Arséne Lupin
Burlador imberbe y devaluado
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Mezcla de esoterismo barato, tebeo sin relieve y film de aventuras, se queda en un relato plano y tedioso con pretensiones de superproducción.
Esta es ya la octava adaptación a la pantalla grande de los relatos del famoso ladrón de guante blanco Arsène Lupin, un personaje creado por un precursor de la novela policíaca francesa en el XIX, Maurice Leblanc, que sigue reeditándose y ha dado lugar también a alguna serie de televisión.
Lupin se convirtió pronto en un mito, una especie de James Bond de la época, gracias a su inteligencia sagaz y a su actividad devoradora que lo llevaban a resolver los casos rápida y eficazmente. Cuando Leblanc escribió “Los tres crímenes de Arsenio Lupin” ya no quedaban dudas: Lupin, prisionero en la Santé, jefe de policía, vengador del honor nacional y amante desesperado, era verdaderamente un superhombre. En cierta medida heredero de Dumas y de Conan Doyle, Leblanc fustiga la sociedad aristocrática de finales de siglo, gracias a este burlador que rompe los códigos sin llegar a ser un asesino
Ahora nos llega de la mano del realizador galo Jean-Paul Salomé , autor de “Bonne nuit” (2003) “Belphégor:Le fantôme du Louvre” (2001), esta versión de “La condesa de Cagliostro”, uno de los pocos relatos de Leblanc que no se había llevado al cine, con intervención española en la coproducción y con pretensiones de superproducción hollywoodiense y escasa eficacia narrativa.
Mezcla de esoterismo barato, tebeo sin relieve y film de aventuras, la película arranca con las enseñanzas que su padre imparte al futuro ladrón. «Desviar la atención, esa es la clave. Si no lo olvidas, nadie podrá detenerte nunca». Así instruye el ladrón-padre, Théo-phraste Lupin al ladrón-hijo Arsène (Romain Duris) antes de desaparecer, asesinado por un misterioso cómplice. El pequeño pronto se convertirá en el hombre de las mil caras y un ladrón profesional, aunque nunca en un asesino. Una misteriosa mujer con poderes esotéricos, la condesa de Cagliostro (Kristin Scott Thomas), le seduce hasta abandonar a Clarisse (Eva Green), su novia, y dedicarse en cuerpo y alma a buscar el Tesoro de los Reyes de Francia, que persiguen la condesa y sus enemigos, una hermandad monárquica dirigida por Dreux-Soubise (Robin Renucci) y el enigmático Beaumagnan (Pas-cal Greggory). Sin embargo Arsène y la condesa no comparten los mismos valores. Para la dama el fin justifica y los medios y Arsène, sin embargo, se niega a llegar a matar. A la pasión amorosa le seguirá un duelo sin cuartel que les llevará desde los acantilados normandos a las catacumbas de París donde se van resolviendo una serie de interminables enigmas.
Intento de cine pop de ritmo sincopado y efectista, no carente de medios técnicos y gastos de superproducción, nos presenta un Lupin imberbe y saltimbanqui lejano a Leblanc en una serie de escenas mal hilvanadas, aunque bien realizadas desde el punto de vista visual. Híbrido de aventuras y misterio, “Arsene Lupin” ni siquiera es un cine de entretenimiento logrado, ya que resulta tedioso, como una serie de películas más empalmadas. Su buen ritmo carece de estructura narrativa por lo que produce la sensación de la película podría terminarse en cualquier momento. Y es una pena, porque tanto la interpretación como la fotografía e incluso la puesta en escena tienen una factura más que aceptable. Falla el guión y la mezcolanza de ingredientes. Como si fuera una película para adolescentes que no atrapa ni siquiera a los adolescentes. La razón es su linealidad sin fuerza, su falta de credibilidad fílmica, su torpeza en el dibujo de los personajes, que comienzan por un Lupin que parece que acaba terminar el bachillerato. Por no hablar de los recursos al misterio, el plano de los crucifijos y la eterna juventud de la duquesa.
El cine de aventuras no tiene por qué ser de tesis, pero exige un pulso narrativo y una coherencia interna como cualquier obra creativa. Aquí ni hay suspense, ni retratos psicológicos –a excepción quizás del de la condesa gracias a la interpretación de la bella actriz inglesa Kristin Scott Thomas-, sino una sucesión de saltos, carreras y rincones oscuros. El film que ha sido taquillero en Francia, quizás por su familiaridad mayor con el personaje, ha pasado sin pena ni gloria por nuestras pantallas.
T.O.:“Arsène Lupin”. P.: Francia, España, Reino Unido e Italia, 2004. D.: Jean-Paul Salomé. G.: Jean-Paul Salomé y Laurent Vachaud; basado en la novela "La condesa de Cagliostro" de Maurice Leblanc I.: Romain Duris (Arsène Lupin), Kristin Scott Thomas (Josephine, la condesa de Cagliostro), Pascal Greggory (Beaumagnan), Eva Green (Clarisse), Robin Renucci (Dreux-Soubise), Patrick Toomey (Leonard), Mathieu Carrière (Duque de Orleans), Philippe Magnan (Bonnetot), Marie Bunel (Henriette Lupin), Philippe Lemaire (Cardenal D'Etigues).Pr.: Stéphane Marsil. M.: Debbie Wiseman. F.: Pascal Ridao. Mon: Marie-Pierre Renaud. D. de Pr.: Françoise Dupertuis. V.: Pierre-Jean Larroque. D.: Vértigo. E. en Francia: 13 Octubre 2004. E. en España: 13 Mayo 2005.