El grito
Miedo nipón para occidentales
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Tercer auto-remake del mismo film a cargo del japonés Takashi Shimizu, en versión occidental, de casa encantada y devoradora, con eficaz terror gratuito a base de situaciones entrelazadas, sin justificación argumental ni desarrollo psicológico de los personajes.
A pocos directores les ocurre la peripecia creativa de tener que realizar el mismo film tres veces: una para la televisión, otra para el cine japonés y una tercera versión para el público occidental. Este es el caso de Takashi Shimizu con su película El grito, cuyo título original es “La maldición” (The grudge). La última versión “ad usum hollywoodiense” responde sin duda al éxito taquillero que supuso el remake de El círculo (“The ring”), que mostró hasta qué punto el terror oriental puede dar pingües beneficios en nuestros lares.
En la película original japonesa Ju-On (2000), un profesor asesina a su esposa y a su hijo para después quitarse la vida, pues sospecha que la mujer lo ha estado engañando. De esta manera, esta dama, Kayako (Takako Fuji) y su niño Toshio (Ryota Koyama) y hasta el gato, se convierten en espíritu malignos que siguen habitando la casa en donde fueron asesinados. La maldición o “el rencor”, que da título al film original, se perpetúa entre los muros de esta casa maldita. Los diversos refritos fueron dirigidos sucesivamente por el mismo Shimizu con la misma señora Fuji encarnado el fantasma Kayako, aunque en las dos últimas entregas el niño chillón Toshio fue sustituido por Yuya Ozeki.
En la versión occidental los personajes centrales son americanos que viven en Tokio. La trabajadora social del original nipón es representada por Sarah Michelle Gellar, que es aquí eje de una trama que funciona, como últimamente suele suceder en estos films, como puzzle de tiempos, para dar complejidad y mayor misterio al relato; aunque Shimizu parece empeñado en ser más claro y lineal en esta versión americana, asentando que los espíritus de los que mueren en situaciones dramáticas vagan para siempre en el lugar de su desgracia, perpetuados en su dolor y tristeza y en hacer de las suyas. Lo que, salvando las distancias, vendría a ser una creencia esotérica del purgatorio e incluso de el infierno, pero aquí cerca.
En este caso se trata de una serie de crímenes tan ingenuos como injustificados. Ni se explica por qué el inspector de policía no obtiene ayuda, cuando sabe que en el caso hace años desaparecieron otros colegas suyos, ni se entienden las motivaciones de los personajes, ni hay el menor interés en dibujar sus caracteres. Lo de menos es el desarrollo de la historia. El grito se reduce a una serie de situaciones, bien ensortijadas, eso si, y eficazmente narradas. En estas películas pasa como en el cine porno, que más que la historia importan las escenas. Si no te sales de esta trama ridícula, el film es capaz de suscitar escalofríos, sobre todo si es de noche y estás solo frente dvd de casa. Lo logra, como es propio de todo cine de terror que se precie, a base de ruiditos, suspense y oscuridades. El hecho de que ahora los personajes sean occidentales, perdidos en tumultuoso Tokio y el aislamiento que les da la lengua y las costumbres aumenta el efecto desolador. Si rascas en la trama, no hay absolutamente nada, sino el tópico y típico recurso de una casa encantada o misteriosa ratonera, donde cualquiera que se acerca es devorado por los maléficos espíritus.
No falta la aportación de las nuevas tecnologías como los bramidos vía teléfono móvil o el recurso bien explotado de la cámara de seguridad de la oficina que logra grabar una imagen borrosa del espíritu, incluidos sus ojos de gato.
Por lo demás la interpretación es correcta, la música funcional y la fotografía suficientemente discreta como para que los malos y sanguinolentos espíritus se vean lo justo, quitando el que se aparece inesperadamente en pleno día en el vidrio del autobús. Tanto la filmación como el montaje son más que correctos. ¡Bastaría más, después de haber rodado tres veces la misma peli! Miedo gratuito y taquillero. ¿Se puede pedir más?
P: Sam Raimi, Rob Tapert y Taka Ichise. (EE.UU., 2004). G y D: Stephen Susco; basado en la película "Ju-on: The grudge" de Takashi Shimizu. F: Hideo Yamamoto.. Mon: Jeff Betancourt. M: Christopher Young. I: Sarah Michelle Gellar (Karen), Jason Behr (Doug), Clea DuVall (Jennifer), Kadee Strickland (Susan), Bill Pullman (Peter), William Mapother (Matthew), Grace Zabriskie (Emma), Rosa Blasi (María), Ted Raimi (Alex), Ryo Ishibashi (Detective Nakagawa). Dis: Filmax. Estreno en USA: 22 Octubre 2004. En España: 21 Enero 2005.
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