Siempre hace buen tiempo

Category Archives: CULTURA

¿Por qué fue expulsada y suprimida la Compañía de Jesús?

Embarcación de los jesuitas expulsos por los soldados de Carlos III en uno de los puerteos de España

Con motivo de la reaparición, esta vez bajo el sello de Ediciones Mensajero, de mi novela histórica El último jesuíta, muchos lectores me han preguntado por las auténticas razones de fondo por las cuales la Compañía de Jesús fue expulsada de vários países y luego extinguida en la Iglesia del siglo XVIII. He aqui mi respuesta, en forma de entrevista:

PML – Tres factores claves de la Contrarreforma fueron decisivos: el establecimiento de la Inquisición, la fundación de la Compañía, y el concilio de Trento. Antes de Trento nació la Compañía de Jesús (1540), fundada por Ignacio de Loyola (1491-1556). Inicialmente pensada para la actuación misionera en tierra de paganos, y luego dedicada a la acción en Europa partiendo del mundo cultural y político, además de las misiones. A los votos habituales (obediencia, castidad, pobreza) añadieron un cuarto, obediencia al Papa, que se encontró con otro soporte para su autoridad. Creció prodigiosamente con su “predicación en avanzadilla”, siendo pioneros de inculturación en el Lejano Oriente y luego en las Indias.  Pero su dependencia directa del Papa los convertiría en peligro para los absolutismos de la Ilustración, que explica implícitamente el motivo principal de la expulsión y extinción de la Compañía de Jesús en el S. XVIII.

San Ignacio de Loyola

Pregunta– ¿Cuál fue el contexto social y político de Europa en el siglo XVIII que llevó a la supresión de la Compañía de Jesús?

PML – El caldo de cultivo fue la Ilustración, que predicaba la razón y el progreso como únicas fuentes de felicidad. Un movimiento cultural que se presenta en contra del fanatismo religioso y la ignorancia, con figuras señeras como Voltaire y Descartes, o el “hombre bueno” en su estado natural de Rousseau. Todo ello se sintetizaba en los saberes recogidos en La Enciclopedia. Políticamente Europa estaba dominada por monarquías absolutistas, principalmente borbónicas. En ellas la ideología dominante era el regalismo favorable a la supremacía del Rey sobre la del Papa.

Pregunta– ¿De qué manera el Jansenismo, propuesto por Cornelius Jansen, contraponía la perspectiva teológica de los jesuitas?

Jansenio

PML – Cornelius Jansen, obispo de Ypres (1585-1638), vivió las discusiones teológicas de agustinos y jesuitas que tenían como origen el tema de la gracia; de la predestinación (agustinos, dominicos), y la libertad. El foco difusor fue la antigua abadía cisterciense de Port-Royal, protegida por una familia nobiliaria e influyente, los Arnauld.  Mientras los jansenistas defendían el rigorismo, los jesuitas eran partidarios del probabilismo que en resumen es una doctrina de teología y filosofía moral cristiana, basada en la idea de que es justificado realizar una acción, aún en contra de la opinión general o el consenso social, si es que hay una posibilidad, aunque sea pequeña, de que sus resultados posteriores sean buenos, optando así por la libertad. Aquí interviene el principio de conciencia personal: si una opinión es probable, está permitido seguirla, incluso aunque la opinión opuesta sea más probable.

Pregunta– ¿Los críticos a la Compañía de Jesús, en la época de la supresión, afirmaban que la orden se había vuelto más política que religiosa? ¿Por qué había esa percepción? ¿Esto fue lo que llevó a la supresión?

PML – En mi novela El último jesuíta uno de los personajes afirma: “La Compañía de Jesús há muerto de éxito”. Había um abismo cultural entre el clero secular y los jesuítas. Su poder sobre todo se desarrolló en el ámbito de la educación y la cultura. En mi opinión los jesuítas de aquel tiempo cometieron dos errores: aceptar ser confesores de reyes (el último de ellos, el padre Rávago, así lo reconoce) por el poder que suponía este cargo, y, en segundo lugar, apoyar en sus colégios a los nobles (colegiales), frente a los (manteistas) becarios, que acabaron haciéndose con el poder. Influyó también el éxito en América de las Reducciones, primeras repúblicas autogestionadas, con la leyenda de que los jesuítas preparaban un ejército para invadir Europa, con su rey-jesuita incluído, y el regalismo.

