Siempre hace buen tiempo

Nochebuena de la pandemia

En esta Navidad tan atípica os deseo más que nunca, queridos amigos y lectores, felicidad de dentro. Quizás la fragilidad, inseguridad e incertidumbre en que vivimos por la pandemia, las restricciones que condicionan estas fiestas nos puedan ayudar más que nunca a acercarnos al desasimiento total con que vino Jesús a este mundo, despojándose de todo. Al final, paradójicamente, la más profunda razón de nuestra alegría.

Algo que he querido plasmar en este soneto:

NOCHEBUENA DE LA PANDEMIA


Nunca el mundo sintiose tan propicio
ni la tierra un erial tan deseable
para anhelar el Verbo que nos hable
desde el amor que era en el principio.


Nunca vimos tan cerca el precipicio
como en esta pandemia abominable,
ni sentimos el miedo a lo inestable
por un tiempo insalubre de desquicio.


Y nunca nochebuena fue tan buena
como la de habitar en lo inseguro
con una paradójica alegría,


ya que nunca la vida fue tan plena
ni el amor tan gratis y tan puro
como nacer en brazos de María.


Pedro Miguel Lamet, sj


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