Mystic river
El drama de tres niños grandes
![]() |
|
Nadie hubiera
podido imaginar, cuando le veíamos de duro protagonista de los westerns
espaguetis rodados en Almería por Sergio Leone, que Clint Estwood iba a alcanzar
las altas cotas que ha logrado como realizador cinematográfico. Éste film, que
hace el número 24 como director, le coloca sin duda entre los más grandes cineurgos
americanos del momento.
Con esquema de trhiller, Mystic river supera con creces la
historia de un crimen para introducirnos en la tragedia, dándolo a ésta toda la
extensión griega del término. Basándose en la novela de Dennis Lehane, escrita
para el cine por Brian Helgeland, relata la encrucijada vital de tres amigos de
infancia: Jimmy (Sean Penn), un ex convicto que lleva la tienda de la esquina;
Dave (Tim Robbins), el manitas del barrio, y Sean (Kevin Bacon), detective de
homicidios. El film arranca veinticinco o treinta años atrás cuando estos tres
amigos jugaban al jockey en una calle del barrio irlandés de Bostón, cercano al
río Mystic. Perdida la pelota por una alcantarilla, los tres chavales deciden
escribir sus nombres en el cemento fresco de la acera, cuando bajan de un coche
dos hombres. Uno de ellos se identifica como policía y se llevan a Dave, cuyo
rostro, asomado a la ventana de atrás del coche se convertirá en catalizador del
drama de la película. A los cuatro días este muchacho logra escapar de los
pedófilos que es lo que eran en realidad los falsos policías.
Tras este prólogo el film transcurre en el tiempo real de los tres
amigos adultos. Dave tiene un hijo con Celeste (Marcia Gay Harden), pero vive
como ausente, pues no ha logrado liberarse de aquel trauma de la infancia; Sean,
el policía, ha sido abandonado por su mujer, embarazada, que no se atreve a
pronunciar palabra cuando le telefonea; y Jim se ha casado en segundas nupcias
con Annabeth (Laura Linney), que le ayuda en la educación de Katie (Emmy Rossum),
de diecinueve años, hija del primer matrimonio, y de dos pequeñas habidas con
ella.
La joven y fresca Katie, que tiene relaciones en secreto con un
muchacho del barrio, es además la niña de los ojos de Jim, a quien ayuda en el
trabajo de la tienda. Pero una noche, justo la víspera de la primera comunión de
una de sus otras hijas, Katie desaparece y aparece brutalmente asesinada en el
vecino parque. Su padre jura que matará al asesino de su hija, mientras su amigo
Sean es precisamente encargado de solucionar el caso.
Esta trama policial da pie a Clint Estwood para profundizar en las
relaciones de sus personajes y excelentes intérpretes, personalmente elegidos
por el director, que dan la talla en lo que realmente llega a ser el film: un
drama psicológico y un alegato social de amplio espectro.
Hay quienes opinan que Penn es uno de los mejores actores americanos
del momento. Esta película lo confirma con creces. El carácter violento y
apasionado del personaje contrasta con la ternura hacia su hija. Tim Robbins,
mejor director que actor, borda el papel de ese niño que no ha llegado a crecer
ni superar los traumas sexuales de infancia y que le convierten en principal
sospechoso de la película. Y todos los demás están a la altura de estos en la
variedad de registros y el juego de rostros y expresiones, que es el mejor
bagaje de Mystic river. Las esposas, a su vez, componen el contrapunto de
esta serie de personajes frustrados: la apuntaladora esposa del ex convicto, una
especie de Lady Machbeth del barrio; la débil y desmoronada mujer de Dave, y la
misteriosa y ausente, trasunto de la soledad del policía. Uno se pregunta si
las tres mujeres no son en parte responsables del drama.
En realidad poco importará saber quién es el asesino, sabiamente oculto
en un excelente guión, pues el mejor suspense es interno. De alguna manera
sugiere este análisis la realización de Estwood, cuando abunda en primeros
planos introspectivos, al estilo de los que nos sorprendió en Los puentes de
Madinson, y los picados desde el helicóptero que parecen sugerir el estudio
de la colmena humana y triste que los enmarca. La cotidianidad del barrio, de
las relaciones entre las mujeres, de las charlas en el porche y la escalera, se
cruza con escenas de enorme intensidad dramática, como la primera comunión, la
irrupción del enloquecido padre en la escena del crimen, la terrible soledad de
Dave cuando pasea con su hijo…
Todo converge en aquel día de la infancia y aquel abuso del que en
realidad son víctimas los tres amigos. Toda una meditación sobre la violencia,
la marginación, la soledad y la desesperación creada por el american way of
life. Pocas veces el cine americano ha mirado con tanta intensidad hacia la
conciencia de su país, a la tragedia de sus niños-grandes, encerrados en una
estructura que proclama libertad y produce tan tristes frutos. En este sentido
la metáfora de los vampiros no es ajena a dicho drama de explotación y
violencia en los inocentes.
Es una pena que tan excelente film sea emborronado al final con una
coda que prolonga inútil y falsamente el desenlace. Es cierto que toda tragedia
ha de tener una kazarsis, pero aquí la purificación es tan gratuita como
desconectada con el resto del film, un postizo que quita eficacia y fuerza a
una obra rigurosa y sin concesiones. Porque además no añade nada. Desde el
ajuste de cuentas la película decae, se hace premiosa e incomprensible durante
el desfile del final. Hay quien ha dicho que es uno de esos fragmentos que uno
espera ver en las escenas desechadas de la edición del film en DVD.
No obstante Mystic river, aparte de seguirse con atención e
interés, gracias también a su trama policíaca, es uno de esos dramas que no se
olvidan cuando uno sale del cine. Sus tres protagonistas son seres de carne y
hueso, que nos golpean la conciencia y nos hacen pensar. Todo ello envuelto en
la melancolía y la sugerencia con que Clint Estwood ha sabido impregnar sus
films de madurez. Como aquellos nombres, que se han quedado para siempre
dibujados sobre el cemento de la acera en obras. El último, el de Dave, quedó
sin terminar de escribir, como el de tantos seres humanos que nunca llegarán a
ser ellos mismo, atrapados por una sociedad absurda y decadente.
Producción: EE.UU., 2003 .-Director: Clint Eastwood.-Guión: Brian Helgeland, based on the novel by Dennis Lehane.-Productores: Clint Eastwood, Judie Hoyt, Robert Lorenz.-Intérpretes: Sean Penn (Jimmy), Tim Robbins (Dave), Kevin Bacon (Sean), Marcia Gay Harden (Celeste), Sarah Silverman (Patty), Laura Linney (Annabeth), Emmy Rossum (Katie).-Fotografía: Tom Stern.-Música: Lennie Niehaus.-Distribución: Warner Brothers