Cuando en la noche viene el pensamiento a robarte la paz desde la loca mente, o, sin saberlo, atruena al subconsciente de voces con el ímpetu del viento,
y ese miedo a la vida que fomento entre sombras, se hace tan presente que no eres tú, sino el latir caliente de ese otro yo que invade el sentimiento,
recuerda que naciste de un misterio, desnudo como flor de la mañana para alegrar la vida de este espejo,
y que solo soltando el cautiverio del poseer, abrimos la ventana a la luz de ser Uno en tu reflejo.
Después de leer un periódico o ver un telediario no puedes evitar sentir una sensación de angustia
No dar protagonismo a esa voz permanente que nos hace daño
Conectar con el yo profundo, la zona interior en silencio
Hemos de fluir conscientes de que hay algo permanente y feliz detrás de todo y no después, en la otra vida, sino ya en esta, si cerramos los ojos y eres lo que eres
No darle cabezazos a la vida
Comprometernos en la medida de nuestras posibilidades
“Nunca quizás estuvimos tan cerca de Dios, porque nunca estuvimos tan inseguros”
En estos días las noticias trágicas, duras, incomprensibles y sorprendentes llenan los informativos y nos trabajan el subconsciente con su negatividad. Las guerras se multiplican y son cada vez más amenazantes para comprometer el futuro de la paz mundial. Las tragedias ecológicas, consecuencias del cambio climático, devastan el planeta, como la Dana que nos ha asolado recientemente en nuestro país. Las migraciones, el hambre, los campos de refugiados y las enfermedades, la droga, se cobran nuevas víctimas. La política mundial se decanta en los últimos tiempos a sustituir la democracia por posturas dictatoriales y el populismo, como la incertidumbre que presenta para el mundo la reciente reelección de Trump. Las mentiras de las fake news se imponen sobre todo entre los jóvenes. En fin, no hay que enumerar muchas más para que después de leer un periódico o ver un telediario no puedas evitar sentir una sensación de angustia.
¿Qué hacer para, por una parte, no desentendernos del necesario compromiso, y por otra no sucumbir psicológicamente ante esos impactos?
El 26 de marzo de 1572 fue un día aciago para la ciudad de Salamanca. El Tribunal de la Santa Inquisición ordena detener y encarcelar en una lóbrega mazmorra al gran teólogo, filósofo, lingüista, biblista y poeta fray Luis de León, donde permanecerá preso y privado de libertad, sin mínimos cuidados vitales e incluso sacramentos, durante casi cinco años. Su figura ha desafiado el paso del tiempo como una de las más fascinantes y representativas del Renacimiento español, hasta llegar a ser considerada como la del humanista del siglo XVI que más se adelantó a su época y demostró mayor libertad de expresión y pensamiento en un contexto de duras persecuciones.
En esta novela histórica sus discípulos preferidos, Rubén y Salvador, indignados con las penas infringidas a su maestro, emprenden una profunda investigación sobre sus orígenes judíos, desde su infancia y estudios hasta su compleja peripecia vital como investigador y catedrático, en un duro ambiente universitario salmantino de rivalidades, odios y confrontación entre escuelas teológicas, maestros y órdenes religiosas.
Ello nos permite sumergirnos en la España de Felipe II, su historia, sus costumbres e intrigas políticas, dominadas por la omnipresente Inquisición y sus Autos de Fe. Y, sobre todo, profundizar con amenidad y rigor histórico en la biografía del humanista que se adelantó varios siglos en reivindicar el estudio de la Biblia en su lengua original, comentarla con osadía y galanura literaria y, sobre todo, escribir algunos de los versos más inspirados de nuestra mejor poesía castellana. Una vez más Pedro Miguel Lamet nos atrapa con su prosa narrativa, que incluye al mismo tiempo una síntesis del pensamiento de fray Luis, una antología de sus mejores textos, y nos prepara para la celebración del V Centenario de su nacimiento en 2027.
En este miércoles en que comienza la Cuaresma, camino hacia la Pascua, encuentro estos significados de la palabra Ceniza:
ceniza (del b.l. cinisia) f. Polvo mineral de color gris claro que queda como residuo de una combustión completa.
fig. Residuos de un cadáver, restos mortales.
fig. Memoria o recuerdo de los difuntos.
Reducir una cosa a cenizas. loc. fig. Destruirla, reducirla a partes muy menudas.
GEOL. ceniza volcánica Conjunto de los materiales más finos arrojados por un volcán.
Y así me ayudan a la meditación:
Cuando ardo y me fundo en el fuego del amor, produzco una combustión completa por la que me pierdo en el Fuego, a través de la perdida de mi yo en el gran “Yo soy”.
Seré polvo, “mas polvo enamorado”. (Quevedo)
Recuerdo a los que se han ido. ¿Solo son ceniza? Cambiaron de forma. Los siento aletear a mi lado, me ayudan, su memoria no es solo pensamiento. Son luz, parte de mi fuego.
Los objetos, las casas, la realidad física están en continuo cambio. No vale, pues, la pena afincarse en las cosas, al patrimonio, la finca o la parcela que se reduce a”partes menudas”.
El ahora ancho de Dios siempre es, no se deteriora.
De mí quedará en este mundo lo que arroja el volcán. Pero entonces yo habré despertado a tu fuego, Señor, seré chispa de tu incendio. Enséñame a vivir ahora con esa conciencia y a prepararme esta Cuaresma para la Resurrección que, sin percibirla ya soy.
Quizás por eso la fórmula litúrgica cambió: “Convertíos y creed en el Evangelio”. Quémate por amor lo transitorio y, al menos a ratos y gracias al silencio, vive la Vida de la vida.
Cuando pronuncio tu nombre y vuelvo al adolescente que te velaba en la noche ante tu altar de muchacha, se paraba el mundo entero bajo un manto de esperanza con mi miedo de ser hombre.
No te llamaba mi boca ni mis labios, solo el alma se acurrucaba muy pobre como un niño en tu regazo a reposar en tu calma.
Ahora cargado de tiempo te llamo de nuevo a solas desde la sombra y el miedo. ¡Qué alegre suena, María, sentir vibrar en mi entraña como una brisa de vida la dulzura de tu nombre!