Pregunta– ¿Hasta qué punto la fidelidad de los Jesuitas al papa, un “soberano extranjero”, pesó contra la propia existencia de la orden en una Europa del siglo XVIII caracterizada por monarquías absolutistas?

PML – Influyó mucho en países donde el galicanismo y en general el regalismo imperaba. Por ejemplo la publicación del Exequatur de Carlos III en España impedía que se publicaran documentos del papa que no complacían al rey,

Pregunta– ¿Cómo encarar la postura intransigente de Lorenzo Ricci frente al Vaticano en el período que culminó con la supresión? ¿Cuáles son los cambios que él recusó cuando proclamó la frase: “Sint ut sunt aut non sint”?

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Las palabras pequeñas

LAS PALABRAS PEQUEÑAS 

Poesía es esa voz que permanece, cuando todo
se queda sin voz,
el aleteo que ocultan los nombres conocidos
cuando dejan de serlo,
y el brumoso sentir de lo indecible
que se hunde en el hueco más hondo de las cosas.
Poesía es no saber, adormecerse
en el vaso secreto, todo luz,
que se esconde detrás de cada sombra
y estar solo mirando por si acaso
su rostro amaneciera.

Poesía es no tener, quedarse solo,
propietario del sueño que se esfuma
a golpe de fulgores
y andar incierto con la mano abierta,
por si el agua del cielo rezumara
más allá la imagen conocida.

Poesía es el temblor de ser la cuenca
de un río sin destino,
la cera donde arde la esperanza,
el cáliz de otra sangre
y el viento que transporta los olores
que nunca serán tuyos porque lo traen
de lejos las montañas...

* * *

Por eso, nadie escribe. El poema está escrito.
Y, cuando nace al par de las palabras,
ay, ya ha marchitado de nuevo en la torpeza
de volver a nacer.
Si te ocultas, quizás venga
a cumplir su misión de este andar suelto
cuando nadie lo busque.
Por eso bucearé por los vocablos
en el desván con polvo

y escanciaré los sorbos de rocío
y oficiaré en las rocas de la playa
el pobre, el ignorado,
el total sacramento.

¿Permitiréis que busque entre las piedras
un rayo del crepúsculo
y que revuelva en el arcón sin orden
detrás de aquel perfume, un visillo, un juguete
vivencia que vive por ser vida?
Arrodillado tengo ya el poema.
Pétalo a pétalo
arruga con arruga, desgranaré sus lágrimas.
¿Me dejaréis que roce lo infinito
con palabras pequeñas?

Pedro Miguel Lamet
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«La pluma encarcelada», nueva novela histórica de Pedro Miguel Lamet

El 26 de marzo de 1572 fue un día aciago para la ciudad de Salamanca. El Tribunal de la Santa Inquisición ordena detener y encarcelar en una lóbrega mazmorra al gran teólogo, filósofo, lingüista, biblista y poeta fray Luis de León, donde permanecerá preso y privado de libertad, sin mínimos cuidados vitales e incluso sacramentos, durante casi cinco años.  Su figura ha desafiado el paso del tiempo como una de las más fascinantes y representativas del Renacimiento español, hasta llegar a ser considerada como la del humanista del siglo XVI que más se adelantó a su época y demostró mayor libertad de expresión y pensamiento en un contexto de duras persecuciones.

En esta novela histórica sus discípulos preferidos, Rubén y Salvador, indignados con las penas infringidas a su maestro, emprenden una profunda investigación sobre sus orígenes judíos, desde su infancia y estudios hasta su compleja peripecia vital como investigador y catedrático, en un duro ambiente universitario salmantino de rivalidades, odios y confrontación entre escuelas teológicas, maestros y órdenes religiosas.

 Ello nos permite sumergirnos en la España de Felipe II, su historia, sus costumbres e intrigas políticas, dominadas por la omnipresente Inquisición y sus Autos de Fe. Y, sobre todo, profundizar con amenidad y rigor histórico en la biografía del humanista que se adelantó varios siglos en reivindicar el estudio de la Biblia en su lengua original, comentarla con osadía y galanura literaria y, sobre todo, escribir algunos de los versos más inspirados de nuestra mejor poesía castellana. Una vez más Pedro Miguel Lamet nos atrapa con su prosa narrativa, que incluye al mismo tiempo una síntesis del pensamiento de fray Luis, una antología de sus mejores textos, y nos prepara para la celebración del V Centenario de su nacimiento en 2027.

