Siempre hace buen tiempo

All posts by Lamet Moreno Pedro Miguel

Ya en librerías: «LA NUEVA LIBERTAD, PABLO DE TARSO»

En el verano del 64 d.C gran parte de la ciudad de Roma se ve arrasada por las llamas. El corrupto emperador Nerón acusa entonces a los cristianos de provocar el incendio y desata contra ellos una gran persecución. Es entonces cuando el praefectus vigilum, Marco Julio Severo, escribe a su amigo Pablo de Tarso para informarle de lo ocurrido. Este regresa a Roma, en donde vuelve a ser encarcelado.

En este contexto, Julio, como magistrado encargado, se ve inmerso en el proceso contra Pablo. Sus entrevistas con los cristianos ocultos en Roma y las tensiones matrimoniales con su esposa Livia le llevan a refugiarse en una investigación sobre la azarosa vida de apóstol, su mensaje de liberación y sus enfrentamientos con la naciente Iglesia de Jerusalén.

Con este nuevo título, Pedro Miguel Lamet presenta una actualización de su novela “El resplandor de Damasco”, ofreciendo un desarrollo literario más profundo de personajes, escenarios, relatos y documentación histórica en toda la trama.

Con su característica amenidad y rigor histórico, esta novela hace asequible y atractiva la figura del «segundo fundador del cristianismo».

Detalles del libro

EditorialMensajero, S.A.
Edición1ª ed. (01/10/2022)
Páginas440
Dimensiones22,0 x 15,0 cm
IdiomaEspañol
ISBN9788427146952
ISBN-108427146957
EncuadernaciónTapa dura

Adquirir en GCLOYOLAAdquirir en AMAZONAdquirir en AGAPEAAdquirir en EL CORTE INGLÉSAdquirir en FNAC

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Teresa de Jesús: mujer libre e iluminada

Me preguntan en la redacción de El Cultural qué puede fascinar de Teresa de Jesús a un joven de hoy desde la perspectiva de la fe.

En las escasas líneas que me conceden, diré en primer lugar que “la mujer”. En una época de marginación absoluta de las féminas, Teresa, enorme lectora y mejor autora, funda las descalzas, se enfrenta a los calzados, se cartea con Felipe II, sortea a la Inquisición y escribe con valentía que las mujeres tienen más fe que los hombres hasta afirmar:” ¡No somos tan fáciles de conocer las mujeres!, que muchos años las confiesan, y después ellos mismos se espantan de lo poco que han entendido”.

Si Hernando de Talavera le escribe a Isabel la Católica que “comúnmente las mujeres están y fueron hechas para estar encerradas e ocupadas en su casa, y los varones para andar en procurar las cosas de fuera”, la andariega atraviesa España fundando en una carreta. Cuando escribí mi novela biográfica sobre san Juan de la Cruz, me sorprendió cómo éste estuvo siempre a sus órdenes, como toda la rama masculina del Carmelo.

No menos sorprendente es su libertad en lo espiritual. Lleva adelante su propio camino. Es cierto que se ayuda de confesores, sobre todo de los más ilustrados, dominicos y jesuitas, pero cambia con libertad y frecuencia, según lo necesita. Y no tiene miedo de plasmar sus experiencias en sus escritos, entre sospechas inquisitoriales de iluminismo.

Pero sobre todo fascina la doctora de la Iglesia (se retrasó esta proclamación hasta Pablo VI porque se pensaba que obstat sexus) como mística. En un momento como el actual de avidez de contemplación, aunque sea en calderilla, con la práctica del yoga, el zen y el mindfulness, ahondar en su autobiografía o en Las Moradas es apuntar al silencio interior, donde el ser humano puede intuir la unidad del todo y el último sentido de la vida. ”Acá no hay nada de esto, ni se ve oscuridad, sino que se representa una por una noticia del alma más clara que el sol”. Todo con los pies el suelo, sentido común y una encantadora “humildad, que es la verdad”.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

El cine y la vida

QUE ES CINE ESTE VIVIR

Sin gafas veo mejor, porque te veo
aún más borroso
y desde dentro enfoco siluetas
de mucho más.

