Siempre hace buen tiempo

Si mañana preguntas

 

 

 

 

 

 

 

Se fue haciendo silencio
en la inane presencia de lo inútil.
Se fue haciendo amistad
con el pez que no sabe si es él
o sólo parte
de un mar que canta dentro.

Se fue la vida en vidas
como pidiendo muerte,
y está transido el aire
de un verde luminoso, cristal de la distancia.

Vuelvo al seno de todo,
me inundo de mi mismo
como trozo del Uno que me vuelve
ligero,
gota en gota de agua, grano en grano de arena,
soledad habitada del abismo total,
donde el sol nos reside
y entra el túnel que hiende ese misterio
vida azul de la célula.

Ya es hora de partir
mas no me voy;
me lleva el Mar a cuestas
y con él el abrazo que nunca me abandona.

Si mañana preguntas por el nombre,
que el viento te replique:

Aquel es, el que ignora si es él.

Estuvo en esta orilla recostado,
paseó por la playa su recuerdo
y abrazó su ser nadie
por ser inmensamente.

Habré entonces pasado.
El mar, de música y de verso,
continuará su charla saltando en la escollera
regalará a la arena su nácar caracola,
hará vivo lo muerto.

Yo me habré diluido
igual que un marinero.

Pero mirad allende el malva de la tarde,
más allá de las olas.
Encontraréis un rastro,
o quizás una estela
de espuma.
Sólo eso.

Exclamaréis entonces:

He ahí uno que amó…
He ahí uno que ha sido.

*******
De Como el mar a la mar (Madrid, 1955)
Premio al mejor libro de poemas sobre el mar,
de Alforjas para la Poesía, el año de 1989

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