ya amanece un sueño:

un hijo trae la luz sobre la tierra,

un niño se os dará, la joven madre









ya está en cinta  y en su seno encierra

el sendero  de amor con que se abre

al mundo  un Dios que anhela ser pequeño!





 
Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather