Despiértame

Ignacio de Loyola tuvo lo que él llama una “ilustración” en el río Cardoner de Manresa por la que llegó a “ver claro”, incluso “si la Biblia desapareciera”. Los orientales llaman a esta experiencia ”iluminación” y se ha considerado durante mucho tiempo un patrimonio casi exclusivo de los místicos.

Pero yo creo que comienza una época que esta clarividencia  está alcanzando a la gente de la calle, que descubre que en el interior de este mundo hay algo con sabor eterno que no se lleva los cambios del tiempo e incluso la muerte. Como si desde ahora supiéramos distinguir entre la apariencia, que pasa, de la luz a la que pertenecemos. Diríamos que es una mística en “calderilla”.

En el siguiente soneto pido a Dios este despertar interior.

DESPIÉRTAME

Para nacer de nuevo en la mirada

y destapar el alma de la vida

que se oculta debajo de esa herida

del dolor, el absurdo y hasta la nada; Seguir leyendo Despiértame

Los tres amores del Papa

Con un niño

¿Se ha enamorado usted alguna vez?” le pregunta un periodista al Papa en la última entrevista. Y Francisco responde que a los diecisiete años tuvo una “novieta”, y que al principio de su seminario otra chica le obnubiló durante una semana. Entonces el colega quiere saber más. “Pregúntele a mi confesor”, se zafa hábilmente el Papa con una sonrisa.

Pedro Arrupe, el que fuera superior general de los jesuitas y por tanto también del provincial Bergolgio, solía decir que “aquello de lo que te enamoras te cambia la vida”. A un año de pontificado cabe preguntarse cuales son los amores del papa Francisco, los que han marcado su primer año de pontificado.

El primero y más determinante es su amor al Jesús del Evangelio, Seguir leyendo Los tres amores del Papa