Triple agente

Espionaje de alcoba


Esta es una película de espías, pero en manos de Erich Rohmer, lo que significa que es una historia del revés. La mirada del original cineurgo francés vuelve a sorprendernos por su libertad creativa y ruptura de lo convencional. A sus ochenta y tres años, Rohmer dice que puede conseguir el dinero para rodar lo que le da la gana y así lo hace. En realidad lo ha venido haciendo desde hace muchos años. En esta ocasión nos ofrece la segunda obra de una nueva serie basada en temas históricos franceses. Él mismo nos cuenta la génesis de la idea:

"Desarrollé la historia de Triple agente de forma muy similar a La inglesa y el duque: a partir de un artículo que leí en Historia y que atrajo mi atención, la misteriosa desaparición en septiembre de 1937, en París, del general Miller, presidente de los veteranos de guerra rusos. Su colega el general Skobline, un doble agente que trabajaba para los bolcheviques, fue acusado, pero, a su vez, desapareció al poco tiempo. Fue un caso muy complejo. En primer lugar, porque sucedió en el mundo de los agentes diplomáticos (todos ellos son espías en mayor o menor grado), con el telón de fondo de las negociaciones secretas entre los soviéticos, los nazis y los franceses durante la etapa del Frente Popular y la Guerra Civil Española, y en segundo lugar porque los dos principales protagonistas desaparecieron. Sólo quedó la mujer del hombre al que se creía culpable, y ella a su vez fue acusada de complicidad, y fue juzgada, condenada y murió en prisión en 1943. Pude trabajar con artículos y libros sobre el tema y con la transcripción de los documentos del juicio de la mujer de Skobline. De todas formas, no he sido absolutamente fiel: la Historia con mayúscula, es una cosa; yo la he interpretado y, naturalmente, he inventado personajes, diálogos y situaciones".

         El agente en la película se llama Fiodor (Serge Renko), un joven general del ejército zarista, refugiado en París con su esposa griega Arsinoé (Katerina Didaskalou), una  bella y sensible pintora. Mientras ella vive ajena a la política y simpatiza humanamente con sus vecinos comunistas, él lleva a cabo misiones secretas que oculta incluso a su propia mujer. Nadie sabe de parte de quién está realmente, si de los rusos blancos anticomunistas, los soviéticos, los nazis o todos al mismo tiempo. Ni siquiera sabemos cuales son sus auténticos sentimientos hacia Arsinoé. Parece  amarla, pero la frialdad de su simulación y sus análisis políticos dominan sobre todo, mientras en la apariencia parecen gozar de un idilio de intimidad y de refinados ambientes parisinos.

         Una vez más Rohmer contempla la historia desde la intrahistoria. Sus personajes se mueven casi todo el tiempo en interiores, bien ambientados, con el contrapunto de unos insertos de noticiario que nos van conduciendo por los hitos de aquel movimiento complicado del mapa europeo que desembocará en la Segunda Guerra Mundial. Lo que realmente parece importar en este film, más dialogado que nunca –aunque personalmente jamás calificaré el cine de Rohmer como teatral, ya que la cámara es siempre un escrutador protagonista—es el drama de una pareja y el juicio moral del espectador ante esta historia de simulación y mentira.

         A diferencia de sus Cuentos Morales el realizador no se implica; está aún más distanciado de su pecera. Domina la palabra, pero también la fuerza de la interpretación, especialmente de Katerina Didaskalou, cuyo rostro y exquisita feminidad es como el trasunto enamorado de las maquinaciones de su enigmático esposo. La verdad y la mentira no importan tanto como el deterioro de esa política sin alma que se refleja en su esposa, tan inocente y ajena a la tragedia como los cuadros que emanan de sus ingenuos y coloristas pinceles.

         No es una película fácil. Como ha dicho algún crítico, no le van a encargar a Rohmer, después de estrenarla, la dirección del próximo James Bond. Afortunadamente para él. Pero nadie podrá decir tampoco que exista un cineasta comparable en la historia del cine. Sí advierte el avisado espectador que ha de hacer más esfuerzo desde su butaca para deglutir ese torrente de palabra y que se implica menos que en otros films que componene sus diversas sagas. Aunque no abandona el movimiento de la cotidianeidad --subir y bajar escaleras, servir café o cambiarse un vestido--, al final este film es más que nunca un careo de dos rostros: el de la política, desnuda, gélida, ambigua, mentirosa, frente al rostro de la vida auténtica, el amor, la lealtad e incluso el sacrificio de la víctima. No deja de tener resonancias actuales. En aquellas habitaciones de París parecen encontrarse los vectores de los ríos confluyentes de Europa. Pero el futuro, como el protagonista, sigue siendo un misterioso enigma.

 

 


T.O.: Triple agent. Francia, Italia, España, Grecia y Rusia. P: Françoise Etchegaray, Jean-Michel Rey y Philippe Liégeois.:G. y D:  Eric Rohmer.F: Diane Baratier.M:  Jacobo Lieberman y Leonardo Heiblum Mon:  Mary Stephen. IKaterina Didaskalou (Arsinoé), Serge Renko (Fiodor), Cyrielle Clair (Maguy), Grigori Manoukov (Boris), Amanda Langlet (Janine), Emmanuel Salinger (André), Dimitri Rafalsky (Dobrinsy), Jeanne Rambur (Dany), Vitaliy Cheremet (Alexis Cherepnin), Bernard Peysson (Doctor), Laurent Le Doyen (Periodista
Dis: . Estreno: Francia: 17-03- 2004. España: 15-11- 2004115 min.