Siempre hace buen tiempo

Daily Archives: 16 agosto, 2011

Dirección prohibida

 

 

La naturaleza juega con el hombre. A veces de forma trágica, como los recientes tsunamis y huracanes y como respondiendo al mal trato que le damos. o porque sus fuerzas no son controlables por la mano humana. Quizás también para recordarnos que somos pequeños. Otras, como en el caso de esta foto, de forma bella, dulce y hasta irónica, modificando el paisaje y haciéndonos pensar sobre nuestras prescripciones y discos de dirección prohibida. La nieve le ha puesto un gorrito de Navidad al disco de tráfico para que nos riamos un poco de nuestro mundo superseñalizado, invadido de automóviles, cinturones de seguridad, semáforos, carteles de propiedad privada y prohibiciones mil. Y así recordemos de una vez que la venida de Jesús al mundo es una llamada a la libertad y una ruptura de todos los códigos ante el único mandamiento del amor. En el caben todos, negros y blancos, listos y tontos, santos y pecadores, con papeles o sin ellos. Y no hay gobierno, ni ayuntamiento, ni estatutos, ni verjas, ni alambradas que puedan impedir esta explosión de cercanía y abrazo.

 

 

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Voces del alma

 

Las campanas son voces del alma del pueblo colgadas de una espadaña. Convocan a la algarabía de la fiesta y a la soleada cita dominical a la que no se resisten ni siquiera los que no van a misa. Doblan por un ángelus infinito sobre el arado y lloran con el último adiós del moribundo, colgadas del irrenunciable crepúsculo de la vida. ¿Qué sería del pueblo sin sus puntuales y elocuentes tañidos de campana? Mudo, sin ritmo ni cantar, el pueblo se quedaría perdido en el espacio y el tiempo, desprovisto de su mapa interior y broncínea referencia. Como nuestro perdido corazón cuando se niega a escuchar las campanas con que Dios nos llama desde lo secreto a acudir a sus misteriosas citas.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Como quien juega

 

Uno no sabe a ciencia cierta quién copia a quien, si el muñeco al muchacho o éste al muñeco. Lo importante es que ambos ríen y son como caricaturas de si mismos. La mayor tragedia del hombre actual es un rictus de seriedad que no acaba de quitarse de la cara y que trasciende a la convivencia, el tráfico, la prisa ciudadana, los negocios y hasta los informativos de televisión. Rara es ya la noticia amable, la broma a tiempo en el mostrador de la tienda, la voluntad de quitar hierro a las calamidades y limitaciones propias del vivir. Por eso, esta imagen del joven dependiente, tan risueño como su muñeco de trapo, me recuerda que el humor es el gran bálsamo de la vida y la única óptica verdadera para mirar adecuadamente un mundo que pasa. Quizás la mejor manera de relativizar y comenzar el año: Con una amplia sonrisa, y como quien juega.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

El mejor amigo

 

Decía Pitágoras. “Antes que al médico, llama a tu amigo”. Este viejo pescador no necesita llamarlo. Antes que llegue a puerto, después de su larga jornada de pesca, le está esperando con alegres ladridos. El otro día leí a un sabio filósofo que, ante el deterioro creciente de las relaciones humanas y los conflictos de enfrentamientos culturales y hasta religiosos, pedía que imitáramos a los animales en su fidelidad y nobleza. La mente es un tesoro que Dios nos ha regalado para saltar por encima del espacio y el tiempo, para captar la dimensión espiritual y secreta del universo. Pero cuando el hombre la usa para encerrarse en sí mismo puede llegar a perversiones como la tortura, el racismo o el odio fanático. Este fiel perro del pescador, cerca aún de la naturaleza primera, seguirá esperándole en el puerto como no lo haría quizás ni su mejor amigo.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

En borricate

 

¡Qué seguro y orgulloso va el pequeño sobre los hombros de su padre! Ve el mundo desde arriba, con fuerza y alegría prestadas, como si no le costara ya caminar por el mundo, ni necesitara empinarse o buscar un hueco entre las piernas de las personas mayores. “Mi papá es fuerte, él me conduce hacia un buen lugar y me salvará de todos los peligros”. Por eso el niño, cuando el padre lo baja y debe caminar solo, llora. En una expresión muy popular, en el argot gaditano, se llama esta manera de ser llevado a las espaldas, ir “en borricate”. Pues bien, nosotros, aunque creamos dirigir nuestra vida y ser muy adultos y autónomos e incluso “chulitos” al volante, siempre vamos en borricate de Dios, como la oveja perdida de la parábola del Buen Pastor. ¿Por qué angustiarnos, por qué temer entonces? La vida es el arte de dejarse llevar por el Dios escondido.

 

 

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Café con churros

 

Mañanita de domingo con olor a nuevo, en la que el pueblo parece estrenar la vida y los colores, como una camisa blanca para los días de fiesta. Hora de júbilo con legañas y sol rezagado en la ventana, donde el trasiego cotidiano se ha detenido de pronto y las calles se han sumido en un gesto de contemplación, cual si todas las cosas, desde el farol de la esquina a los árboles del parque, asistieran a misa. Y luego se fueran todos con los feligreses a comprar churros a donde la Pepa, que disfruta friéndolos y perfumando la plaza de olor a tahona e íntimo cuarto de estar. ¡Toma un cafelito, hija, para morjarlos! Churros inolvidables con café con leche, como los recuerdos de un infinito e infantil domingo.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

A una barca rota

 

Nadie puede otra vez sentir la brisa

sobre el rostro y cantar desde tu popa;

eres sólo el recuerdo de una ola

y el rastro destruido de una risa.

 

¿Quién dejó derrumbarse con tu quilla

tanto ensueño de mar, tanta paloma,

costillar encallado entre las sombras,

esqueleto de amor, vela partida?

 

Hoy medito de bruces en la noche

que un día arribaré roto y varado,

a esta playa sin nadie y junto al faro

 

después de tanto afán y tanta brega,

para que así mirando al horizonte

me acune para siempre la marea.

 

Pedro Miguel Lamet

 

 

 

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Cuando declina el día

Cada vez que cae la tarde sobre el mar es como si el mundo muriera un poco y la tierra se apagara para dar paso a la negrura de la noche; como si todo entrara en meditación y supiéramos de pronto que el sol no se ha ido, sino que está oculto detrás, allá dentro, donde hace falta cerrar los ojos para verlo. En este tiempo de vacaciones me gusta pasear a la hora del crepúsculo, en el instante de intercesión entre el día y la noche, y preguntarle a Dios adónde se ha ido. Entonces la brisa fresca y el resplandor del poniente sobre el mar me responden con un susurro que el chillido de los colores y los ruidos del agitado día no me lo dejaban ver. Que me muera un poco con el crepúsculo cada día para contemplarlo mejor y aprehender el corazón secreto de la vida. Porque solo muriendo se vive y cerrando los ojos se ve.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Aparcar el burro

 

De pronto, en la acera de una pequeña ciudad portuguesa, este carro, convenientemente aparcado, con su mulo paciente y sus perros amigos, se diría una aparición. Parece una imagen arrancada de otros tiempos, cuando el encontrar sitio para el coche no era una obsesión, ni nos quitaban puntos del carné, ni había caravanas de automóviles en la carretera, ni ranking de muertos, ni tanto ruido, ni tanta prisa y consiguiente miedo a vivir. Cuando el carro, la calesa o el landó marcaban el ritmo de la vida más naturalmente, y abundaba el tiempo para escuchar el pálpito secreto de nuestro corazón y la palabra de nuestros congéneres. Hoy vivimos mas de prisa, vivimos más años, sí; con móviles, portátiles, Internet, información instantánea. Pero ¿vivimos? Juan Ramón no conversaría con Platero ni exclamaría al cabalgar por las calles de Moguer: “A caballo va el poeta, qué tranquilidad violeta”.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

De tú a tú con el marqués

 

Al señor marqués le han puesto una estatua en el pueblo, sentado en un banco de la plaza, como si tal cosa. ¿Imaginan la expectación que hubiera originado si el marqués se hubiera dignado a sentarse ahí un día en carne y hueso? Todo habrían sido reverencias y “señor marqués por aquí, señor marqués por allá”. A la Pascasia, desde luego, no se le habría ni pasado por la imaginación aposentarse enfrascada en sus pensamientos sin hacer maldito caso a su excelencia. Lo mismo digamos del Eufrasio y el Nicanor, que están de cháchara sin importarle un pito codearse con el aristócrata. ¿Será que la muerte iguala a todos y ahora el prócer, pese a los honores en bronce del Ayuntamiento, no es sino uno más del pueblo? ¿Recordarán los jóvenes de ahora quién fue aquel adinerado marqués? ¡Oh muertos, a quienes este todos los noviembres hace iguales el eterno corazón de Dios!

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather