La fiesta del chivo

Una adaptación fiel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con rigor, fidelidad a la novela y credibilidad fílmica, aunque sin sorpresas, transmite su doble faceta de  crónica denunciadora y relato psicológico.

La excelente novela de Mario Vargas Llosa del mismo título, traducida a catorce idiomas, era ya en gran medida un guión cinematográfico en ciernes. Escrita en el dinámico estilo de la crónica-relato y estructurada a base de flash-backs con un hilo conductor, el tiranicidio del dictador Leónidas Trujillo, es al mismo tiempo relato de ficción, por la riqueza psicológica de los personajes, y  documento, por la fidelidad a la trágica crónica política de aquellos años.

Por tanto  Luis Llosa, primo del novelista,  tenía ya con el libro media película hecha, aunque no era fácil su desfio. Además de  prolífico productor y director en su país de origen, donde comenzó con series televisivas,  lleva más de quince años dirigiendo para los grandes estudios de Hollywood. Entre sus títulos figuran  El especialista (1994), que rodó con  Sylvester Stallone, Sharon Stone y James Woods, y Anaconda (1997), con Jennifer López, Ice Cube y John Voight. Pero, según propia confesión, quería dar un giro hacia películas más humanas, cuando leyó la novela de su primo y se decidió a adaptarla al cine.

Novela y película se desarrollan en Santo Domingo (República Dominicana) en  1992. Urania Cabral (Isabella Rossellini)  se reencuentra treinta años después con un anciano mudo e inmóvil, casi inerte, su porpio padre, Agustín Cabral (Paul Freeman), alias "Cerebrito", otrora  presidente del Senado e inseparable mano derecha del dictador Trujillo  hasta que cayó en desgracia.  Ante el estupor de su tía y primas confesará el terrible secreto que además de llevarla a alejarse para siempre de su hogar y  familia,  destrozó su vida para siempre.

La fiesta del Chivo es al mismo tiempo la historia de los tiranicidas que dieron su vida para acabar con una de las dictaduras más sangrientas de la historia reciente de América Latina. Sendos elementos componen las dos patas (desarrollados en dos tiempos: 1961 y 1992) en las que se sostiene el guión y que se alternan para reconstruir en La Fiesta del Chivo  el último día del dictador y prestarle su doble dimisión psicológica y documental. Literariamente es una obra a la que podemos encontrarle precedentes en Tirano Banderas, de Valle-Inclán, El señor presidente, de Miguel Angel Asturias, Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, o El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. 

            Con un estilo sobrio, funcional y que pivota entre el primer plano psicológico y el plano   “documental”, Llosa lleva esta denuncia a la pantalla, apoyándose sobre todo en dos grandes actores, Isabella Rossellini, espléndida en su madurez, que cada vez evoca más la interpretación contenida de su genial madre, Ingrid Bergman, y el actor cubano, Tomás Milián, que nos ofrece un Trujillo lleno de matices con suficiente complejidad humana  para que, aun rozando el sarcasmo, se aleje del estereotipo. Es curioso que  Rossllini afirmara en la presentación del film que "Urania es una mujer fría y cruel, como su padre. Es su maldición", porque ella  realmente rinde verosímil tal frialdad en la pantalla,  La minuciosa descripción de Urania que hace Vargas Llosa en su libro llevó a la actriz italiana a creer que esta mujer había existido realmente, hasta que el autor peruano le convenció de que su personaje era puro fruto de su imaginación.

También resulta coherente que las humillaciones infligidas al teniente Amadito (Juan Diego Botto) o al almirante Viñas (Steven Bauer) y hasta la justificación del asesinato del dictador en labios del nuncio, con cita de Santo Tomás incluida,  reclamen venganza. La Urania niña, Stephanie Leonidas (Uranita), es todo un descubrimiento que, por su frescura y lozanía, contribuye al contraste dramático del fiml,

Según el director, que vivió varios años en República Dominicana,"la mayoría de los complotadores están basados en personas reales. Uranita, Cabrales, compendian la esencia de personas que vivieron bajo Trujillo. Cabrales (el padre de Uranita) no existió, pero podía haber sido real, según mi experiencia",

Otro componente esencial en un film que pretende ofrecer credibilidad de crónica es la ambientación. La mayoría de este tipo de películas –basta recordar muchas dedicadas a nuestra guerra civil- pecan por una  grave carencia: que no te crees la reconstrucciones,  los movimientos de masas ni la caracterización de los personajes de época. Aquí el colorido del Santo Domingo de la era Trujillo y su sangrante aristocracia en torno al dictador, está bien reconstruida y resulta un descanso icónico frente a la tensión del thriller.

Por desgracia el contenido de La fiesta del chivo sobrepasa el carácter concreto y anecdótico, como sucedía en la novela, para convertirse en alegato universal contra la crueldad, la arrogancia y el abuso del poder personalizado, que sigue dándose en nuestros días, incluso con visos de democracia y, lo que es más importante, narrado desde la óptica de  sus víctimas.

El film con todo no es una obra de arte. Como era de esperar, la adaptación tuvo que imponer recortes necesairos, entre ellos a la complejidad de la trama política. Tampoco se trata de una adaptación fílmica que se destaque por haber optado por la vía de recreación, quizás porque como hemos dicho, la escritura de Vargas Llosa ya  era muy cinematográfica. Pero Luis Llosa ha dado un importante paso en su filmografía, llevando a la pantalla el gran libro de su primo con encomiable rigor, absoluta fidelidad al mismo y una credibilidad fílmica que, sin sorpresas, transmite eficazmente sus dos facetas de  crónica denunciadora y relato psicológico.

 


T.O.: “La fiesta del chivo”,.-P: España y Reino Unido, 2005.-G: Luis Llosa, Augusto Cabada y Zachary Sklar; basado en la novela del mismo título de Mario Vargas Llosa..-D : Luis Llosa. -F:  Javier Salmones.-M: Stephen Warbeck.-Mon: Alejandro Lázaro. -I:  Tomas Milian (Rafael Leónidas Trujillo), Isabella Rossellini (Urania Cabral), Paul Freeman (Agustín Cabral), Juan Diego Botto (Amadito), Stephanie Leonidas (Uranita), Eileen Atkins (Adelina), Steven Bauer (Viñas), Pericles Mejía (Balaguer), Murphy Guyer (Turk), David Zayas (Antonio).-Dis: Lolafilms. S.A. -Estreno: fecha tipo 3-3-2006. -Dur: min.  132 min.