
Publicado en REVISTA 21 (05/2008)
El agua es vida y un símbolo utilizado en todas las culturas y religiones. Después de que el nuevo gobierno tomara posesión y tras las últimas tormentas en nuestro país, el agua ha vuelto a ser noticia. La sed de Barcelona y el replanteamiento de la distribución o trasvases de este bien escaso nos permiten formularnos muchas preguntas para el próximo futuro.
La crisis de agua revela en primer lugar las limitaciones de un sistema que, por otra parte, ha traído grandes ventajas al desarrollo de nuestra democracia: el de las autonomías. De los beneficios para el principio de subsidiariedad, con el florecimiento de pueblos, ciudades, carreteras, cultura y un largo etcétera, pasamos al egoísmo y la falta de solidaridad. “¡Esos catalanes, murcianos, aragoneses, o los que sean, que nos quitan el agua!” Los ríos parecen convertirse en estanques con carteles de propiedad privada, como si no corrieran por el resto de la piel de toro y por diversas regiones en busca del mar. Y, como en otros muchos campos, olvidamos que este país, aunque carezca de letra para su himno, y este compuesto de varias “nacionalidades” o autonomías, se llama España, es un solo Estado y se acaba de dotar de un Gobierno.
Y es precisamente a ese Gobierno al que corresponde estudiar seria y científicamente los recursos hidrológicos para distribuirlos de una manera inteligente, ecuánime y sensata, de modo que no se desperdicie el agua de regadío y que nadie pase sed. Es algo parecido a la madre de familia a la que no le sobra la comida y tiene que alimentar a una numerosa prole; le toca el nada grato oficio de tener que repartir. Pero no puede permitir que todos se abalancen sobre el plato.
Digo que el agua es un símbolo de una actitud política que considera la gestión pública como un servicio. Porque tras el nombramiento del nuevo Ejecutivo, tanto en la actitud del Gobierno como en la de la oposición, surgen otras preguntas que afectan a la claridad y limpieza cristalina que debería caracterizar a quienes nos representan.
Bonito lo de tantas mujeres en el nuevo Gobierno Zapatero. Ahora bien, ¿es sincero este elogiable feminismo, o es para salir en la foto como Periquito entre ellas, guapo, progre y audaz presidente? ¿Hay que nombrar mujeres por que sí, o porque son realmente competentes para el puesto? El impacto mediático de la joven catalana Carme Chacón, mientras pasa revista marcialmente embarazada a las tropas o viaja en helicóptero hasta el “frente” de nuestras misiones internacionales, con ginecóloga y pediatra incluidos, es foto internacional de portada. Pero lo importante es saber si ella es la persona más capacitada para entenderse con los militares y gestionar a las Fuerzas Aarmadas en este momento. Nombrar a una simpática gaditana de menos de treinta años para un nuevo ministerio transversal de Igualdad resulta incluso poético, pero sus cometidos pertenecían ya a ineficaces ministros que no han conseguido resolver los problemas de la violencia de género o las desigualdades sociales. ¿Vale la pena gastar en otro ministerio? ¿Lo hará eficazmente esta joven sin experiencia?
En todo caso, y hechas estas salvedades, bienvenida sea la mujer a la responsabilidad, cuando en la Iglesia sigue sin poder ser ni monaguilla; y por muy “rosa” que le parezca al reelegido Berlusconi. Por cierto la reelección del condottiere, increíblemente inexplicable, en cambio suena a la aparición del típico y tópico malo “de plástico” en una película de James Bond. Claro que la política para los italianos siempre ha tenido mucho más de pantomima de charlatanes callejeros que de algo que realmente acaben por tomarse en serio. En cambio un giro histórico se inicia en Paraguay. La mayoría de los ciudadanos se cansó de 61 años ininterrumpidos de Partido Colorado, de su impronta de corrupción y de la exclusión social creciente y eligieron al ex obispo Fernando Lugo obtuvo en una clara victoria sobre la candidata oficialista, Blanca Ovelar. Lugo ha tenido que dejar su actividad pastoral para dedicarse a la política según parece a favor de los pobres.
¿Y qué me dicen del espectáculo del PP? Se me ocurre que lo mejor de su resultado en las elecciones es que Rajoy finalmente se ha liberado de su patrón Aznar y adláteres para ser el mismo, frente a una Esperanza Aguirre con aspiraciones a convertirse en nuestra Hilary Clinton particular, apoyada, como ha dicho Rajoy por 25 políticos de Madrid, una radio y un periódico, léanse Cope y El mundo. ¿Basta esto para lanzarse al ruedo a disputar la presidencia al que se ha ganado los garbanzos en buena lid? Al PP no creo que le convenga ser la derecha de la derecha, entre otras razones porque este país siempre, en su alternancia, ha votado moderación y centrismo. En todo caso la crisis económica va a ser una buena criba para los comportamientos políticos.
Mientras, la visita del Papa fue agua fresca para los Estados Unidos. Pastoral y políticamente. Primero porque la Iglesia católica necesitaba lavar imagen en ese país, y Benedicto XVI ha sabido coger el toro por los cuernos, al reconocer sin rodeo el pecado de la pederastia en un inteligente nuevo paso. Convencido de que la verdad nos hace libres, se ha entrevistado incluso con algunas víctimas de esta lacra abominable del clero. “Me siento unido a vosotros rezando para que éste sea un tiempo de purificación para cada uno y para cada Iglesia y comunidad religiosa, y también un tiempo de sanación. Además, os animo a colaborar con vuestros obispos que siguen trabajando eficazmente para resolver este problema”¸ les dijo.
Además no cabe duda de que la visita ha refrescado también el enrarecido ambiente que respiran los estadounidenses estos últimos años, contaminados por las consecuencias del 11-S, el desprestigio por la conculcación de los derechos humanos y la guerra de Irak. El papa Ratzinger lo ha sabido hacer. Quizás hubiéramos deseado una condena más firme de la guerra, pero posiblemente no era el momento y el Papa la ha condenado ya en otras ocasiones. Ha preferido poner el acento en lo positivo, la paz y los derechos humanos durane su intervención en la ONU. El despliegue nacional y la cobertura informativa de este viaje muestran que ha sido programado y planteado para el lugar y el momento oportunos. Como siempre, cabe destacar lo más importante lo que viene siendo la característica del papa alemán: la sobriedad e inteligencia de sus mensajes en medio de una sociedad religiosamente compleja y plural como la estadounidense. No es baladí el recuerdo de su juventud hitleriana ante jóvenes que sufren la opresión dictatorial del consumo. En tiempos de sed, bienvenida sea el agua.