Siempre hace buen tiempo

El aura humana, ¿mito o realidad?

Supongo que habréis oído hablar alguna vez del aura. Aunque no nos demos cuenta en la religión católica es algo admitido en los santos, que se suelen presentar con aureola. Pero todos tenemos un tipo de aura. Aunque no se vea, puede experimentarse, cuando, por ejemplo, alguien se acerca demasiado y nos sentimos molestos porque ha invadido nuestro terreno, esa capa vibratoria que emitimos.

Los que dicen que pueden verla aseguran que las hay de muchas formas: como óvalo, largas y delgadas, cortas y gruesas, angostas y pegadas al cuerpo, estrechas por arriba y grandes por abajo y de diversos colores. No es que un aura sea mejor a otra, son simplemente distintas, como distintas son las individualidades, incluso cambian cada día.

A veces podemos sentir el cambio de aura del vecino, cuando por ejemplo, sin que haga el mínimo gesto, percibimos como intuitivamente sus cambios de humor. En medio de una fiesta alguien que charla y sonríe no puede ocultar que su aura por ejemplo está transmitiendo dolor. Incluso desde lejos puedes sentir que te están invadiendo el aura. Podría ser también una razón de por qué nos sentimos cansados tras estar con una multitud, por el influjo quizá de una mezcla de auras.

¿Se puede manejar el aura? Haz la prueba. Visualiza una burbuja circular en torno a ti. Bastan dos o tres segundos. La próxima vez que te encuentres en medio de un gentío, concéntrate e imagínate dentro de ese círculo tuyo de energía. Luego, cuando vuelvas a estar solo, comprueba si te sientes mejor, con mayor o menor energía. Esto no es poner un escudo protector ante los demás ni dejar de sentirlos. Te sentirás más dueño de ti mismo más capaz de ayudar y la gente mejor a tu lado.

El problema es que estamos tan vulnerables, sobre todo ahora con la sicosis de la pandemia, que las auras de los demás nos agreden. Se trata de mantener un espacio para controlar y vivir los propios sentimientos, es un modo de descubrir quién es uno mismo. Será útil también para tomar conciencia y saber cómo reacciono en diversas circunstancias.

Podría ser  la manifestación exterior de que lo mismo que hay personas que intentan chupar de tu aura, las hay que te transmiten paz y armonía. La sola presencia de hombres y mujeres de Dios alimenta, equilibra, llena.

Evidentemente hay quienes defienden que esto es un camelo y que lo de la cámara Kirlian no es científico.

Solo digo lo que experimento. Cuando, después de un rato de meditación, sales a la calle sin decir nada estás predicando. La energía espiritual puede llegar a ser física. Pero, como en todo, hace falta también sensibilidad para captarla.

Recuerdo que sólo mirar o estar con el padre Arrupe alimentaba mi alma.

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