Que es cine este vivir,
sombras de luz, opacas despedidas
y besos inasibles,
como estrellas fugaces
que aparecen,
y solo son quimeras.

Con una diferencia:
cuando salgo, mañana nunca es lunes,
sino la luz completa
que arroja el proyector,
desnudo ya
de celuloide o píxeles dispersos.

La tarde es entonces toda mía
y los besos flotan aún recién vivos
en el aire.
y el final va a ser muy happy,
ya  verás,
pues me percibo de pronto
luz en la luz que vibra
detrás del celuloide,
cuando el aire fresco me despierta
a la salida,
y la calle está húmeda
de la lluvia reciente
hasta sentir tu beso, oh Dios,
sobre esta proyección, sobre esta sombra...

Pedro Miguel Lamet

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

No me entiendo

Sin categoría
Porque he nacido y aún estoy presente
en este mundo de sombras y misterio,
como un soplo de nube y de penumbra,
tiemblo por ser y solo me pregunto
a dónde voy y por qué no entiendo
a qué vine a vivir tan de repente.

Respiro. No hay otra respuesta.
Soy aliento de algo que respira
dentro y fuera de mí; parte soy
de ese gran poema que sueña en cada cosa,
de una ausencia mayor que me sostiene,
de un gran vacío que se antoja lleno,
de un amor que me busca y se me escapa.

No me puedo abarcar, mas soy tan solo polvo.
Soy el ahora de un ayer fugaz, 
y siempre me estoy yendo. 
Soy el viaje que no tiene retorno
y chispa de una luz que no se mueve.

No me entiendo, ni nadie me lo explica.
Nada soy, más de algo ando muy cierto:
que alguien me habita y nunca estuve solo.

Pedro Miguel Lamet
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Cómo sobrevivir a las malas noticias

Playa de Alvor (Portugal)

El bombardeo de noticias negativas en los informativos está creando un ambiente angustioso en las personas, que se ven afectadas consciente e inconscientemente. Siempre está vigente el axioma periodístico de que no es noticia que “un perro muerda a un hombre”, sino el que “un hombre muerda a un perro”, lo nuevo, lo diferente, lo ruptural. Pero hoy día son tantas las noticias negativas que es difícil permanecer incólume después de ver un telediario: guerra, crisis del gas, el petróleo, la economía, el medio ambiente, el drama de los pueblos empobrecidos, los suicidios, las fake news y un largo etcétera.

¿Qué hacer? Algunos han optado por evadirse y no seguir las noticias, porque no pueden más. Otros se hacen negacionistas contra la pandemia, el cambio climático, la veracidad de las noticias o su manipulación en favor de las grandes potencias. En todo caso, una reacción frecuente es la evasión. Pero ¿huir de la realidad es una actitud evangélica?

Quizás la única actitud realmente cristiana es cambiar nuestra óptica y mirar con gafas de profundidad. Hay que partir en primer lugar del sujeto que mira, que sigue la noticia. Si la seguimos desde lo obvio, lo inmediato y el futuro próximo, desde luego es para deprimirse: pero, si en nuestro interior estamos “en el centro” todo aparece distinto.

¿Qué es vivir en el centro? Situarse en una zona más íntima, más allá de las capas superficiales que se quedan en la apariencia, una zona serena donde nuestro ser conecta con el Ser.

Hoy la gente vive en la cáscara de todo, influenciada por la tabarra de su mente, agobiada por lo que no hizo o hizo mal en el pasado o preocupada por el futuro. Se pasa películas hipotéticas sobre lo que le va a suceder cuando pierda el trabajo, le pase algo a sus hijos, le llegue la ancianidad. Pues bien, hay en nosotros un “centro” que se encuentra bien y se conecta con la plenitud que fuimos, somos y seremos. Es el fondo del mar, donde el oleaje de las tempestades no llega.

Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

El alma de las cosas

Mucha gente se inventa vacaciones en sustitución de la fiebre del trabajo. Más en estos tiempos de vértigo. Viajes estresantes, fiestas continuadas, omnipresencia del móvil en la playa, la montaña o el turismo.

¿Por qué? Porque el parón veraniego les resulta insoportable y el silencio un revulsivo que nos deja solos ante nosotros mismos. El mundo de hoy nos ha hecho más activos que contemplativos y hemos emprendido tal carrerilla que no podemos parar. Hay que buscar recursos para que la sensación del paso del tiempo no nos enfrente con lo que realmente somos: el tema que ha preocupado a los filósofos de todos los tiempos: por qué estamos aquí, el misterio del paso de los años, el envejecimiento, la certeza de la muerte. En definitiva, la angustia de ser.

El verano y las vacaciones ofrecen una buena época para mirar. Bueno, «ver» es sencillo. En este periodo casi no hacemos otra cosa que ver: el paisaje, los monumentos, a gente. Pero vemos sin mirar, sin contemplar. Y cuando vemos, casi siempre emitimos un juicio de sorpresa, admiración, rechazo, lo que sea. Lo convertimos en pensamiento, lo limitamos en nuestra mente y le arrancamos el alma, su sabor a infinito.

Sugiero un ejercicio que en realidad es una actitud. No emitas juicios. Mira simplemente, contempla, como si vieras por primera vez, sin más. Procura que la contemplación no pase por tu cabeza, sino que vaya directamente hacia tu ser más íntimo, sin más intermediarios.

Quizás entonces descubras el alma de las cosas, penetrando directamente en tu alma, sin conceptualizaciones. Quizás descubras que eso es parte de ti, y tú de un todo. Pero no porque te lo diga yo, sino porque en el fondo de ti se produce un regusto especial, un calorcillo que no tiene nombre, una comunión con el Universo.

Eso se parece al amor del que estamos hechos. Cuando se siente estás bien, estás por encima de los pensamientos que te torturan y se pasan todos los miedos y angustias. Eso sí, necesitas al menos de un átimo de silencio y eso mucha gente no quiere permitírselo. ¡Madre mía, lo que se pierden!

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Si San Ignacio volviera

Sin categoría
Ignacio de Loyola

El 31 de julio, día de su fiesta, se clausura en todo el mundo el año Ignaciano, que ha conmemorado el quinto centenario de  su conversión y el cuarto de su canonización. La Compañía de Jesús, con estas celebraciones ha encontrado una oportunidad propicia para recordar su estilo de vida y la fuerza transformadora de su cosmovisión. Aquí pretendemos evocar la importancia de la figura de Ignacio para nuestro mundo de hoy intentado responder a esta pregunta: ¿Qué haría san Ignacio si volviera ahora entre nosotros?

ESPAÑA Y EL MUNDO EN TIEMPOS DE ÍÑIGO

                 Cuando Íñigo nació en 1491, España y el mundo se encontraban en una auténtica convulsión. La Edad Media llegaba a su término y Europa entraba en el Renacimiento. Así que el recién nacido llegaría a ser un hombre entre dos mundos.Una época con semejanzas a la nuestra. Europa en la última parte del siglo XV asistía a grandes descubrimientos e invenciones. Los exploradores zarpaban hacia el Oeste, a las Américas, y por el sur hacia África, mientras los estudiosos volvían su mirada a las civilizaciones olvidadas de Grecia y Roma. La imprenta alimentaba la sed de conocimientos entre la clase media; la pólvora revolucionaba la estrategia de la guerra, y la brújula la de la navegación. Era el fin de la época de caballería y el comienzo de un nuevo humanismo, un tiempo pues de cambios rápidos, agitación social y guerras.

