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Entrevista a Pedro Miguel Lamet
“Azul y Rojo. José María de Llanos”
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“Azul y Rojo. José María de Llanos”
Cuatro libros sobre jesus de nazaret.
Agradezco a Juan Antonio Monroy la reseña sobre mi libro El retrato, publicada en el «Magacín», Suplemento Dominical de Protestante Digital ( 7 de julio de 20113) . Sólo una puntualización: Nunca he dejado de ser jesuita, como señala en su recensión ni estoy apartado de la Compañía. A Dios gracias sigo perteneciendo a la Compañía de Jesús y viviendo en sus casas donde ejerzo mi trabajo de escritor. Gracias por el respeto y aprecio con que el autor comenta mi obra. Le agradezco también que me haya rejuvenecido. No tengo 63, sino 72 años, aunque gracias a la fe me siento como si acabara de nacer…
”“La mer est ton miroir” decía Baudelaire. “Hombre libre, querrás al mar. El mar es tu espejo; en la sucesión infinita de las ondas tu alma se refleja, y tu espíritu no es un abismo menos amargo”. En ese espejo en ese horizonte inalcanzable el hombre recobra su identidad.
¿Quién no ha soñado con galeones, veleros, viejos marinos, islas desiertas, puertos exóticos y mundos inexplorados? Todos llevamos dentro un Robinson Crusoe, un Ulises un Capitán Nemo y un Simbad el marino. Como al mirar al fuego, y a los niños jugar, el mar nunca cansa a nuestros cansados ojos.
“Reconstruyó el Pozo, montó dispensarios, escuelas, cine, campos de deportes.”
“Como persona era una mezcla curiosa de líder y poeta, tierno y colérico, entusiasta y depresivo.”
“Quizás lo más sorprendente que los documentos arrojan es la vuelta de la Pasionaria a la fe que había vivido de niña.”
Vallecasdigital.com ha tenido el placer de entrevistar a Pedro Miguel Lamet por su obra ‘Azul y Rojo, José María de Llanos’, centrada en la historia de “el cura rojo”.
Para aquellos que no lo conozcan, ¿quién fue José María de Llanos? ¿Por qué centrar su obra en su figura?
Sólo desde el contexto de aquella España de la guerra, la posguerra y la transición se puede comprender una figura tan original como la del padre Llanos. Nacido en una familia burguesa, de padre militar vivirá como jesuita la experiencia de la expulsión, el drama de la guerra civil cuando le mataron los rojos sus dos hermanos, su etapa azul como cura de moda del franquismo y su etapa roja de compromiso con los más pobres. El paso decisivo de Llanos es cuando cae en la cuenta en sus tiempos de capellán del Frente de Juventudes que estaba de espaldas a la otra España de la miseria y la exclusión
Desde este paisaje de Úbeda donde el santo poeta murió puede escucharse mejor la música callada San Juan de la Cruz. En medio la naturaleza, las cosas empiezan a hablar de otra manera, con diferente voz “en que cada una en su manera dé su voz de lo que en ella es Dios; de suerte que le parece una armonía de música subidísima, que sobrepuja todas las fiestas y melodías del mundo. Y llama a esta música callada, porque es inteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces y así se goza en ella la suavidad de la música y la quietud del silencio”.
Dios es además la soledad sonora: El vacío, la nada, ha ido preparando al alma para otro sonido, pues cada criatura tiene una voz en este himno de amor, “y así todas estas voces hacen una voz de música de grandeza de Dios y sabiduría y ciencia admirable… y este mundo que contiene todas las cosas tiene ciencia de voz, que es la soledad sonora, que es el testimonio que de Dios todas ellas dan en sí”.
(Foto tomada en el huerto del convento de San Juan de la Curz. Ubeda)
Sólo la luna esta tarde
se ha asomado sobre el cerro
y un vientecillo de nácar
lava los árboles viejos.
Todo el pasaje es azul,
desleído en el misterio.
Todas las cosas son cobre
sobre el horizonte lleno.
Las sombras se descoyuntan
como los ritmos de un verso;
y el pueblo, este pueblo añoso,
A
nda el cuerpo por la tierra, pasean nuestros pies por la arena, pero nuestra alma tiene vocación de mar. Desde que despertamos a la vida vamos en busca del infinito. Buceamos en una mirada, en un poema, en una canción. Caminamos por el tiempo, la historia, los éxitos y fracasos como queriendo atrapar la ola, pero lo nuestro, lo que permanece es el infinito eterno de un mar que nos llama. Como escribía Alfonsina Storni:
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Alfonsina, angustiada por el dolor de la vida, acabó sumergiéndose, suicidándose en el mar.
Olvidó que el mar no está fuera, que puede ser alcanzado cerrando los ojos, que nada ni nadie, si tú quieres, puede arrebatártelo. Ignoraba que lo llevaba dentro.