Siempre hace buen tiempo

La paz del Niño

            PAZ EN LA TIERRA

Iba de noche por la senda fría
de una ruta escarpada y tenebrosa
en busca del poema y de la rosa
que llenara de amor el alma mía.

Ascendí a la montaña, y no sabía
cómo hallar la razón de cada cosa,
ni alcanzar la palabra misteriosa
que trajera a mi ser su algarabía.

Tuve que bajarme hasta la nada,
que no sabe, ni quiere, que es regazo
de un camino sin mí, volver al Niño

que nos trae la paz tan deseada
al transformar la guerra en un abrazo
y al mundo en un incendio de cariño.

Pedro Miguel Lamet
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