Siempre hace buen tiempo

Category Archives: Poemas

El ángel recupera el mar perdido

Casi al borde del mar, mi adolescente ha
encontrado la brisa que dormita junto al
porche de casa y la serena claridad con
que me escribes Señor de la penumbra
hasta envolver el ser con tus silencios.
Apariciones de Ti tu ángel me mostraba: la
buganvilla, el cactus, las caléndulas, la
viejita sentada sobre el mimbre, de un sol y
sal emborrachando el aire y las voces de
niños tan lejanos trayendo de la playa sus
colores
o la muerte, ataviada de púrpura y violeta,
de mi tarde.
Ya soy, lo sabes, tan uno con mi todo y tan partido
que el espejo se ha roto
y hasta ausente te parezco de pobre y derramado.
Gracias, ángel, al fuego con que miras
dando mi nombre al ser de cada cosa.
Gracias, ángel al fuego con que nombras
a partir del amor las luces del desierto,
que rasga en un instante lo escondido
aquel borde de mar de adolescente.

(De Volver a andar la calle, 1982)

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Nostalgia de Cádiz

Besada por la luz, entraña clara
con que mira hacia el mar la bailarina
vestida de sus olas, capitana
desde el puente del sol de la bahía.
Estallido de cal en la que danzan
las palmeras y el viento que te admiran,
cantándote alegrías gaditanas
desde el Puerto a la Torre de Tavira.
¿Quién dejó para siempre tu sonrisa
en pos de otros menires y otras tierras?
¿Quién se olvidó del alma de tu brisa
para dejarte sola en tu tristeza?
Desterrado del mar y de tu calma,
pone rumbo hacia ti la barca mía:
Hoy te añora mi verso en lejanía,
Cádiz que no se borra de mi alma.

(De Como el mar a la mar, 1995)

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A Don Quijote de la Mancha

Para seguir tus pasos de aventura
y  desterrar del mundo la tristeza,
quiero heredar un gramo de tu fuerza,
hermano en el ensueño y la locura.

Quiero embriagarme de tu desventura,
contigo cabalgar y con llaneza
desfacer el entuerto y la flaqueza
que empañan de injusticia la hermosura.

Quiero contigo alzarme a lo imposible,
volverme niño, salvar a Dulcineas,
matar molinos, conquistar aldeas

y cuanto pide al alma la esperanza;
sin que de tanto atarme a lo visible
me vuelva cuerdo como Sancho Panza.

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