Queridos amigos: Una vez más estaré firmando este año en la Feria del Libro de Madrid. Como siempre, tres sábados (31, 7 y 14) por la mañana en la caseta 75 de mis queridas Hermanas Paulinas, que tanto hacen por fomentar la buena lectura.
Y un viernes, el 6 de junio por la tarde, en la caseta 226 del Grupo Loyola. Sois bienvenidos y muchas gracias por leer, aunque no sean mis libros.
Miraba el balcón de la logia con cierto temblor. Los cardenales dentro se estaban enfrentando con el impulso inevitable de llevar a la Iglesia al otro lado del péndulo, dado el rechazo insólito de un grupo de cardenales a un papa; y, por otro lado, el clamor agradecido de un pueblo ante la entrañable autenticidad del papa Francisco. Los más expertos vaticanistas apuntaban al cardenal Pietro Parolín como solución para armonizar estas dos almas. Pero, aunque amigo y secretario de Estado del Papa, elegirlo era poner a la Iglesia en manos de un curial, de un diplomático. ¿Dónde iba a quedar el soplo gratuito y evangélico de Francisco?
Pero respiré. Aparecía una figura fisonómicamente a medio camino entre Pío XII y Pablo VI, un papa que vestía con los paramentos tradicionales, de los que se despojó en su primera aparición el papa argentino. En mis elucubraciones sobre quién sería elegido, distinguí muy claramente del contenido y las formas del fallecido papa. La Iglesia no podía renunciar a los avances de este, su sinodalidad, su apertura a la periferia, su Iglesia en salida y predilección por los por pobres, la ecología, la gente del descarte y su descentralización. Pero tenía que afrontar un problema no querido por Bergoglio al confundir la autenticidad del Evangelio con libertad en las formas, sencillez y facundia argentinas.
Un perfil podría encarnar esa distinción, el de Robert Francis Prevost. Y finalmente apareció ante el estallido de júbilo de la multitud con el nombre de León XIV. ¿Qué había elegido la Iglesia para este tramo caótico del siglo XXI, el de la guerra de Ucrania, el exterminio de Gaza, los aranceles de Trump y la insania de Putin?
El novelista, periodista y poeta gaditano Pedro Miguel Lamet presentará en Cádiz su última novela histórica La pluma encarcelada en el salón de actos de la Fundación Cajasol, plaza de San Antonio 13, el próximo 24 de abril a las 19:30 de la tarde. Intervendrá en la presentación el catedrático emérito de Literatura de la Universidad de Cádiz y escritor Manuel J. Ramos.
La pluma encarcelada: Fray Luis de León, un poeta ante la Inquisición (Ediciones Mensajero) es un intento de revivir para el lector actual la peripecia humana y prolífica vida del Maestro León. Arranca el 26 de marzo de 1572, un día aciago para la ciudad de Salamanca. El Tribunal de la Santa Inquisición ordenaba detener y encarcelar en una lóbrega mazmorra al gran teólogo, filósofo, lingüista, biblista y poeta fray Luis de León, donde permanecerá preso y privado de libertad, sin mínimos cuidados vitales e incluso sacramentos, durante casi cinco años. Como es sabido, su figura ha desafiado el paso del tiempo como una de las más fascinantes y representativas del Renacimiento español, hasta llegar a ser considerada como la del humanista del siglo XVI que más se adelantó a su época y demostró mayor libertad de expresión y pensamiento en un contexto de duras persecuciones.
COLOQUIO EN LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA SOBRE FRAY LUIS DE LEON Y “LA PLUMA ENCARCELADA”, NUEVO LIBRO DE PEDRO MIGUEL LAMET
Por la tarde el autor presentará y firmará su obra en la librería Víctor Jara
La facultad de Filología de la Universidad de Salamanca y Ediciones Mensajero anuncian la celebración de un coloquio homenaje sobre fray Luis de León a raíz de la aparición de La pluma encarcelada, una nueva novela histórica, que lleva por subtítulo “Un poeta ante la Inquisición”, cuyo autor es el escritor jesuita Pedro Miguel Lamet. El acto académico, con entrada libre, tendrá lugar el próximo día 19 de febrero a las trece horas en el Aula Magna de Facultad de Filología, Palacio Anaya, situado en la plaza del mismo nombre. Participarán en el acto los profesores del Departamento de Literatura de la Universidad, doctores Javier Burguillo y Javier San José Lera, destacado especialista en fray Luis y reconocido autor de ediciones críticas de las principales obras del ilustre agustino.
