Pedro y la barca

Hoy. día de su fiesta, dedico este soneto a mi santo patrón, el apóstol Pedro, un hombre débil, que dudó, tuvo miedo, llegó a negar a Jesús, pero que al fin su fe fue más fuerte y se lanzó a caminar sobre el mar. Una buena parábola la de su barca para la Iglesia de hoy. – 

DE TU BARCA BAJO LA LUNA

(Al apóstol Pedro)

 

De tu barca bajo la luna huía

la brega de una noche temerosa

sobre un mar encrespado, y la penosa

vaciedad de ese vivir sin alegría.

 

En tus redes sin pesca amanecía

la ausencia del sentido y la azarosa

pregunta de por qué nació la rosa

y hacia dónde remamos cada día,

 

cuando  adviertes de pronto sorprendido

avanzar sobre el mar como una vela

o un faro que te llama y te ilumina,

 

y sientes dentro el corazón herido

con una voz que entre la bruma vuela:

¡Lánzate, Pedro,  y sobre el mar camina!

 

Pedro Miguel Lamet

 

¿Qué queda de ti y de mí?

Estos días de primavera, al pasear entre tanta belleza me siento  aún más fugaz  que en los días de otoño o invierno. Pues también cuando todo florece se mueren los amigos y ¡dejan tan poca huella! Vuela el tiempo. ¿Qué queda de mi, de nosotros después de tanto empeño por dejar huella? Busco la respuesta en este soneto:

           

          FUGACIDAD

Todo queda colgado en un instante

al besarme en la frente esa sonrisa

con que al pasar me rozas con tu brisa

y me dejas prendido y vacilante,

 

como una flor sin agua o un amante

que corre, huye,  se esfuma tan deprisa

cual la estela suave e imprecisa

que un perfume te deja suplicante.

 

¿Quién soy yo? ¿Cuánto duro, qué presumo

al llorar, escribir y diluirme

en este andarme a solas por el prado?

 

¿Acabo de llegar o estoy por irme?

¿Seré como Quevedo  solo humo?

“Polvo serán, más polvo enamorado”.

 

 Pedro Miguel Lamet