LUMBRE DE DIOS “El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz resplandeció sobre ellos”. (Is. 9,2) Desde la sombra de la noche aquella que también es la noche tuya y mía, cuando esta tierra abandonada y fría perdió sin ti la risa de tu huella, y buscaba temblando la centella de un sueño, una palabra, una alegría para aliviar ese horror en que sufría el ser sin ser, la vida sin estrella, de pronto te asomaste a la ventana y preguntaste al Padre de esta guisa: -¿Qué te parece proclamar cariño y que el hombre se sienta en la mañana tu júbilo, tu lumbre, tu sonrisa? -¡Bájate, Hijo, y llora como un niño! Pedro Miguel Lamet
Cuando no estoy

CUANDO NO ESTOY Cuando no estoy, estás tú y cuando estás, amanece ése yo sin figura, que, dormido, más que nombre y deseo o poder o residencia es río, manantial, ola y abrazo de este pasar en busca de su Ser que es tu presencia. Me miro en ti, cuando camino sin camino, como un niño que acaba de nacer y nada solo en el mar en que nadaba antes del tiempo. Te vuelvo a ver mirándote en el lago detrás de la violeta y en el trino de un jilguero que canta para nadie. Soy un pedazo de ti en este mundo y un ciego cegado de dulzura que despierta si muere cada día. Soy el fuego de un beso que tú diste en tránsito a su hoguera, y una gota de un agua que no cesa de brotar y solo descansa si se olvida de sí misma por refrescar la tierra. Cuando no estoy, estás tú y al tu venir, me llamas “siempre”. Pedro Miguel Lamet
Soñé con ser tu marinero

SOÑÉ CON SER TU MARINERO Soñé de niño ser tu marinero y cruzar por los mares de la vida sin más norte que esa tu luz que anida en el sol que acaricia a mi velero. Quise alcanzar la gloria prisionero de mi poder, mi fuerza y mi partida, sin comprender que estaba ya perdida por llevar el timón tan altanero. Ahora en el atardecer descubro que nunca mi bogar fue de mi mano, que no alcancé más puerto que la brisa en la frente, y ese horizonte hermano hacia un mar que me lleva y que columbro para anegarme entero en tu sonrisa. Pedro Miguel Lamet
Dios me canta una nana

El niño duerme, el mar está bravío. Las olas braman, la madre vela sus sueños.
Así mi vida. El mundo que nos rodea se encrespa con noticias inquietantes: pandemia, guerra, hambre, paro, crisis de valores, inestabilidad mundial, amenazas económicas, miedo al futuro.
Pero Dios padre y madre vela mi sueño.
“Como un niño en los brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí!” (Salmo 131)
Y Él me canta:
NANA DE LA ETERNIDAD Duerme mi niño, que la vida es buena, tu cuna es una barca que yo te mezo y el viento de este mundo sólo es el beso que posa en tus mejillas toda la Tierra. No llores ni te inquietes, solo contempla todo ese mar profundo que llevas dentro. Pedacito de mí, tu alma anda llena del amor infinito de los pequeños, pues quise andar sobre él en la galerna y dormir en la popa con el mal tiempo. Ni el dolor ni la muerte te darán pena Descansa en mi del todo, siéntete eterno. A la nana nanita, nanita ea. Que mi niño se duerme bendito sea. Pedro Miguel Lamet
Amar no tiene nombre

“No es lo mismo”, respondió él.
AMAR NO TIENE NOMBRE Amar es un vacío, un llevar en las manos el temblor de estar solo mirando las estrellas, un saberse una pluma movida por la brisa y olvidarse que el miedo hizo en ti su morada y arrumbar en lo oscuro los planes ya trazados y dejar que tu alma llore a solas lo absurdo que es estar y no estar. Amar es un insólito querer ser lo imposible, derrotar los deseos, recomponer el mundo a trozos de ilusiones, arrimar a las rosas la eternidad rompiente y regar con ausencia la cuna de la noche donde acecha el dolor. Amar no es el anhelo de vivir la primicia de un ser entre los brazos o llevar de la brida el feliz yo caliente, o andar con un espejo de un tú mismo mejor
Ni pensar que ya es tuyo el ser que has aprehendido, ni pregonar al mundo desde un tú apuntalado, ni reírse del salto que el otro no ha querido, ni poner a tus ojos parcelas por el mundo con un cartel: "No entrar". Amar es un perderse en la noche estrellada y saber que hace tiempo has dejado de ser. Es flotar sin un norte por el mar de tu alma y mañana ¡quién sabe! no saber, no saber... Amar es estar solo con todo en compañía y morir de vivirse tan lleno del presente, canción de un gran vacío de lo amado que nace en llamas del recuerdo y el grito de un instante que es, que fue, que apenas vuela en lo casi perfecto en la luz que no ha sido. Amar no tiene nombre, quizás sólo la noche que queda si has querido al borde de la orilla, una huella en la playa que dejaste al pasar y ser mar en la mar. Pedro Miguel Lamet
¡Cómo suena tu nombre!

¡CÓMO SUENA TU NOMBRE! No hay nada que resuene como el nombre de labios del amado, de tal suerte que resucite el alma, te haga fuerte, te toque las entrañas y te asombre, herida de dolor, cuando aquel hombre, jardinero del huerto de la muerte, hizo vibrar el aire frío e inerte y te llamó “María” sin renombre. ¡Oh qué riada de recuerdos vino hasta anegar de sueños el momento y estrechar en sus pies esa presencia que es abrazar lo humano y lo divino! Tu Rabboni desenterró la ausencia y nuestro amor cristalizó en el viento. Pedro Miguel Lamet ¡Feliz Pascua a todos!
Flor de Viernes Santo

FLOR DE VIERNES SANTO De mi fuego a tu fuego hay un paso, que es la noche profunda del que mira por encima del odio y de la ira y se incendia de amor en el fracaso. De mi noche a tu noche hay un ocaso que es derrotar en silencio la mentira y abrazar en tu muerte cuanto aspira a alcanzar en su luz aquel traspaso del miedo que se troca en la alegría. Va mi alma contigo ensangrentada por las calles del mundo tras el llanto de todos cuantos llevan por tu vía aquella cruz tan dura y tan pesada que empezó a florecer en Viernes Santo. Pedro Miguel Lamet
Noche oscura

NOCHE OSCURA ¡Dime qué ausencia es esta del deseo y qué agujero soy cuando te llamo como perro perdido sin su amo o desierto sin agua en que me veo, si Tú no estás y grito que en ti creo, y bien sabes. Señor, cuánto que te amo! ¿Por qué es de noche y no encuentro ni un gramo de aquella luz, ni un silbo, ni un gorjeo? ¿No será que el vacío es la presencia? ¿No será que el silencio es tu palabra y la nada la flor de la llenumbre? Acurruca tu Ser en mi querencia, anúlame este yo y haz que se abra a la noche que colmas con tu lumbre. Pedro Miguel Lamet
Abísmame en tu Ser
ABÍSMAME EN TU SER Si del silencio hiciera un abismado hueco, y en las tardes sin nadie el diapasón ardiente del aire sobre el aire hasta matarme el ego por ser contigo uno, dormiría tan dormido y despierto, tan nada y todo en uno, como esa nube leve del sol atravesada. Si esta noche me dieras el saber sin concepto, un ser sin etiqueta, un navegar sin barco y una luna sin tiempo, que en las sombras fabrica la amenaza del miedo, quizás descubriría el vaivén de mi cuna y el sabor de tu verso. Si mañana es ahora y ayer ya no amanece y el hoy solo un instante que se me esfuma yerto, abísmame en tu Ser porque así me diluya mientras deambulo absorto por sendas de este espejo, donde barrunto el aire de tu perfume eterno. Pedro Miguel Lamet
El punto de luz

EL PUNTO DE LUZ Sólo soy cuando dejo de ser y vuelco la existencia sobre el vano vacío de la sombra. Me pierdo y me descubro en la sima abisal de la marea. El tiempo es solo ola, la vida permanencia. Sé que estás prendido de la estrella allí donde la estrella ha dejado de serlo y es el punto de luz donde amanezco. Pedro Miguel Lamet