Por la tarde, ese mismo día, a las siete horas, Pedro Miguel Lamet firmará ejemplares de su obra en la librería Víctor Jara (Juan del Rey, 6) tras previa presentación del libro a cargo del profesor Burguillo y el propio autor.
La pluma encarcelada (Ediciones Mensajero) es un intento de revivir para el lector actual la peripecia humana y prolífica vida del Maestro León. Arranca el 26 de marzo de 1572, un día aciago para la ciudad de Salamanca. El Tribunal de la Santa Inquisición ordenaba detener y encarcelar en una lóbrega mazmorra al gran teólogo, filósofo, lingüista, biblista y poeta fray Luis de León, donde permanecerá preso y privado de libertad, sin mínimos cuidados vitales e incluso sacramentos, durante casi cinco años. Como es sabido, su figura ha desafiado el paso del tiempo como una de las más fascinantes y representativas del Renacimiento español, hasta llegar a ser considerada como la del humanista del siglo XVI que más se adelantó a su época y demostró mayor libertad de expresión y pensamiento en un contexto de duras persecuciones.
En esta novela histórica sus discípulos preferidos, Rubén y Salvador, indignados con las penas infligidas a su maestro, emprenden una profunda investigación sobre sus orígenes judíos, desde su infancia y estudios hasta su compleja peripecia vital como investigador y catedrático, en un duro ambiente universitario salmantino de rivalidades, odios y confrontación entre escuelas teológicas, maestros y órdenes religiosas.
Ello nos permite sumergirnos en la España de Felipe II, su historia, sus costumbres e intrigas políticas, dominadas por la omnipresente Inquisición y sus Autos de Fe. Y, sobre todo, profundizar con amenidad y rigor histórico en la biografía del humanista que se adelantó varios siglos en reivindicar el estudio de la Biblia en sus lenguas originales, comentarla con osadía y galanura literaria y, sobre todo, escribir algunos de los versos más inspirados de nuestra mejor poesía castellana. La obra incluye al mismo tiempo una síntesis del pensamiento de fray Luis, una antología de sus mejores textos, y pretende prepararnos para la celebración del V Centenario de su nacimiento en 2027.
Conseguir que el espectador quede atrapado por las intrigas de un grupo de ancianos cardenales que conversan entre sí, encerrados en cónclave, no era tarea fácil. Pero es el desafío al que se enfrenta el realizador alemán Edward Berger en Cónclave, un film coproducido por Estados Unidos y Reino Unido que está levantado polémica y al mismo tiempo un importante taquillazo.
Es cierto que los fastos y ritos vaticanos siempre han fascinado al cine, especialmente a grandes producciones de Hollywood, por su vistosidad y misterio. Pero aquí nos encontramos con varios factores que hacían arriesgada esta producción: la Iglesia católica está en una época de crisis en la opinión pública en la actualidad, y el tema, la vida interna de un cónclave para elegir papa, sin salir de él, era un reto difícil para un público habituado al cine de impactos visuales.
¿Qué ha hecho Berger? Con un excelente guion, servirse de un acontecimiento eclesial no exento de morbosidad, por su misterio y secretismo, para filmar una parábola sobre el poder político con sus ambiciones, intrigas, debilidades y también idealismo por cambiar el mundo. Un cónclave, si prescindimos de la dimensión espiritual, es, como un matraz cerrado, una coctelera de intenciones y sentimientos, un laboratorio para conocer los recovecos del corazón humano en una situación límite.
Tres cardenales en una imagen de la película ‘Cónclave’
La bruma es azulada, del color de diciembre, como andar por la vida donde tienen los hombres apariencia de sombras sin saber dónde van entre los árboles. Quizás también un punto a veces encendido, como un fuego lejano casi siempre apagado.
En la bruma los besos sabor tienen a brea a helada soledad y también las palabras que dicen su querencia cuando rozan lo eterno a estopa saben, a cosa pasajera.
Todo palpita con un deje aterido a incierta presentida muerte, frágil vuelo de hoja que sabes va a caer llevada por el viento.
Porque azul es la bruma, por eso transparente, con la pura inocencia de un niño tembloroso que va buscando abrazos y se bebe la vida en un vaso de niebla.
De esa bruma estoy hecho, de nubes de silencio, un borbotón de nada que anhela ser del todo, una ceguera lúcida que no ve lo que siente.