El próximo jueves, 16 de enero, impartiré una conferencia sobre «PEDRO ARRUPE, CAMINO A LOS ALTARES»
en la sala de conferencias de los jesuitas, c, Ruiz Hernández 10. de Valladolid. Gracias.

El próximo jueves, 16 de enero, impartiré una conferencia sobre «PEDRO ARRUPE, CAMINO A LOS ALTARES»
en la sala de conferencias de los jesuitas, c, Ruiz Hernández 10. de Valladolid. Gracias.


¡Qué milagro cotidiano! De pronto en una calle cualquiera alguien cierra los ojos y se pierde, se sumerge, se sale del tiempo gracias a la música. Y el viandante atareado se detiene y por un instante olvida sus preocupaciones y asciende con él a la nube del artista por la escalera del pentagrama a un lugar extático, a un mar de notas que le embriagan.
Porque, como canta fray Luis en su Oda a Francisco Salinas, “el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada”. Desde el embrujo de la música el que la escucha se hace tan niño que reconoce su origen: “A cuyo son divino / el alma, que en olvido está sumida, / torna a cobrar el tino / y memoria perdida / de su origen primero esclarecida”.
Pierde por un instante el interés por lo material: “Y como se conoce, / en suerte y pensamientos se mejora; / el oro desconoce, / que el vulgo vil adora, / la belleza caduca, engañadora”.
Y da así el gran salto a lo trascendente: “Traspasa el aire todo / hasta llegar a la más alta esfera, / y oye allí otro modo / de no perecedera / música, que es la fuente y la primera”.
De esta manera en cualquier calle y en cualquier momento, gracias a la música, si cierras los ojos, puedes llegar a sentir el beso fugaz de Dios.![]()
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¡Qué dulce dejadez, qué tranquila armonía, qué manera relajada de ir pasando la eternidad! El Doncel de Sigüenza parece imperturbable con su libro entre las manos desde el siglo XV, cuando apenas acababa de inventarse la imprenta. Se diría que hace un instante se ha bajado del caballo en la Acequia Gorda de la Vega de Granada, donde ha estado batallando, para descansar para siemprecon su verdadera afición: leer, una forma de volar y alimentar el espíritu.
Su padre, secretario de los Duques del Infantado, que junto a su madre, descansa también en la misma capilla, mandó construir esta estatua yacente en alabastro que rompe con todos los tópicos de la rigidez de la muerte. Martín Vázquez de Arce cierra los ojos, pues ya ve desde el ahora definitivo y esboza una fina sonrisa de paz, enfundado aún en sus ropas de batalla y caballero de Santiago. Es la meditación de “nuestra vida son los ríos que van a dar a la mar” de Jorge Manrique, pero con un matiz gozoso sobre la muerte: tras ella hay paz, belleza, juventud, alegría, vida.![]()
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Viernes, a las 18 horas . En la parroquia de San Raimundo de Peñafort
Origen: Lamet rinde homenaje al padre Llanos en el 25 aniversario de su muerte :: Libros :: Religión Digital![]()
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Hace muchos años que cultivo el género periodístico llamado «pie de foto», con una peculiaridad: más que con comentarios informativos he intentado siempre leer las imágenes en cuanto hablan con su sugerencia al hombre interior. Comencé hacerlo en los años ochenta en el semanario Vida Nueva, del que fui redactor, redactor-jefe y director en una etapa importante de mi vida y he continuado después en otros medios con mis propias fotografías.
Un amigo lector de entonces, Jesús María Quintero Gómez tuvo la paciencia de recopilarlas y escanearlas una por una y publicarlas luego en su web, donde siguen al alcance de todos. Otras personas recortaban entonces aquellos recuadros para releerlos, pues los consideraban sorbos de agua fresca que les ayudaban a vivir. No sé si habrán perdido su vigencia, aunque intentaban tocar temas perdurables.
Ahora con nostalgia reproduciré de vez en cuando alguna de ellas por si a alguno sirve. Comienzo por las más antiguas.

“No es verdad que tú hayas sufrido, / son cuentos tristes que te cuentan. / Tú eres un niño que está triste, / eres un niño que no sueña. / Y la gaviota está esperando / para venir cuando te duermas”. Siempre recuerdo estos versos de José Hierro en su “Canción de cuna para dormir un preso”, cuando descubro junto al mar alguna gaviota. Símbolo de libertad y superación, de volar alto y romper las ataduras que nos encadenan a la tierra, todo los que nos impide liberarnos de nuestros apegos.
Esta gaviota que capturé con mi cámara tiene además una especial sugerencia. Es curioso que siendo un ave que domina el cielo con sus ambiciosos y potentes giros transmita esta quietud profunda cuando reposa, como de sentirse bien en su ser, en armonía con el mar, la costa, el pequeño puerto. Quizá porque no le torturan los pensamientos como a los humanos, porque se acepta plenamente en su “ser gaviota”, porque cumple su papel de pincelada en el cuadro del paisaje, sin otro cometido que dejarse ser, estar en su sitio en el universo.
“No es verdad que te pese el alma. / El alma es aire y humo y seda. / La noche es vasta. Tiene espacios /para volar por donde quieras, / para llegar al alba y ver /las aguas frías que despiertan…/ Duerme, ya tienes en tus manos / el azul de la noche inmensa.”![]()
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El teólogo jesuita y escritor Pedro Miguel Lamet acaba de publicar El resplandor de Damasco. Pablo de Tarso, el apóstol de las naciones
Origen: El resplandor de Damasco: “Sin Pablo, el cristianismo habría sido una secta judía” | Cultura | EL PAÍS![]()
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