Siempre hace buen tiempo

Category Archives: EVANGELIO

La nochebuena del alma

Cuando anochece cada noche oscura

y busco entre las sombras un camino

para aliviar la duda, el desatino

que es no encontrar la luz en la locura

 

de un mundo que se ofusca y se tortura

por detener el tiempo en torbellino

mientras lloro su ausencia de destino,

solo tu llanto enciende mi ternura

 

al devolverme el niño que he perdido

y descubrir que dentro de mi alma

hay un pesebre pobre que te espera,

 

un hogar de silencios y de calma

donde Tú estabas sin que yo supiera

que de mi cuna nunca te habías ido.

         Pedro Miguel Lamet, SJ

¡Muy feliz Navidad de todos y venturoso año nuevo!

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

¡Deporte para todos!

Anuncio y mujer en Portimao

Pasa la vida ante nosotros y nos limitamos a ver, que no es lo mismo que mirar. O quizás leamos, curiosos, el anuncio con atención en este mundo dominado por el imperio de la publicidad. Estamos en la ciudad de Portimao, al sur de Portugal. El cartel anima a los viandantes: “¡Más deporte para todos!”. ¿Para todos?

                La cámara ha capturado a esta mujer del pueblo, por la vestimenta anclada en el pasado, que acaba de pasar junto al anuncio. Va corriendo para hacer quizás su exigua compra de chicha y nabo para poblar un exiguo puchero para los suyos.

Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Mi niño olvidado

Las noticias de niños abandonados sobre todo entre los refugiados e inmigrantes se multiplican ¿Podríamos recuperar en nosotros esa paz y quietud de la infancia? El breve salmo 130 parece revelarnos el secreto:

La primera causa de nuestra turbación y de lo que nos hace infelices procede de nuestros deseos. Si nos sentimos amenazados es porque tememos que nos quiten lo que tenemos o que no podamos alcanzar lo que deseamos. Hoy nos mata la ambición, la mirada altanera de un personaje que nos hemos creado mentalmente para sentirnos superiores y pisar fuerte por la vida. Funcionamos a golpe de impactos televisivos y publicitarios, escalones de consumo, que configuran desde fuera nuestra falsa identidad.

Señor, mi corazón no es ambicioso,

ni mis ojos altaneros;

no pretendo grandezas

que superan mi capacidad;

sino que acallo y modero mis deseos,

como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor

ahora y por siempre.

p

Pero la clave está en el niño que hay dentro de nosotros. Salimos bien de fábrica. Estábamos conectados con la verdad, como este delicioso bebé. Crecimos y nos fuimos elaborando una serie de capas sobre el núcleo de nuestra verdadera identidad. El niño se quedó progresivamente ahogado por una hojarasca de falsos “yoes” elaborados por la mente.

Jesús toca esa esencia del ser cuando pide que regresemos al niño para entrar en la dimensión nueva de su reinado. Cuando no tengo, tengo; cuando no soy, soy, cuando me pierdo. encuentro. “¿Nacer de nuevo?”, pregunta asombrado Nicodemo. “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu espíritu es.”

Cierra los ojos y descansa acunado por unos brazos invisibles. ”Nada te turbe, nada te espante”. Hay algo dentro de ti que espera y está bien. Vuelve al menos un instante a ese niño olvidado que nunca dejaste de ser.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La casa que no muere

A veces las fachadas de las casas son libros abiertos de meditación. Como esta, deteriorada por el tiempo. Uno se la imagina recién pintada, cuando quizás una pareja de enamorados la habitó por primera vez, con todas sus ilusiones intactas, con su sala de estar, sus visillos, su cocina, su dormitorio aún por estrenar. Luego vinieron los niños: “¡Ponte la bufanda, hijo, que hace mucho frío!”. Y la muerte de los abuelos, y el despido del trabajo y la lucha por seguir adelante, y la graduación de los hijos, sus éxitos, sus problemas, sus esfuerzos, sus fracasos…

Hoy la casa, desvencijada, parece muerta. Pero no es verdad. En ella habitan los “te quiero”, los “que descanses” y “vuelve pronto”, los “perdóname”, las risas, los temores, las sorpresas y las lágrimas. Tiene un alma de vibraciones la casa, porque nada se pierde, todo se transforma. Se nos va, si, el tiempo transcurrido en ella, dejando su rastro, su pérdida en las cosas que usamos y en nuestro propio cuerpo. Pero nunca se nos va  la vida, ni la juventud, ni el ensueño, porque ellos van construyendo un hogar sin paredes donde, aunque no nos demos cuenta, ya habitamos con Dios, o mejor, en Dios.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Nuevo libro: «No sé cómo amarte»

 

NoSeComoAmarte_ 210x273_Mensajero

Ya  en las librerías mi nueva novela ,

NO SÉ CÓMO AMARTE, Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret.

Después de la crucifixión y muerte de Jesús, María de Magdala envía a María de Nazaret, su madre, unos papiros que dirigió al Maestro y nunca se atrevió a entregarle. En estas cartas manuscritas relata, con lenguaje íntimo y apasionado, confidencias de su azarosa vida antes de conocerle y su radical transformación tras el encuentro de ambos en Galilea.
Nacida en Magdala e hija de un rico comerciante en salazón de pescado, que maltrataba a su madre, todavía adolescente se ve obligada a huir y atravesar duras y arriesgadas situaciones: desde un lupanar en Cesarea Marítima a ser vendida como esclava, favorita del rey de los Nabateos y famosa bailarina en Tiberíades, pasando por el amor de un centurión romano, la explotación de una banda de beduinos en el desierto y la amistad de un sabio griego y un médico judío. Fascinada por Jesús, que la cura de sus dolencias, se convierte en su más fiel seguidora hasta su muerte y resurrección.
Estas cartas pretenden retratar la psicología de una mujer buscadora, libre y compleja, ante la trágica experiencia de un amor tan espiritualmente grande como humanamente imposible, que la supera y la sublima. Con esta nueva novela, Pedro Miguel Lamet se sirve del intimista género epistolar para relatar en primera persona una singular visión del evangelio desde la óptica de una mujer maltratada y enamorada. Al mismo tiempo pretende, con sus hallazgos y respuestas, ofrecer una liberadora vía de ayuda, consuelo y crecimiento interior a cuantos, desde la soledad, el dolor y la marginación, se enfrentan hoy con los envites de un mundo cruel e injusto. Un relato entre la aventura humana y la espiritualidad bíblica.

Adquirir el libro en Ediciones Mensajero

Adquirir el libro en Casa del Libro

Adquirir el libro en El Corte Inglés

Adquirir el libro en Agapea

Adquirir el libro en la versión Kindle

Adquirir el libro como epub en La Casa del Libro

Adquirir el libro en la FNAC

Anuncio en web Mensajero

A continuación reproducimos el pliego que el semanario VIDA NUEVA dedica al libro con adelanto de un par de capítulos:

[gview file=»https://www.pedrolamet.com/wp-content/uploads/2016/04/María-Magdalena.pdf»]Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Cuándo tiene sentido la cruz

En plena Semana Santa me vuelvo a preguntar qué sentido tiene la cruz en nuestra vida.

CUÁNDO NO TIENE SENTIDO LA CRUZ
No le veo sentido a la cruz por la cruz. Hay personas que han sacralizado el sufrimiento en sí mismo, como si pasarlo mal fuera per se algo positivo. Eso no es una virtud, es una enfermedad.
No tiene sentido la cruz como autoflagelación mental. Es decir, dejar a la mente que te pase películas negativas. Es otro morbo perjudicial en que se recrea mi peor yo, mi personaje más falso. A ese no hay que hacerle ni caso.
Carece de sentido autoculparse para sufrir más. Procede de no perdonarse a uno mismo por lo  que hice en el pasado. Dios te ha perdonado y tú no te perdonas. Se trata de un penitencia buscada para hacerme daño, que lejos de liberarme, me hunde más.
Es una cruz falsa la que me impongo porque otro está sufriendo. Por ejemplo, mi madre, mi amigo, un ser querido está sufriendo y yo me siento culpable si no lo paso igual de mal que él. No caigo en la cuenta de que es al revés: tengo que estar bien para poder ayudarle; tengo que salir del pozo para poder sacarle.

CUÁNDO TIENE SENTIDO LA CRUZ
La cruz tiene sentido cuando es una consecuencia de opción auténtica de vida o de una verdad asumida. Por ejemplo, si sufro por llevar adelante una causa justa, por defender a seres humanos, por evitar un mal o denunciar una injusticia. Jesús no muere en la cruz para buscar el sufrimiento, sino por ser consecuente hasta el final con su mensaje: el amor incondicional de Dios.
La cruz salva cuando es cruz por los demás. Si me sacrifico por estar al lado del que sufre, por sacarle de su sufrimiento, aunque sea solo por consolarle y acompañarle. Pero nunca es sufrimiento buscado, sino un dolor o privación que brota del amor.
La cruz se ilumina cuando requiere el abrazo de una situación inevitable. Si la enfermedad no tiene cura, si la muerte del ser querido me lo arrebata, si una catástrofe natural o una guerra imparable nos zahiere, crezco cuando abrazo esa cruz y la supero espiritualmente.
La cruz libera cuando no acaba en cruz, sino en resurrección. Mientras la llevamos es liviana, si cuenta con un horizonte de esperanza. “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera”(Mt 11, 28-30).
La cruz glorifica cuando no me empeño en llevarla a solas, sino cuando camino por la vía de la amargura al lado de Jesús. Porque el yugo solo puede soportarse entre dos. Porque con Jesús la muerte es Vida y el caminar por la fugacidad del tiempo un encuentro con una luz que tiene vocación de eternidad.

 

 

 Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

¡Feliz Navidad!

Con mi soneto navideño de este año, os deseo a todos la misma sorpresa admirada y jubilosa de María en vuestra vida, vuestra familia y amigos. ¡Feliz Navidad!

MARÍA MUESTRA A JESÚS 
LA CUEVA DE BELEN

Fue aquí, Jesús: la noche te esperaba
con un aire de paz sobre la era.
Dormía Belén sus miedos cual si fuera
un perro sin su amo, la tierra esclava

que busca libertad y abrir la aldaba
de un tiempo oscuro a una luz entera.
José arregló el lugar de tal manera
que me sentí una reina en su alcazaba.

Cuando él buscaba leña en aquel prado,
un fuego en mis entrañas se salía
y en un instante azul viniste presto:

Llorabas en mis brazos, Niño amado,
mientras el mundo aquí se estremecía
ante un Dios desvalido y manifiesto .

Pedro Miguel LametFacebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La careta

 

 

 

¿Quién eres realmente? ¿El que muestra tu careta o el que se oculta detrás? Vivimos en un falso personaje construido de cara a los demás, que cultiva la apariencia y que identificamos con un falso yo que no soy yo. Aparentamos suficiencia, destreza, relaciones, poder, influjo, belleza, inteligencia, méritos, cultura, educación. Pero luego somos realmente ese niño auténtico que hay detrás del cartón piedra, frágil, hecho de luz, que es de verdad sólo cuando se siente parte de un todo y abandona los ridículos protagonismos de la careta. ¿No era eso lo que quería decir Jesús con «renunciar a uno mismo» y el «hacerse  niño»? ¡Qué agil y libre se va por la vida sin las molestas caretas!

vía Pedro Miguel Lamet.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Nana para un vagabundo

 

No eres un querubín, ni un niño, ni un bendito, ni un inocente. No es hora de dormir, sino mediodía. No estás en tu cama, sino en la puerta de una iglesia de Guadalajara, por más señas. No tienes pudor de quedarte frito así a la intemperie, y te importa un bledo qué puedan pensar los viandantes. Probablemente te ha inducido al sueño una o dos botellas de tintorro peleón. Pero estás solo, posiblemente nadie te quiere -quién sabe si te lo has ganado a pulso-, y eres lo que la sociedad llama un vagabundo, un sintecho y un marginado. Pero se me antoja que tienes sentido del humor como para atarte la bandera española en la pantorrilla derecha, y que añoras de noche tu pedazo de infinito. Por todo eso y porque eres querido del buen Dios, único, genial e irrepetible a sus ojos, te canto mi nana, nanita ea.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

De tú a tú con el marqués

 

Al señor marqués le han puesto una estatua en el pueblo, sentado en un banco de la plaza, como si tal cosa. ¿Imaginan la expectación que hubiera originado si el marqués se hubiera dignado a sentarse ahí un día en carne y hueso? Todo habrían sido reverencias y “señor marqués por aquí, señor marqués por allá”. A la Pascasia, desde luego, no se le habría ni pasado por la imaginación aposentarse enfrascada en sus pensamientos sin hacer maldito caso a su excelencia. Lo mismo digamos del Eufrasio y el Nicanor, que están de cháchara sin importarle un pito codearse con el aristócrata. ¿Será que la muerte iguala a todos y ahora el prócer, pese a los honores en bronce del Ayuntamiento, no es sino uno más del pueblo? ¿Recordarán los jóvenes de ahora quién fue aquel adinerado marqués? ¡Oh muertos, a quienes este todos los noviembres hace iguales el eterno corazón de Dios!Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather