Siempre hace buen tiempo

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Oración de otoño

Tarde de otoño

Como el otoño, me deshojo esta tarde
con el viento que desnuda lentamente
el cercano jardín y arrastra mis pesares
hacia el cielo apagado de lo inútil.


Se va quedando el árbol desprovisto
de aquellas coloridas ilusiones
con que ayer se poblaban sus ramas
de versos pasajeros. ¿Recuerdas?


¡Quería, necio de mi, conservar para siempre
aquel verde vestido de risa y primavera!
Muñones de mi mismo se levantan
hacia el amor azul
porque esta noche, sin fronda,
se puedan ver más nítidas
las ocultas estrellas.


Que me bese la luna como a un desposeído.


Que me arrope la noche con su oscura querencia
y me habite su nada en el todo infinito,
hasta que llueva o nieve la belleza de arriba.


Que el otoño desnude este tronco que habito
desde esa sabia oculta y más allá del tiempo
me inunde tu presencia.

Pedro Miguel Lamet

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Homenaje a San Juan de la Cruz

Cartel del centenario

En 2026 se cumplen dos aniversarios de gran importancia en torno a san Juan de la Cruz: el tercer centenario de su canonización y el primer centenario de su proclamación como doctor de la Iglesia.

Ofrezco este año mi homenaje al gran místico de Hontiveros y mayor poeta de la lengua castellana —al que dediqué también la novela histórica LA NOCHE ENAMORADA— este soneto:

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Contemplación

CONTEMPLACIÓN

Para salir de la visión que ofrece
la mirada sin luz y el pensamiento
has de cerrar los ojos al aliento
de cuanto nace, muere o se estremece.

En medio del silencio vive y crece
la nada, el no saber sin sentimiento,
igual que a la hojarasca barre el viento
y deja libre a lo que no perece.

Entonces el vacío te abre el alma
y sin conceptos brota en ti la fuente
de esa ascua de amor que eres por dentro;

mueres al yo, el cavilar se calma,
el infinito temblor se hace presente
y la inefable luz viene a tu encuentro.

Pedro Miguel Lamet


Imagen: El vacío del alma/Melancolía’ del artista plástico y escultor rumano Albert Gyorgy, creada en 2012.

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Cuatro poemas de Pasión


MI ÚLTIMA CENA

En esta noche tibia, quieta y llena
de un temblor de palabra y despedida,
de soledad y amor el alma herida
celebras tú, Jesús, la última cena.

Compartes con el pan esa honda pena
del sin sentido, la angustiosa vida
que es fracaso, dolor, obra incumplida,
y el vino de tu sangre nazarena.

En esta hora de la confidencia,
cuando Judas se hunde en su amargura
y Pedro negará en un corto trecho

cuanto aprendió a tu lado de dulzura,
déjame que ahonde en la experiencia
de apoyar, como Juan, mi alma en tu pecho.



FLOR DE VIERNES SANTO


De mi fuego a tu fuego hay un paso
que es la noche profunda del que mira
por encima del odio y de la ira
y se enciende de amor en el fracaso.

De mi noche a tu noche hay un ocaso
que es derrotar en silencio la mentira
y abrazar en tu muerte cuanto aspira
a alcanzar en su luz aquel traspaso

del miedo que descubre la alegría.
Va mi alma contigo ensangrentada
por las calles del mundo tras el llanto

de todos cuantos llevan por tu vía
aquella cruz tan dura y tan pesada
que llegó a florecer en Viernes Santo.



PALABRAS DE MARÍA DOLOROSA
A SU HIJO MUERTO EN LA CRUZ


¿Qué te han hecho, Jesús, hijo del alma?
¿A dónde el odio y la envidia te han traído,
que tu cuerpo te sangra malherido
y una espada atraviesa mis entrañas?

¿Dónde fueron las risas de aquel niño
que jugaba en la puerta de mi casa?
¿Dónde partió mi joven carpintero,
dónde, muerto José, mi único amigo?

Te ha matado el poder, la fuerza bruta
que no sabe de luz, que solo mata.
Ya no puedo escuchar tu voz bendita
ni puedo acariciarte con mis nanas.

El tiempo se ha parado, todo es noche,
tus discípulos todos han huido.
No hay consuelo ni alivio. Pon tu calma
en medio del dolor, mira qué frío

llena al mundo de miedo y pesadumbre.
Todo pide que vuelvas con tu Pascua.
Resucita, Jesús, en tus hermanos
vuelve otra vez a tus campos y tu barca.

Siembra entre los hombres el alivio
de saber que la vida es tu Palabra.
Repártenos tu Pan, danos tu Vino,
confirma que el Amor todo lo salva.

¡Vuelve a mostrar de nuevo tu camino!
¡Ven, Jesús, resucita! ¡Maranatha!


SABIDURÍA DE VIERNES SANTO

Enséñame a morirme cada día
porque sigo enganchado a la creatura
y tengo miedo a esa noche tan oscura
en que deje este mundo y tierra mía.

Tengo miedo al desagarro y a la fría
soledad de quien triste se apresura
a romper con el tiempo que no dura
y a ignorar si le espera la alegría.

Desde tu cruz, enséñame el camino
para vivir muriendo a la apariencia
y amar lo que respira entre las cosas

que así hallaré por ti un sabor divino
y la luz que trasciende toda ciencia
en el secreto oculto de las rosas.

Pedro Miguel Lamet


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Despertar al Ser

DESPERTAR AL SER

Cuando anochece y ando de camino
por los senderos de la vida mía
entre los goces de la tierra fría
y siento que soy cuanto elimino

de mi pequeño yo, al que adivino
pobre cáscara de otra algarabía
que es mi Ser verdadero, que escondía
el hondo resplandor de mi destino.

¿Por qué huyo de Ti y tu alegría
que vive en mí como un niño dormido,
y dejo abandonado, no despierte?

Ahora sé que no soy cuanto quería
al luchar por ganar lo que he perdido,
mientras solo bastaba con saberte.

Pedro Miguel Lamet
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Orar con mis textos

Fernando Vidal, que coordina un grupo de oración en la parroquia San Ignacio de Loyola en Madrid, ha publicado este folleto, «Orar con Pedro Miguel Lamet«, donde elige algunos textos míos, ilustrados con música y dibujos para la meditación que tuvo lugar el 24 de enero. Fue una increíble experiencia de silencio y contemplación, que nunca olvidaré. He aquí el citado folleto por si os sirve:

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Mi sombra

«Yahvé es tu guardián, tu sombra; Yahvé está a tu derecha.»
(Sal 121, 5)

Al lado, inseparable,
al tamaño de mí,
hecho a medida
e inmenso como el hueco
que llevo dentro ardiendo.

Él vive junto a mí.
Él es mi sombra.

Aquí, entre estas páginas,
rompiendo la penumbra
de la tarde,
allí, junto al volante,
copiloto.
Más grande que los montes
y menudo,
para el bolsillo, oculto
en ese afable
rumor de pipa y de cerillas.

Él vive junto a mí.
Él es mi sombra.

Lo ignoran los viandantes,
se oculta tras semáforos,
despide olor a Metro
y vende «magazines»
por las tardes,
imposible de ver
sentado en un kiosco.

Se duerme en aquel banco,
lleva un casco de guardia
y una boina.
Vocea por las calles sus tiovivos
y antorcha, con la muerte,
es su despido de lágrima y pañuelo
todo madre.

Él vive junto a mí.
Él es mi sombra.

Y miro al rascacielos
encerrado
entre grises paredes
de silencio.
Levanto la mirada hacia los postes,
que marcan la tardanza
y el camino,
y escucho el traqueteo
entre dos soledades del viaje
que va dejando el rastro
de mi paso.

¿Desde dónde el auxilio
cada tarde?

Él vive junto a mí.
Él es mi sombra.

Pedro Miguel Lamet

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Pentecostés

PENTECOSTÉS

¿Quién habita en la luz de una mirada
que de pronto te mira sin malicia
y con temblor te arrulla y te acaricia
sin pedir algo a cambio, emocionada?

¿Quién se oculta de noche en la callada
despedida del sol y en la primicia
de un misterio secreto que te auspicia
el soplo que te libra de la nada?

¿Quién alienta en la flor y esa sonrisa
de aquel niño, una música, el poema
donde brota un secreto de alegría?

¡Es el fuego de amor, vive en la brisa
que me aquieta, consuela, alivia y quema,
el Espíritu que inunda el alma mía!

Pedro M
iguel Lamet

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Al papa Francisco

    AL PAPA FRANCISCO

Como una estrella de una luz lejana
que ilumina el desierto, de repente
viniste a Roma sencillo y sorprendente
a abrirnos de par en par una ventana.

Rompiste el protocolo y la mundana
vanidad de una Iglesia indiferente
para sentarte sin más entre la gente
como un pastor que ríe en la mañana.

Amigo de los pobres y pequeños,
voz de los sin voz, alzas tu cayado
contra un mundo de odio e injusticia.

Como Jesús, no temas a los dueños
del mundo del poder y la malicia
pues si te atacan, nos has resucitado.

Pedro Miguel Lamet
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Resurrección cósmica

RESURRECCIÓN CÓSMICA

Cuando pisabas, Jesús, la tierra mía
y andabas con sudor por este mundo,
cuando el llanto te hería en lo profundo,
cuando añorabas vida y alegría,

¿no te turbaba la melancolía
de ser solo un hombre en un segundo
para no ser infértil e infecundo
entre gente tan torpe, lerda y fría?

Miré una flor violeta en el camino,
un niño destrozado por la guerra
y el beso de la lluvia sobre el prado

y comprendí de pronto que es divino
todo lo humano de esta frágil tierra
ya que contigo ha resucitado.

Pedro Miguel Lamet

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