Siempre hace buen tiempo

No digas nunca «no»; di «más»

 Para ser feliz -te dijeron- encuentra al amor de tu vida; márchate de tu país; vete al campo, a vivir junto al mar, rompe con todo.          

  Quizás lo hiciste, quizás te ayudó. Y cuando comenzaste de nuevo allá lejos, comprendiste enseguida que nada había cambiado porque te llevabas a ti mismo con tus maletas. 

            El ego es indestructible, no lo puedes aniquilar. 

            Solo lo podemos ensanchar como el que hace obra en casa y convierte el viejo ventanuco en una inmensa vidriera abierta al mar. 

            Eso sí. Cuando el cristal está  bien iluminado no se perciben las manchas en el vidrio, es como si no existieran.

   No digas nunca ‟no», di siempre ‟más». 

            Ya no dependerá de dónde estés, qué tengas o quién te acompañe. Incluso viviendo entre los deseos y hasta frustraciones de tu yo pequeño, puedes descubrir el Yo real que eres. 

            Jesús lo llamaba el Reino de los Cielos y dijo: 

            ‟Dentro de vosotros está». 

            Basta con estar atento y hacer silencio para que aflore. 

              * * * 

 EXPANDIR EL EGO 

            Dicen que cada pensamiento es eterno. Cuando tú lanzas una idea de alegría, odio, dolor o miedo es como una flecha que se queda vibrando en el universo y que puede alcanzar a alguien. Al primero a ti mismo, porque tarde o temprano volverá sobre ti como un boomerang. 

            Nuestros egos son baterías cargadas con las impresiones que hemos ido acumulando. Mientras estamos en el espacio y el tiempo no podemos dejar de ser herederos de esas experiencias que nos han constituido.

            Nos queda una solución. 

            Expandir el ego hacia la conciencia cósmica. 

         Entonces por el reducido ojo de buey entra el azul total del océano. 

* * *

 PROBLEMA DE ENFOQUE

       La infelicidad es un problema de foco. 

            La cámara de tu ego se queda en los primeros términos del encuadre. Enfoca al coche, el problema de salud, a un hombre, a una mujer, un trabajo, un cargo político, un éxito, un lugar,  lo que sea. 

            Y se olvida del conjunto, del plano general. 

            La felicidad consiste en enfocar tu cámara al infinito. 

            Los primeros términos siguen ahí, pero quedan desenfocados, son parte de nuestra vida, pero están en función del maravilloso, inabarcable e imperturbable paisaje de fondo. 

            El problema es que la sociedad de hoy nos lo da todo hecho. 

            Te dice dónde tienes que mirar, donde debes enfocar tu cámara, a través de mil impactos: De la publicidad, los medios de comunicación, los criterios imperantes. Te vende, diríamos, las cámaras ya hechas, automáticas y con autofoco para que hagas las fotografías que ellos quieren.

A TU LADO

Para nacer de nuevo cada día
y despertar el corazón dormido;
para cantar con un nuevo latido
y armonizar contigo el alma mía,

he de perderme en la escondida vía
del que vive en un tiempo esclarecido
al descubrir que aún ando herido
del apego a esta tierra fugitiva.

De modo que soy yo y no soy nada,
todo lo tengo y el mundo ya no existe,
porque del todo nunca estuve separado

del aliento que esconde tu alborada
donde con un susurro me dijiste:
“Sin tú saberlo estoy siempre a tu lado”

Pedro Miguel Lamet
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