El método

Siete ejecutivos sin piedad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alegato contra la competitividad voraz del capitalismo neoliberal, en una aceptable adaptación que no alcanza el nivel de la obra teatral de Galcerán.

 Dos desafíos suponía esta película desde su planteamiento: su origen  teatral, no sólo por tratarse de una adaptación sino de una obra condicionada como pocas por las limitaciones de espacio y tiempo del drama, y, segundo, por pertenecer al género de cine pretendidamente claustrofóbico al estilo no superado de “Doce hombres sin piedad”.

         Basada en la exitosa obra de teatro "El metodo Grönholm" de Jordi Galceran, el cineasta argentino Marcelo Piñeyro, director, entre otras, de “Plata quemada” y “Kamchatka”, se puso al frente de los ocho actores (los siete candidatos y una secretaria) que se someten a una peculiar y despiadada selección de personal para competir por un puesto de alto ejecutivo de una importante empresa sita en la zona Azca de Madrid. Como telón de fondo, casi exclusivamente sonoro, una multitudinaria manifestación antiglobalización, mientras los siete candidatos son sometidos al peculiar método Grönholm, que en definitiva es una coctelera o encerrona para enfrentarlos y despedazarse entre si. Fuera de esto la película tiene un breve prólogo de los personajes dirigiéndose desde sus casas a la prueba y un plano epílogo en la calle.

         La excelente y demoledora comedia de Galcerán, donde no falta una importante dosis de humor, es aquí una pretendida y claustrofóbica tragedia, con apósitos de ruptura del encierro en las escenas de los lavabos, por  obra y gracia del guión coescrito por el director y Mateo Gil, guionista de “Mar adentro”, “Vainilla sky”, “Nadie conoce a nadie”.

         La realización de Piñeyro ha optado por una ambientación premeditadamente fría, con predominio del gris metal azulado, que va desde la decoración de las oficinas al maquillaje de los actores y por prestar dinamismo fílmico, como se suele hacer en todo film de encierro, a través de una cuidada planificación en la que domina el primer plano psicológico. Porque, desengañémonos, se trata, como tantas otras adaptaciones teatrales, de un cine en el que domina la palabra y la tensión dramática de las relaciones preverbales de los personajes. Aparte de la citada “Doce hombres”, cabe recordar, entre otras muchas, “La huella”, “El ángel exterminador” , “Cube”…

         De aquí la importancia de la interpretación en la que hay que reconocer que el excelente casting -Eduardo Noriega, Najwa Nimri, Eduard Fernandez, Pablo Echarri, Ernesto Alterio, Carmelo Gómez, Adriana Ozores y Natalia Verbeke- responde con creces al desafío. Todos ellos recrean con matices los típicos deshumanizados candidatos al triunfo voraz de la sociedad agresiva y sin sangre denotada por la competitividad empresarial: el pijo, la madurita, el machista celtibérico, el cínico y pelota, el argentino prepotente, la madre frustrada, la secre de plástico.

         Lo mejor del film es lo que tiene de la obra teatral: la metáfora escalofriante, en  actualizada versión del “homo homini lupus”, de un pensamiento único liberal cuya escala de valores se traduce en la máxima ganancia y el sacrificio de todo al dios del éxito empresarial capitalista, y cuyas víctimas son en definitiva los pobres y desheredados de nuestro mundo, representados por el ululante colectivo que se manifiesta fuera.

         Ahora bien, todo eso estaba ya en la obra literaria. ¿Qué añade la película? En parte Piñeyro consigue, como he dicho, romper las unidades teatrales con la planificación. Para ello se encerró con los actores y tres cámaras en unos estudios a las afueras de Madrid para, según él, hacer una relectura libre cinematográfica de la obra. Pero en el momento en que introduce escenas de su cosecha –paradójicamente, cuando intenta hacer más cine-, como son las de los lavabos, el film decae y se hace más premioso y aburrido, si es que la carga verbal no lo ralentiza ya antes desde un punto de vista cinematográfico.

         Lo más valioso de “El método” es la presentación de esa teoría de prototipos y actitudes que, aunque estén un tanto exageradas –en la obra de Galcerán se acercan, creo, más a personajes de carne y hueso- nos recuerdan a gentes que conocemos todos. De aquí que la película tenga éxito y especialmente entre gente joven, porque desenmascara a muchos de sus semejantes tan obsesionados con el triunfo económico que llegan a desestructurarse como personas y constituyen un auténtico mundo aparte. Otra cosa es que para acentuar la crítica a ese colectivo helador se conviertan en la película a veces en caricaturas de sí mismos. No me extraña que el catalán Galcerán no esté contento de la adaptación.

         Dos tipos están especialmente logrados a mi entender: el de Ernesto Alterio, el hipócrita débil y pelota, y el de Najwa Nimri, una chica desnortada como mujer en aras del éxito empresarial, por ser más creíbles y provistos de matices.

         Esto supuesto, y reconociendo una calidad por encima de la media en  “El método”, tengo que confesar que personalmente me he aburrido en muchos momentos y me he sentido fuera de la película,  pendiente de si los personajes eran reales o no y hasta de cuándo se iba a acabar, lo cual no es un buen síntoma.

         Insisto no obstante que Piñeyro ha respondido con nota alta al desafío y que el film llega a ser una denuncia eficaz de un planteamiento socioeconómico que nos está devorando y aniquilando global y personalmente. Pero una vez más me quedo con la obra de teatro, decididamente más fresca y auténtica. Quizás porque, como siempre, el teatro está muy bien  en el teatro; y el mejor guión de cine es el que desde su origen se escribe para el cine.

P.: España, Argentina, Italia, 2005. D.: Marcelo Piñeyro G: Marcelo Piñeyro y Mateo Gil según la obra de teatro "El metodo Grönholm" de Jordi Galceran. P.: Ricardo García Arrojo, Gerardo Herrero, Francisco Ramos. I.: Eduardo Noriega (Carlos), Najwa Nimri (Nieves), Eduard Fernandez (Fernando), Pablo Echarri (Ricardo), Ernesto Alterio (Enrique), Carmelo Gómez , Adriana Ozores (Ana), Natalia Verbeke (Secretaria). M.:Frédéric Begin, Phil Electric. F.: lfrerdo F. May. Mo.: Iván Aledo. S.: Polo Aledo, Eduardo Esquide. Fecha del estreno: 23/09/2005   Distribuidor: On Pictures: Zeta Audiovisual.