La otra revolución

Rompedor, sencillo, cercano, inteligible como siempre, el papa Francisco ha irrumpido en la plaza de la Revolución de la Habana más como  pastor que como mediador político. Pocas veces una misa ha suscitado mayor expectación mediática que la celebrada ayer ante cientos de miles de cubanos, entre los que había por supuesto muchos fieles creyentes, con la fe más o menos dormida por una represión religiosa de décadas, pero también miles de personas que más allá de sus creencias ven en Francisco un símbolo de libertad, diálogo, justicia y reconciliación. Y ante dos mandatarios bien distintos, Raúl Castro, hoy amigo,  y Cristina Fernández, milagrosamente transformada en fan.

Un dato insólito de esta eucaristía es que para recibir la comunión hacía falta llevar una pegatina distintiva en la solapa. Seguir leyendo La otra revolución