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Hermano en el ensueño

A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Para seguir tus pasos de aventura
y  desterrar del mundo la tristeza,
quiero heredar un gramo de tu fuerza,
hermano en el ensueño y la locura.

Quiero embriagarme de tu desventura,
contigo cabalgar y con llaneza
desfacer el entuerto y la flaqueza
que empañan de injusticia la hermosura.

Quiero contigo alzarme a lo imposible,
volverme niño, salvar a Dulcineas,
matar molinos, conquistar aldeas

y cuanto pide al alma la esperanza;
sin que de tanto atarme a lo visible
me vuelva cuerdo como Sancho Panza.

 Pedro Miguel Lamet
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El desconocido testamento de Martín Vigil

A raíz de la publicación de mi artículo en elmundo.es sobre la silenciosa y casi desconocida muerte del  otrora exitoso novelista José Luis Martín Vigil, recibo el sobrio y emocionante texto de su testamento que me envía un amigo gallego y debería conocer todo el mundo. En él confiesa abiertamente su fe, su amor a la Compañía de Jesús,  ignora su obra literaria y se despide con una enorme sencillez.

Creo que sus lectores merecen saborear estas sencillas y hondas palabras publicadas en octubre pasado  en el boletín “Bellavista” de los antiguos alumnos de los jesuitas de Vigo,  colegio donde Martín Vigil fue educador y vivió las experiencias que refleja en su  famosa novela “La vida sale al encuentro”.

 

“Bueno, al fin muero cristiano como empecé. Creo en Dios. Amo a Dios. Espero en Dios. No perseveré en la Compañía de Jesús, pero jamás dejé de amarla y estarle agradecido. No conozco el odio, no necesito perdonar a nadie. Pero sí que me perdonen cuanto se sientan acreedores míos con razón, que serán más de los que están en mi memoria. Amé al prójimo. No tanto como a mí mismo, aunque intenté acercarme muchas veces. No haré un discurso sobre mi paso por la vida. Cuanto hay que saber de mí lo sabe Dios. En cuanto a mis restos, sólo deseo la cremación y consiguiente devolución de las cenizas a la tierra, en la forma más simple, sencilla y menos molesta y onerosa. Pasad pues de flores, esquelas, recordatorios y similares. Todo eso es humo: Sólo deseo oraciones. De este mundo sólo me llevo lo que me traje, mi alma. Consignado todo lo cual, agradecido a todos, deseo causar las mínimas molestias. Dios os lo pague”.

Huelga todo comentario, pues este testamento es como el broche de oro que cierra el círculo de su vida y reconcilian y unifican para siempre las figuras del escritor y el hombre.

***  *** ***

Hace un año que falleció el famoso escritor sacerdote José Luis Martín Vigil, sin que nadie se enterara, sin que los periódicos le dedicaran siquiera una necrológica. elmundo.es  me pidió un artículo que apareció ayer y que reproduzco a continuación. Creo que el anterior testamento  explica mucho el silencio que rodeó a su muerte.

LITERATURA | Tras 17 años de silencio

José Luis Martín Vigil, de novelista para adolescentes a ‘cura maldito’

[foto de la noticia]
  • EL MUNDO relata hoy el final del que fuera el escritor más popular de España

Pedro Miguel Lamet | Madrid

Actualizado martes 10/01/2012 07:43 horas

Como tantos otros, no me había enterado de la muerte de José Luis Martín Vigil, aunque sabía que estaba muy enfermo. La última vez que lo vi fue hace muchos años en el plató de un programa masivo de Telemadrid. Iba acompañado de un muchacho y me saludó con afecto: “Nunca olvidaré mis años en la Compañía de Jesús. Su formación es algo que marca. Admiro a San Ignacio”, me confió con una sonrisa. Luego supe que tenía una casa en el barrio Salamanca y me llegaron algunas noticias brumosas relacionadas con la policía y algunos de sus muchachos, aquella obsesión que le había provocado dejar sucesivamente a los jesuitas y después, el sacerdocio.

