Siempre hace buen tiempo

Category Archives: Poemas

Las palabras pequeñas

LAS PALABRAS PEQUEÑAS

Poesía es esa voz que permanece,  cuando todo

se queda sin voz,

el aleteo que ocultan los nombres conocidos

cuando dejan de serlo,

y el brumoso sentir de lo indecible

que se hunde en el hueco más hondo de las cosas.

Poesía es no saber, adormecerse

en el vaso secreto, todo luz,

que se esconde detrás de cada sombra

y estar solo mirando por si acaso

su rostro amaneciera.

Poesía es no tener, quedarse solo,

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Y vio Dios que era bueno

 

 

 

Y VIO DIOS QUE ERA BUENO

Verdee la tierra de hierba verde… Bullan las aguas
con un bullir de vivientes y vuelen pájaros sobre la tierra
frente a la bóveda del cielo…Y vio Dios que era bueno
(Gn 1, 11. 20. 25).

Para pintar el cuadro de la nada
sobre el lienzo espantado del vacío
con fuego de su Ser apagó el frío
y de su entraña feliz y enamorada

sacó el color de azul y de alborada
para pintar la noche en el estío,
la nieve pura, la gota de rocío,
la lluvia, el sol, el mar y la hondonada

del valle verde, el monte y la espesura,
del pez, el árbol, el pájaro y la rosa,
del río, la brisa, el viento y las estrellas

mirándose a sí mismo en todas ellas,
consciente de habitar en cada cosa,
vio que era bueno, y dijo:¡Qué hermosura!

Pedro Miguel Lamet

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Si estás perdido

 

 

SI ESTÁS PERDIDO

Si estás perdido en ese desconcierto

de no saber a dónde va el camino

y esta vida te lleva al desatino

de andar sin rumbo solo en un desierto;

 

si a veces añoras retornar al huerto

y sentarte a la sombra de aquel  pino

para mirar al sol dormirse en el divino

regazo de la mar igual que un muerto,

 

cierra los ojos, respira en este instante

lo que detrás de tu ser te configura,

piérdete del todo en ese encuentro

 

que habita tras la forma y la figura,

y descansa tu alma como amante

en el beso de amor que eres por dentro.

 

Pedro Miguel Lamet

 

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Ven, Señor Jesús

Maranatha

                                                      Ven, Señor, Jesús. (Ap. 22, 20)

Porque atardece y llevo en el camino

este peso de barro, esta andadura

de tiempo y finitud con que nos dura

lo que intuyo y no sé, lo que adivino

 

en medio de la niebla o  el cansino

sentirme solo en esta noche oscura

con nostalgia de estrellas y la pura

ausencia de tu Ser, amor divino,

 

te busco en la mirada de mi hermano

te digo ven, te llamo desde el río,

el viento, el mar, la lluvia y el abrazo

 

o en el dolor, el miedo, el desvarío,

donde sé que me llevas de la mano.

¡Ven ya, Jesús, y tenme en tu regazo!

 

Pedro Miguel Lamet

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Miércoles de ceniza

MIÉRCOLES DE CENIZA

Polvo y ceniza soy, lo rememora

este fluir del tiempo y la figura

de un mundo que se pasa con presura

y entre las manos huye cada hora.

 

Se me escapa la vida cuando llora

ante la tumba su fugaz ventura

y pierde en un instante la hermosura

la flor que seduce y enamora.

 

Pero al mirar tus ojos y la risa

de un niño, un jazmín o una palmera,

su silencio te habla de su esencia,

 

un ahora eterno, esa perenne brisa

del mar de Dios que canta en la escollera

y un no sé qué de luz y de presencia.

Pedro Miguel Lamet

 

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Un Tú oculto en la ausencia

 

UN TÚ OCULTO EN LA AUSENCIA

La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla.
Y el aliento de Dios se cernía sobre  la faz de las aguas.
(Gn 1,2)

 

Era el mundo un bostezo desahuciado

y el  miedo permanente de la ausencia,

el envés asustado de la esencia,

que busca ser y anhela lo creado.

 

Era el hueco que nunca fuera amado

en la noche sin luna ni presencia,

el vacío del beso, y la querencia

de ese abrazo que nunca habíase dado.

 

Era mi ser perdido en la penumbra,

la tarde sin amor ni despedida,

la mesa sin brasero, la ternura

 

que pide el yo de pan y risa hambriento.

Era el Tú que  se oculta en la espesura

y  brotará si estalla el  sentimiento.

Pedro Miguel Lamet

 

 

 

 

 

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Todo y Nada

Siempre me ha impresionado el contraste entre el Todo y la Nada en los grandes místicos. Por ejemplo en San Juan de la Cruz: «Para venir a gustarlo todo, / no quieras tener gusto en nada. / Para venir a poseerlo todo, /  no quieras poseer algo en nada…»

La nueva física nos enseña que nuestro mundo en realidad no se compone de materia. Lo que percibimos más o menos como sustancia sólida no es una aglomeración de una infinidad de las más pequeñas partículas fijas, sino una red de intercambio de impulsos y vibraciones de un campo energético invisible. Einstein dijo: «Los átomos que nos parecen materia son una concentración de energía». Max Planck aclaró: «Toda la materia se forma y se mantiene sólo gracias a una fuerza que mantiene los átomos como al más diminuto sistema solar».

A nivel intuitivo, el tema me ha isnpirado el siguiente poema:

TODO Y NADA

Todo está en su lugar,
si yo resido
en el espacio vacío
que queda
debajo de mí mismo
y encima de las sombras
que cruzan a mi vera.

Todo es, se duerme y amanece
en un lugar recóndito
tan sutil y delgado
como esa brisa-niña
que acuna y te despierta.

Todo me arrastra en el viento
que sopla sobre el limo
e impide a los zapatos
saltar sobre las cosas
para el vuelo de alondra
y hoja de palmera.

Todo, rescoldo de aquí dentro,
regresa, si detengo
mi paso, para escuchar la música
que suena cuando
callo.

Todo es nada y todo es armonía
de notas que no suenan
en este pentagrama,
detrás de la apariencia
y besa cuanto arde
más allá de este fuego.

Todo eres tú conmigo
con la suma de gente
que ha quedado
suspendida del tiempo
porque jamás murieron
y duran en el hueco
que reside a la sombra.

Despierto a lo Absoluto,
todo y nada
o Nada simplemente.

Pedro Miguel Lamet

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