Siempre hace buen tiempo

El caballero de la triste figura

No es don Quijote, pero como si lo fuese. Salió a la cabalgata de gigantes y cabezudos, pero probabalmente trabaja detrás del mostrador de algún bar o barre las calles al amanecer en la pequeña ciudad. No cabalga en un caballo real, ni siquiera en Rocinante. En vez de llevarle el brioso corcel, es él quien arrastra colgado de sus hombros un gran caballo de cartón. Pero contribuye a la fiesta y al sueño de los niños que lo ven pasar por la calle como un caballero, como un quijote del pueblo para alimentar ilusiones y desfacer entuertos de quimera. No somos lo que somos o lo que la gente cree que somos. Somos en realidad lo que nuestro corazón quiere ser y sobre todo quiere y sabe dar

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.