También estaba transformándose la población. En el siglo XIII la Europa centro-occidental pasaba de unos 30 millones de habitantes a más de 50 millones en el año 1500, a pesar de las mortíferas pestes de los años trescientos. Con el aumento de la población el acontecer histórico se desarrolla en una mayor escala, las guerras son más sangrientas, las sublevaciones sociales ganan en amplitud y violencia, se complica el gobierno y la administración. Asistimos con los viajes intercontinentales a la primera globalización.

En Europa se estaban produciendo cambios económicos y políticos. Los siglos XIV y XV marcan el comienzo de la gran época mercantilista. Oriente se aproximaba a través de Venecia. Inglaterra y Flandes acumulaban beneficios, mientras los países bálticos se enriquecían con centro en Brujas y Amberes. La banca residía sobre todo en manos italianas, a la vez que transformaciones políticas sacudían el continente. Del régimen de señores feudales se pasaba una administración centralizada. A finales del XIV existía ya una burguesía ciudadana, artesana y comercial, que conseguía enriquecerse más que los príncipes.  Por eso Ignacio viajaría a pedir limosna para sus estudios a los mercaderes de Flandes.

Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Noche infinita de verano

NOCHE INFINITA DE VERANO

Ahora que tibiamente en mi ventana
regresa con la noche del verano
el canto de los grillos y el temprano
susurro de una fuente tan cercana,

escucho desde el mar aquella nana
que acunaba mi sueño tan humano
de navegar contigo y de tu mano
al infinito sol de la mañana.

Han pasado los años y los días,
me he arrimado a este mundo pasajero
de ruido, poder y desconcierto, 

y al besarme la noche del estío
descubro que no voy a ningún puerto
pues soy tu mar, tu sol y tu velero.

Pedro Miguel Lamet
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

¡Rabboni!

Era el amor así espejo de mi Espejo

Le buscaba la voz como una antorcha
en la garganta oscura de la estancia,
con el sabor a tiemblo que amanece
allá en el blanco amor de adolescencia.

Y mis pies conservaban aún 
todo el aroma sutil
de aquella seda:
cabellos de mujer, misterio de la noche
derramada. 

Amar a veces es decir me dueles. 
Te espían mis sentidos por el hueco
pasillo del recuerdo,
la cueva de lo ignoto que desande
preguntas aún suspensas de la infancia.


Eran sus manos las alas de un deseo
que había llegado a ser desvencijado amor
sin nombre, mil veces derramado
en un sabor a esquina, a asco, a beso
por denario. 

Eran la bruma azul
con que el sueño dibuja los adioses
y Dios se hace tejido y primavera.
¡Y cómo eran de puras las palabras
que lloraban sus ojos en mí recién nacidos
como coplas, quejidos de lo eterno!

Escuchar era el agua de un arroyo
que nacía de dentro buscando el manantial.
¡Oh pámpanos antiguos, que vuelven
a la vida!

Me gustaba aquel nombre con son de bajamar
y el timbre de sus labios quebrándose en la tarde
al pronunciar "Rabboni",
mientras el Padre andaba 
asomado a los lagos perfectos de sus ojos.

Me gustaba mirararla, caminar en la noche
con su paso de niña que no pesa, 
blanca huida de risas que se esfuman
desde el quicio vibrante de un tiemblo de palmera.
¡Qué frágil la blancura del aire de su manto!
Era el amor así espejo de mi Espejo
y yo tan solo el Hombre.

¿No es hermoso ser hombre solamente?
La voz puso el amor al borde del abismo
y el sueño estaba en hora con mi asombro.
Pero no pude ser  solo un israelita 
enamorado
y amar con ese amor de solo un hombre...

Había que andar de nuevo aquel camino
y cubrirlo de sangre.
¿Se escurrirá el perfume entre mis dedos
para ser todo el Hombre con mi hombre?

