Siempre hace buen tiempo

All posts by Lamet Moreno Pedro Miguel

El arte de creer

 

 

Cuenta una vieja leyenda hindú que hubo un tiempo en que todos los hombres eran dio­ses, pero abusaron de su divinidad y el dios supremo Brahma decidió despojarlos de su ser y poder divinos y ocultarlos donde ningún hombre pudiera encontrarlos. Fue ardua la ta­rea de encontrar un buen escondite. Algunos dioses menores convocados a consejo para dar con el lugar adecuado para esconder la divini­dad del hombre propusieron ocultarla en lo más hondo de la tierra o arrojarla al fondo de los océanos; otros dijeron que lo más seguro sería elevarla por los aires a la más alta de las atmósferas.

Pero Brahma dijo que él sabía de qué pasta había hecho al hombre

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Respirar la paz

Sin categoría

Que respirar en paz la música no oída

sea mi último deseo, pues sabed

que, para quien respira

en paz, ya todo el mundo

está dentro de él y en él respira.

 

Esta estrofa de Antonio Colinas en “Letanías del ciego que ve” sintoniza bien con la imagen de barcas  flotando quietas a la débil luz del crepúsculo. Frente al torbellino de un mundo atolondrado que se mueve al vértigo de noticias, el watsapp, y el consumo frenético parece imposible respirar esa música no oída que se esconde detrás del silencio, corazón de todo.

En primer lugar porque no somos conscientes de nuestra respiración, que es la frontera de contacto con la vida. Y después porque no vivimos, nos viven desde fuera.

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

El primer film pintado al óleo

Nos encontramos ante un hito, un nuevo paso en la historia del cine de animación y en el ensamblaje –que por otra parte siempre ha existido aunque de otra manera- entre el séptimo arte y la pintura.  La polaca Dorota Kobiela y el británico Hugh Welchman,  se embarcan en el enorme desafío de realizar un biopic homenaje a Van Gogh a través de la singular creatividad de su pintura, para lo que ha sido necesario recrear unos 65.000 cuadros con la intervención de 125 pintores durante diez años. Un trabajo ímprobo para dar vida cinematográfica y pictórica al espíritu creador, encuadrado en la investigación de los enigmas de sus últimos polémicos momentos del genial neerlandés.

Kobiela, que estudió Bellas Artes y trabajó como pintora antes de dedicarse al cortometraje, fascinada con la lectura de las cartas de Van Gogh a su único confidente y hermano Theo, alienta la idea de plasmar una película sobre su alma, su arte, su misterio interior. El proyecto rebasaba los límites de un corto, por lo que se lanza al largometraje. Junto a Welchman realiza una prolija documentación previa: leen 40 obras sobre el pintor, visitan 19 museos para analizar 400 cuadros, mas la revisión de los documentales y filmes existentes, como El loco del pelo rojo de Vicente Minelli (con Kirk Douglas como Van Gogh) o la más cerebral de Robert Altman, Vincent y Theo.

Descartados los cuadros pintados en el manicomio, que le desvían de su intención argumental, la  historia se centra en París durante el verano de 1891.

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La mirada del niño

Ante un mundo confuso, lleno de dudas, incógnitas y miedos, me viene a la memoria esta frase de Albert Einstein: “Hay dos maneras de vivir una vida: la primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe”. Uno de esos milagros es la mirada de un niño. Limpia, sencilla, natural, como si estrenara el mundo, todavía no hay en ella rencor, ni desconfianza o segundas intenciones. Quizás porque aún está cerca de su origen divino, del contemplar cara a cara la vibración eterna de Dios, donde todo está en paz y todo es uno en el Uno, sin rupturas ni enfrentamientos.

Sus ojos son como lagos donde se copia el cielo y su rostro transparenta la pureza a la que estamos llamados a volver. “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el reino de Dios” (Lc 18,16), decía Jesús que, nos exhortaba a volver al niño que en el fondo seguimos siendo. ¿Cómo hacerlo? Buceando más allá del ruido y el torbellino de la preocupada mente para rescatar en lo hondo el Ser con que salimos bien de las manos de Dios, y que brilla, aunque no lo sepa, en mis olvidados ojos de niño. Una mirada distinta para enfrentar el nuevo año.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La oración de la nieve

La naturaleza habla también en el invierno a través de la hermana nieve. Nos recuerda la capacidad de transfigurar el tronco, la piedra, el jardín, la casa, nuestra vida. Es como si se revistiera del alba para oficiar la liturgia que reviste de pureza original a la creación, la blancura perdida. Como si nos recordara que el mundo lleva dentro la posibilidad del cambio, de retornar a la alegría, la plenitud, la luz de donde venimos y hacia donde vamos.

Mejor lo dice el poeta. Revuelvo en mis viejos libros y encuentro un poema de Amado Nervo dedicado a la nieve. Copio unas estrofas. Él dice mejor  cómo la nieve ora y nos enseña a orar:

 

La blancura es el himno más hermoso y más santo;

ser blanca es orar; siendo yo, pues, blanca, oro y canto.

Ser luminosa es otro de los cantos mejores:

¿No ves que las estrellas salmodian con fulgores?

Por eso el rey poeta dijo en himno de amor:

“El firmamento narra la gloria del Señor”.

 

Se tú como la Nieve que inmaculada llueve

 

Y yo clamé: —¡Alabemos a Dios, hermana Nieve!

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Una vida en zig zag

Sin categoría

Reproduzco a continuación el comentario a mi libro «El tercer rey» de la profesora Henar Pizarro Llorente, publicado en la revista Razón y fe

LAMET, Pedro Miguel: El Tercer Rey. Un genio político en la España de los Reyes Católicos, La Esfera de los Libros, Madrid, 2017, 344 pp. ISBN: 978-84-9164-132-2.

Esta novela histórica realiza el acercamiento a la biografía de una figura tan polifacética como Jiménez de Cisneros desde una clara perspectiva política, como el propio autor especifica al final de su obra. Desde el inicio, el lector se ve imbuido en un torbellino narrativo que no da oportunidad a la  pérdida del interés o a la monotonía. No cabe duda  de que Cisneros fue un hombre a caballo entre dos
épocas históricas. Esta cuestión constituye uno de los ejes más atractivos del libro, y que conviene resaltar respecto de otras cuestiones igualmente significativas.
Asistió a acontecimientos prodigiosos que cambiaron la concepción del mundo en sí misma y que dejaron profunda huella en el devenir de la Historia. Tuvo el enorme acierto de evolucionar con versatilidad, lo que no siempre es fácil cuando se está inmerso en el cambio de paradigma. La mutación es nítida desde la perspectiva histórica, que nos permite el análisis de los factores que determinaron la transformación. El valor de hombres como Cisneros, con sus luces y sus sombras, fue percibir la línea que unía las dos realidades, situarse a caballo entre ellas y proyectarse en aquella que nacía a la par que el nuevo siglo. Las muestras de esta capacidad fueron muchas, puesto que, como nos dice el autor «nada en su vida avanzó en línea recta» (p. 21).

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Un beso fugaz de Dios

Músico callejero. Rastro de Madrid. © PMLamet

¡Qué milagro cotidiano! De pronto en una calle cualquiera alguien cierra los ojos y se pierde, se sumerge, se sale del tiempo gracias a la música. Y el viandante atareado se detiene y por un instante  olvida  sus preocupaciones y asciende con él a la nube del artista por la escalera del pentagrama a un lugar extático, a un mar de notas que le embriagan.

Porque, como canta fray Luis en su Oda a Francisco Salinas, “el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada”. Desde el embrujo de la música  el que la escucha se hace tan niño que reconoce su origen: “A cuyo son divino / el alma, que en olvido está sumida, / torna a cobrar el tino / y memoria perdida / de su origen primero esclarecida”.

Pierde por un instante el interés por lo material: “Y como se conoce, / en suerte y pensamientos se mejora; / el oro desconoce, / que el vulgo vil adora, / la belleza caduca, engañadora”.

Y da así el gran salto a lo trascendente: “Traspasa el aire todo / hasta llegar a la más alta esfera, / y oye allí otro modo / de no perecedera / música, que es la fuente y la primera”.

De esta manera en cualquier calle y en cualquier momento, gracias a la música, si cierras los ojos, puedes llegar a sentir el beso fugaz de Dios.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather