Siempre hace buen tiempo

Category Archives: POEMAS

Tengo un velero

TENGO UN VELERO
“El reino de los cielos
dentro de vosotros está”
(Lucas 17, 20-25)
Tengo un bonito velero embarrancado
en la arena olvidada de aquel tiempo,
en que de niño zarpaba cada tarde
desde la triste playa de mis sueños
a navegar a solas sin más norte
que el ansia de abrazarte en cualquier puerto.

Han pasados los años, las borrascas
del dolor, la angustia y hasta el miedo;
y tú, Señor, sin más me has enseñado
que ningún horizonte estaba lejos,
ni bogar a otro mundo me hace falta
cuando toda la Mar la llevo dentro.


Pedro Miguel Lamet

Foto: Portimao (Portugal) ©PMLamet
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Tu niño oculto

Nico

Los niños son pedazos de Dios y no lo saben,
van saltando en la lluvia y no se mojan;
el aire besan sin ser sus propietarios;
dan regalos sin precio, a solas juegan
y van acompañados de todo el universo.

Los niños aún no saben
qué papel les darán en la comedia;
y cuando miran, te ven directamente,
sin careta, te ven como tú eres,
sin sopesar qué vales o qué cobras;
si eres peón, ministro o propietario,
joven o viejo, o el puesto que te han dado
quienes reparten roles de apariencia.

Juegan los niños con tu niño oculto
y solo si lo abrazas te vives como eres.

Pedro Miguel Lamet

Foto: “Nico”.© PMLam
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Resucitar a la presencia

RESUCITAR A LA PRESENCIA

Si me miro en el fondo de mí mismo
sin dejar que mi yo se me interponga,
ni el triste pensamiento me proponga
toda la vaciedad del propio abismo.

Si busco sin buscar con heroísmo
la luz secreta que de Ti prolonga
ese amor que ya soy, haz que me imponga
sumergirme contigo en tu bautismo,

que es nacer otra vez a la alegría
de saberme pequeño como un niño,
tan grande como el mar en su querencia

y navegar tan solo en el cariño
de ese Dios que embriaga el alma mía
por la resurrección de la presencia.

Pedro Miguel Lamet

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Al papa Francisco en sus once años de pontificado

      AL PAPA FRANCISCO

Como una estrella de una luz lejana
que ilumina el desierto, de repente
viniste a Roma sencillo y sorprendente
a abrirnos de par en par una ventana;

rompiste el protocolo y la mundana
vanidad de una Iglesia indiferente
para sentarte sin más entre la gente
como un pastor que ríe en la mañana.

Amigo de los pobres y pequeños,
voz de los sin voz, alzas tu cayado
contra un mundo de odio e injusticia;

como Jesús, no temas a los dueños
del mundo del poder y la malicia,
pues en tu cruz ya has resucitado.

Pedro Migue Lamet, sj



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Villancico del ángel curioso

Queridos lectores y amigos:

Que Jesús nazca de nuevo en lo profundo de vuestros corazones, gracias al silencio, esa cuna secreta sin palabras que hace aparecer la Palabra en nuestro interior como un saboreo de la eternidad sin tiempo e ilumine con la Luz sobre toda luz también en vuestro entorno.

¡Con cariño, feliz Navidad!

Y mi obsequio de cada año: este soneto-villancico con los mejores deseos para ti y todos los tuyos:

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Eres Adviento

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No me sirven los nombres

NO ME SIRVEN LOS NOMBRES

No me sirven los nombres
ni los conceptos que encierran las palabras,
ni el pensamiento elaborado
que encarcela la vida en etiquetas.

He borrado al filósofo raquítico
que nada explica sino la ausencia
de sentido.
He colgado el álbum persistente
de las fotos con culpa 
y el ego enamorado
de mi yo en el espejo temblando de existir.

Solo busco encontrarte en ese agujero de la nada
para hundirme en la esencia del “no sé”.

Sé que no sé, y eso me llena,
alimenta un rescoldo de presencia,
una luz tan pequeña en que reposo,
que calienta en lo íntimo 
lo inefable, lo inmenso, lo remoto
el ahora, el ayer, lo imprevisible,
una chispa del fuego que seré
y ya me habita si no pienso.

Desde que estoy ausente de mí
me colma el Universo.

Pedro Miguel Lamet
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La llamada del mar

LA LLAMADA DEL MAR
Cuando te miro sin pensar en nada,
mar de mi costa ribereña,
me siento el niño que perdido sueña
con navegar a la tierra deseada,

y el adolescente que en su mirada
quiere besar la plenitud sureña
del lejano horizonte que se empeña
en huir, gaviota en escapada.

Han pasado los años con presura:
el dolor, la alegría y la tristeza
como el velero ansía el infinito,

y tú, Señor, de nuevo con viveza
me gritas: ¡Ven, navega en mí, Pedrito,
por este Mar de amor y de locura!

Pedro Miguel Lamet
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El gorrión

EL GORRIÓN

Tan pequeño, tan frágil y señero,
aquel gorrión se posó en mi mesa
tras una miga, y comió su presa
como si poseyera el mundo entero,

sin sentirse de nadie prisionero
en su vuelo gritaba una promesa
que me decía: “Abraza la sorpresa
de vivir con todo y a la vez ligero”.

Ay, gorrión, descúbreme el camino
que dibujan tus alas en el cielo
de cumplir con el fondo de mi esencia,

que se traduce en el papel divino
de pasar sin pesar con un anhelo:
¡Ser latido del Todo en la Presencia!

Pedro Miguel Lamet



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El ahora infinito

EL AHORA INFINITO

Cuando yo entre mis manos te sostengo
cada mañana al abrirse el día
y pronuncio esa palabra que no es mía
para hacerte venir, no te retengo,

ni siento mi poder, pues no intervengo
en ese prodigio del pan, tu eucaristía.
Es como si desapareciera en la sinfonía
de un canto universal del que provengo,

y, perdido mi yo, me disolviera
en el fuego inicial de esa mirada
con que el mundo exterior se hizo visible,

y tal tromba de luz me convirtiera,
abrazado al vacío de mi nada,
en un “ahora” infinito e inasible.

Pedro Miguel Lamet
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