Aun con la muerte cerca su voz me golpearía
en los oídos, oliendo a Jericó sobre los pies llagados: 
¡Rabboni! ¡Maestro mío!
Y en cada golpe clavándose aquel verso:
"Amar a veces es decir me dueles".

Pedro Miguel Lamet
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Don Gabino y la Guerra Española

Mataron a sus padres cuando el futuro presidente de la CEE era solo un niño

Don Gabino y la Guerra Civil Española
Don Gabino y la Guerra Civil Española

Don Gabino ha dado un testimonio muy importante de reconciliación y perdón frente a los que vuelven a bordear este precipicio del rencor: «Las trincheras de Dios«

En el camino, la madre de Gabino iba preparando a su marido, que estaba destrozado con el pensamiento de dejar huérfanos a sus hijos. Le decía:“Mira, no vas a querer tú más a tus hijos que Dios»

Unos instantes antes de morir dijo: “Así no vais a ganar la guerra, matando a hombres de bien”.

Al lado había otra fosa con restos de mujeres de izquierdas, a las que había fusilado Líster, por haber tenido un comportamiento desleal a las normas, y sin guardar con ellas ningún procedimiento jurídico

“La Iglesia, lo que más hizo entonces, y que yo recuerdo bien -contra lo que dicen algunos que ¡ya va siendo hora de que la Iglesia pida perdón- era predicar el perdón, que perdonáramos a los que habían asesinado a nuestros padres»

15.06.2022 Pedro Miguel Lamet

Con motivo de la muerte de don Gabino Díaz Merchán conviene recordar la relación que este gran sacerdote y arzobispo tuvo con la Guerra Civil a partir del fusilamiento  de sus padres, cuando   solo era un niño y sus esfuerzos por la reconciliación entre los españoles. Lo sintetizo en mi última novela histórica, «Las trincheras de Dios» (Cap. 21), a través de la protagonista Mila y Asun, una religiosa amiga.

Asentí y decidimos pasear por el patio del colegio, bajo árboles que empezaba a pintar de oro viejo el primer otoño madrileño.

-Imagínate un niño de diez años en Mora, un pueblo de Toledo. Son los primeros días de la guerra civil. Va con su hermana pequeña y con sus padres por la calle. De repente, un grupo de exaltados de izquierdas les pone a los cuatro, en el punto de mira de sus fusiles. Un niño tan pequeño, cara a cara con la muerte. Gabino cuenta que tuvo la sensación de estar a punto de morir. Afortunadamente otra gente se interpuso y no pasó nada. Lo de su padre ocurrió al mes siguiente, en agosto de 1936.

-¿De dónde has sacado esos datos?

-Sostuve hace tiempo, una conversación con él, que me impresionó mucho. Sobre todo, porque don Gabino ha dado un testimonio muy importante de reconciliación y perdón frente a los que vuelven a bordear este precipicio del rencor. El hecho es que fueron a por su padre, Gabino Díaz Toledo, un pequeño empresario que no era un potentado, ni adinerado, ni político. Era sí miembro del Partido Republicano Democrático por afinidad con Hipólito Jiménez, abogado en Madrid y amigo desde la infancia en Mora. “Lo llevamos al Ayuntamiento”, le dijeron. Pero no era cierto, se lo llevaban a la cárcel. Entonces su mujer, la madre de Gabino, entendió lo que le pasaba y le dijo a su marido: “Si mueres, yo quiero morir contigo”. “Señora, usted está loca, nadie piensa hacerle nada a su marido”, le respondieron. Ella regresó triste a casa. Al cabo de una hora volvieron por ella. Parecía que todo estaba resuelto, pero Paz, la esposa, encontró a su marido metido en un coche con otro señor, que iba a sufrir lo mismo. La hicieron subir también al auto. A la media hora paró en la carretera entre Mora y Orgaz, cerca del cementerio de este pueblo.

Continue reading…→
Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather