El mar de dentro (Antología poética)

Comentarios y reseñas

 

sal
terrae


LAMET, Pedro Miguel, El mar de adentro, Sal Terrae, Santander, 2006, 215 pp.

 

No se puede resumir el valle, de la infancia al cansancio, ni la multitud de los seres que vibran cantan, sueñan en esta antología, ni el eco innumerable que resuena en el pecho. Pedro Miguel Lamet es aquí como era, pero más niño aún, mucho más grande. El costado de cada libro suyo –siete y otros poemas-, y el de cada poema elegido, es una noticia de la luz –y cierta muerte-; pero resudando en gracia férvida y acallada; no hay aquí sentimientos blandos. Hay ternura; por el ser de su Cádiz, de Su cáliz; para ser pan para las lágrimas, -de él, de los hermanos-. Una floresta de hierba y oleaje, de agonía y alegría, resucitando. Si quiero recoger su mar, las caracolas brillantes, palabras, cargadas con la gloria secreta del mundo, se caen de mis manos como fuente sin control a su destino, suyo y nuestro, al pan partido y compartido, escrito con el nombre, Jesús.

Hay tanto que leer, con alma, en este Mar de dentro, que es mejor decir: Venid, este libro de la Sabiduría por la calle, que desborda de alma hasta los cementerios, los que se creen vivos. Dice el poeta: “autobuses, carromatos del luto.../ y delante de un film, / de olvido, cada día / siéntanse cientos / de cadáveres”. Llama el profeta-poeta; él lleva “entre dos soledades / tan clavado ese verso de amor / de la mirada”. ¡Qué canto el suyo por toda la creación y el mar, la belleza y pobreza, lo pequeño! Dos Pedros: la manta de enfermo de Arrupe y el Obispo, compañero, Casaldáliga. Habla tanto de dentro, como de mar y amor. Y ¡qué acierto saber hablar de Él, sin que nada se astille; abriendo en la noche –muerte- el día!

Lo propio de Lamet eran grandes relatos –novela histórica, actual- de grandes hombres de Dios y del mundo: Ignacio de Loyola, Borja, Claver, y ahora, sobre mi mesa, El aventurero de Dios –San Francisco de Javier, espléndida edición del Gobierno de Navarra, 2006, 742 pp. Antes nos sorprendió, 2004, con la maravilla de su relato Las palabras calladas –Diario de María de Nazaret; un monodiálogo, enhebrado en piedad y ternura increíble –ahora 6ª edición-. Es una inmersión en las palabras de María, que llena de rosa y azul el libro donde ella dice su Evangelio anticipado. Bernardo Casanueva, México-España, poeta excepcional menos conocido, se adelantó con El Evangelio anterior, Santander, 1997 (edita: Sonsoles de Casanueva, Castellar, 37; 39003). Pero Lamet ha creado su propio gran relato original, su adentro, el Evangelio contemplado por María.

Su antología, Mar de dentro, es también relato. Pero lírico, a golpes; un corte transversal como estallido del corazón y el canto –como el pájaro-; relato distinto. No cuenta, sino canta; salta sobre el instante que le hiere, de dentro o de fuera; y su voz lo fulgura y lo transciende. Recuerdos, mar, personas, niños, pobres, sucesos... hieren su voz, sus palabras diarias, su verso suelto (17 sonetos en Otros poemas; cuatro, el resto). Un cosmos en amor relatado en nostalgia de cretonas, manos en las agujas, infancia que palpita, mar, y dentro.

Deja también poemas-relato; el primero abre Génesis de la ternura, “De la boca asombrosa de la nada”; es  relato vivo que recrea para nosotros el Génesis, la creación del mundo, el hombre y la mujer, y, en “El sexo”, el amor de Adán y Eva, con tersura tan compacta y bella, que uno palpa como un mármol del joven Miguel Ángel. Y repite el milagro, espejo recreado, narrando en poesía la última Cena, en “Pan de muchedumbre”, un relato, adensado del Evangelio: “Es un cuerpo de Dios, hogaza universal / tu sacramento”; “Amaos”; mientras Él se huye a la muerte. “Jerusalén moría con el hombre. / El hombre es desde entonces, hecho un Dios”.

En el último libro Como el mar a la Mar, 1995, Lamet se dirige a Aquél que ningún nombre puede abarcar: “¡Ay, mar que no me cabes en la boca!” y confiesa: “Te he nombrado, te he dicho: / Dios, Padre, Hermano, Amigo /...trinidad o misterio.... Y añade: “Más debí haber callado / y, hundido en el silencio, / decirte sólo: ¡Oh Mar!” Comprensible. El que escribe, ante una nevada enorme, escribió, inédito, 19.02.06: “Me callo. / ¡No manchar la blancura tuya, Nieve!”  ¿Por qué Nieve? Aparición de lo que antes le hizo escribir, en La brasa, la ceniza, la figura, 1976: “La eterna claridad está escondida / en la nieve, en el aire, en el latido”. (Javier Carranza lo cita, en ex ergo, en su primer libro, denso, Hora de la luz, Valladolid, Diputación, 2006).

Imposible enumerar aquí recursos, metáforas, estilos, otras cosas. No es preciso. El lector tiene al frente de Mar de dentro un estudio de fondo, hecho por el Catedrático Emérito en Literatura Comparada, Antonio Blanch Xiró, “Sobre lo infinito indecible. –Introducción a la poesía de Pedro Miguel Lamet-“; una introducción, modelo de tacto, claridad en ver y decir, organización de lo esencial, profesionalidad.

                                                                                                    Emilio del Río, SJ

   

         

 

 

Comprar este libro online

El mar de dentro
Antología poética
(1962-2006)

 

Editorial: Sal Terrae
Colección: El pozo de Siquem
Páginas: 215
Precio: 13 Euros

Comprar