Creo que sus últimos años, por lo que he podido informarme de amigos comunes fueron amargos. No sólo por el deterioro físico, sino por la soledad y la desembocadura de una vida trágica. Pero José Luis tuvo sus días de gloria. He visto colas de admiradores dando vuelta a las manzana por obtener una firma de sus obras, traducidas a varias lenguas. Sobre todo a raíz de su primera novela, ‘La vida sale al encuentro’, experiencia de sus años como educador en el colegio de Vigo, que se convirtió en un auténtico ‘best seller’, que ha llegado a reeditarse hasta el 2006, en una última versión revisada por el autor mismo.

Los adolescentes del franquismo leíamos otras novelitas aleccionadoras de la colección Eccélicer, como ‘Corazón de Cristal’ del padre Sobrino y otra que quiero recordar que se titulaba ‘El salto del torrente’, donde los protagonistas eran “escolares bien”, muchas veces “príncipes del colegio” que sentían la vocación y lo dejaban todo por grandes ideales. Para aquellos tiempos ‘La vida sale al encuentro’ fue un paso adelante en la literatura juvenil, una cita con una narrativa más moderna y comprometida, que se caracterizaba por el manejo eficaz de las situaciones y los sentimientos. En sus páginas aparecían personajes de carne y hueso, aunque siempre, claro está, con la filtración obvia de una censura ambiental franquista que impedía todo desmelenamiento.

Las amargas situaciones por las que discurrió la vida del ex sacerdote, al que acabaron por prohibirle confesar, luego predicar -llenaba la Iglesia de Salamanca- y definitivamente le condujeron a secularizarse, se percibe en su ulterior saga de novelas sociales sobre situaciones conflictivas como ‘Una chabola en Bilbao’ o ‘Los curas comunistas’ que escandalizaban en la España timorata de aquellos años.

En una conversación televisiva con Jesús Torbado afirmó: “Cuando me encasillaron, o me encasillé, en escribir para jóvenes, muchos críticos, sin leerme, piensan que hago un subgénero; eso les ahorra el trabajo de leerme. Yo soy sustancialmente un narrador de historias. Lo que yo quiero llevar a la gente es una historia, el estudio de un problema. El estilo y la técnica que emplee serán para mí, siempre, subsidiarios. Serán aquellos que mejor ayuden al lector a comprender esa historia, a sentir ese problema, a sufrir y a gozar con mis personajes”.

¿Hay algo más digno que ser una narrador de historias, cuando sobre todo estas atrapan eficazmente y nos conducen a bucear en verdades del ser humano? No digo que Martín Vigil sea un escritor genial, para sesudos comentarios de texto en clases de literatura. Pero no es ciertamente inferior a un Luis Coloma o Fernán Caballero y otros escritores aleccionadores del XIX, que sí aparecen en los libros de texto. Sus obras se leyeron en su momento con pasión. ¿No merece su autor al menos el elogio de una gacetilla o una necrológica periodística?

Cura más homosexual era una suma explosiva en aquellos años. ¿Fue pederasta? Lo ignoro. Las últimas veces que lo vi iba con jóvenes bien crecidos. En todo caso, en estos días de salidas del armario, nadie condena a Lord Byron, Lorca, Gide o Proust por su orientación homosexual. Más bien todo lo contrario ¿Por qué se quiere enterrar la memoria de Martín Vigil o alinearlo de forma simplista con la literatura de buenos sentimientos de los años cincuenta? Hay lectores que lloraron con ‘La vida sale al encuentro’ cuando el hermanito pequeño del personaje principal, en una clara relación de homosexualidad reprimida, muere apretando con la mano una medalla de la Virgen mientras el protagonista explicitaba sus deseos de ser sacerdote. Era más revolucionario de lo que parecía.

Cuentan que al final se paseaba por internet y chateaba con los amigos. A uno de ellos le escribió: “Sigo como la víspera. Esto también puede ir para largo. Nadie lo sabe. Yo me preparo para lo que venga. En esto de la muerte, como en todo, Dios es mi padre y tiene mano en el asunto. Marito, un día irás a Dios como verás que intento hacerlo yo y te estaré esperando, si llego al cielo antes que tú”. Descanse el hombre, desde la fe que en el fondo nunca perdió, y viva en sus obras este considerable, eficaz y muy leído novelista.

 


Pedro Miguel Lamet es jesuita y escritor. En 2011 publicó ‘El último jesuita: La dramática persecuión contra la Compañía de Jesús en tiempos de Carlos III’ en La Esfera de los Libros.

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La caboverdiana

 

Por fin se le ha hecho caso en Madrid a Cesaria Evora, la cantante caboverdiana que parece arrullar al mundo con sus melodías entre africanas y portuguesas, a medio camino entre Edit Piaff y Amalia Rodrigues. Surgida de la pobreza de un país pequeño sin agua, al principio sólo se la oía en los cafetines de Mindelo. Hoy esta negra de sesenta años es como una abuela universal que canta su nana a una sociedad trepidante.

Su vida parece arrancada de una novela de aventuras. De la miseria a locales repletos de marineros, donde cantó una noche para un portugués que la dejó preñada y al que nunca volvería a ver. Que no tiene miedo a la muerte porque dice que «es lo más verdadero que sucede en la vida»; que cree en Dios aunque no lo ve, pero lo siente; y que cuando le achacan que no ha tenido suerte con los hombres, responde que es al revés, son ellos los que no la han tenido porque «se han quedo sin Cesaria Évora».

Cuando sube a un escenario, canta como si estuviera en el cuarto de estar, cosiendo o planchando para una gran familia. Sus canciones se dirían escritas para gentes con otra dimensión del tiempo, que no saben odiar, y jóvenes que aman la vida. Por eso, como una madre, les aconseja con una sonrisa: «No bebed alcohol, no drogaros, amad de corazón y estudiad para ser grandes personas».

Esta negra descalza ha visto muchos barcos partir, ha sufrido la escasez y la soledad, y no por ello perdió nunca humor y cariño. Asegura que canta para los que están solos, sin amor, y lo hace a la medida de todas las nostalgias. Algunos lloran al oírla. A mi me trae paz y el murmullo del mar lejano.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

A Don Quijote de la Mancha

Para seguir tus pasos de aventura
y  desterrar del mundo la tristeza,
quiero heredar un gramo de tu fuerza,
hermano en el ensueño y la locura.

Quiero embriagarme de tu desventura,
contigo cabalgar y con llaneza
desfacer el entuerto y la flaqueza
que empañan de injusticia la hermosura.

Quiero contigo alzarme a lo imposible,
volverme niño, salvar a Dulcineas,
matar molinos, conquistar aldeas

y cuanto pide al alma la esperanza;
sin que de tanto atarme a lo visible
me vuelva cuerdo como Sancho Panza.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La Caboverdiana

Por fin se le ha hecho caso en Madrid a Cesaria Evora, la cantante caboverdiana que parece arrullar al mundo con sus melodías entre africanas y portuguesas, a medio camino entre Edit Piaff y Amalia Rodrigues. Surgida de la pobreza de un país pequeño sin agua, al principio sólo se la oía en los cafetines de Mindelo. Hoy esta negra de sesenta años es como una abuela universal que canta su nana a una sociedad trepidante.

Su vida parece arrancada de una novela de aventuras. De la miseria a locales repletos de marineros, donde cantó una noche para un portugués que la dejó preñada y al que nunca volvería a ver. Que no tiene miedo a la muerte porque dice que «es lo más verdadero que sucede en la vida»; que cree en Dios aunque no lo ve, pero lo siente; y que cuando le achacan que no ha tenido suerte con los hombres, responde que es al revés, son ellos los que no la han tenido porque «se han quedo sin Cesaria Évora».

Cuando sube a un escenario, canta como si estuviera en el cuarto de estar, cosiendo o planchando para una gran familia. Sus canciones se dirían escritas para gentes con otra dimensión del tiempo, que no saben odiar, y jóvenes que aman la vida. Por eso, como una madre, les aconseja con una sonrisa: «No bebed alcohol, no drogaros, amad de corazón y estudiad para ser grandes personas».

Esta negra descalza ha visto muchos barcos partir, ha sufrido la escasez y la soledad, y no por ello perdió nunca humor y cariño. Asegura que canta para los que están solos, sin amor, y lo hace a la medida de todas las nostalgias. Algunos lloran al oírla. A mi me trae paz y el murmullo del mar lejano.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather