Tiene algo de nostalgia despedir un año, aunque esto de las fechas sea una convención del calendario. Porque en realidad cada día, cda minuto, cada segundo estamos de despedida de algo: personas, paisajes, casas, vivencias, y en nuestro propio cuerpo vamos coleccionando cambios que atestiguan el paso del tiempo.
¿Por qué somos temporales? ¿No sería mucho mejor ser eternos? En realidad somos temporales y eternos a la vez, si despertamos a nuestra auténtica identidad. Y después de todo, ¿este sentirse temporal no es también fuente de gozo? ¿No hay un sabor a infinito en todo lo finito?
Ignacio de Loyola en la cueva de ManresaMi novela El caballero de las dos banderas: Ignacio de Loyola, acaba de reaparecer bajo el sello de Mensajero.
CONTRAPORTADA:
Una mujer enamorada, Catalina de Austria, hija de Juana la Loca y hermana de Carlos V, que más tarde será reina de Portugal, narra, desde su forzado encierro en el castillo de Tordesillas, las azarosas aventuras del gentilhombre Íñigo de Loyola, que con los años se convertirá en el fundador de la Compañía de Jesús y figura clave de la Contrarreforma. Soldado «desgarrado y vano», fácil en sacar su espada para batirse por hermosas mujeres, perseguido por maridos celosos y caballero armado al servicio del duque de Nájera, va en busca, como otro Amadís, del amor y la gloria.
Esta novela recrea con rigor histórico no solo la peripecia de la vida de Ignacio, sino que nos acerca además a la apasionante época del Siglo de Oro y sus contemporáneos. Todo ello permite al lector comprender la juventud turbulenta, el proceso interior, el entorno cultural y la espiritualidad del joven Loyola que dejará su marcada impronta en la orden de los jesuitas. Según el académico de la historia, Quintín Aldea, SJ, «la obra se desarrolla con dramatismo, pasión y un estilo literario de limpia y natural belleza, incluso poético, que consigue integrar en la amena narración tanto los hechos históricos como el perfil de sus protagonistas hasta introducirnos eficazmente en el alma de Ignacio, su obra y su espiritualidad».
Como todos los años estaré en la Feria del Libro de Madrid, firmando toda mi obra. Me podéis encontrar en la caseta n, 60 (Librerías Paulinas). de 10:30 a 14 los tres sábados (31 de mayo y 7 y 14 de junio) . En la foto con dos jóvenes lectores que aman los libros. Una ocasión, para, si os apetece, encontrarnos
Con motivo de la reaparición de mi biografía del padre Arrupe, la web de la archidiócesis de Valladolid me hizo hace unos días la siguiente entrevista:
Ignacio de Loyola tuvo lo que él llama una “ilustración” en el río Cardoner de Manresa por la que llegó a “ver claro”, incluso “si la Biblia desapareciera”. Los orientales llaman a esta experiencia ”iluminación” y se ha considerado durante mucho tiempo un patrimonio casi exclusivo de los místicos.
Pero yo creo que comienza una época que esta clarividencia está alcanzando a la gente de la calle, que descubre que en el interior de este mundo hay algo con sabor eterno que no se lleva los cambios del tiempo e incluso la muerte. Como si desde ahora supiéramos distinguir entre la apariencia, que pasa, de la luz a la que pertenecemos. Diríamos que es una mística en “calderilla”.
En el siguiente soneto pido a Dios este despertar interior.
¿Se ha enamorado usted alguna vez?” le pregunta un periodista al Papa en la última entrevista. Y Francisco responde que a los diecisiete años tuvo una “novieta”, y que al principio de su seminario otra chica le obnubiló durante una semana. Entonces el colega quiere saber más. “Pregúntele a mi confesor”, se zafa hábilmente el Papa con una sonrisa.
Pedro Arrupe, el que fuera superior general de los jesuitas y por tanto también del provincial Bergolgio, solía decir que “aquello de lo que te enamoras te cambia la vida”. A un año de pontificado cabe preguntarse cuales son los amores del papa Francisco, los que han marcado su primer año de pontificado.
El primero y más determinante es su amor al Jesús del Evangelio,