Resucitar es ver

resucitó

Los relatos evangélicos cambian de estilo, desafían a la cronología, rompen sus propios códigos al llegar la resurrección. La tumba vacía, apariciones, maneras diferentes de manifestación de Cristo. Los historiadores no pueden aplicar sus criterios historiográficos porque la historia tiene otra lectura, la de la experiencia pascual. Antes veían al Hijo del Hombre, ahora experimentan a Dios y Dios es incomunicable. De ahí la controversia.

Sin embargo la gran prueba definitiva de que Cristo ha resucitado es la transformación de aquel grupo de pescadores ignorantes y atemorizados, cuyo líder ha sido ejecutado a las puertas de Jerusalén, la confluencia de sus testimonios. Jesús ahora atraviesa paredes, está y no está, despierta la duda o inflama el corazón.

La experiencia del resucitado, aunque se apoya en hechos históricos, requiere la fe o en cierto modo la mística. En mi opinión los apóstoles despertaron por dentro, descubrieron que la muerte no existe, que desde siempre eran seres sin tiempo en el tiempo, pertenecían a la explosión de luz que une lo creado con lo increado, manifestación de lo inmanifestado y eso les cargó de comprensión y fuerza. Seguir leyendo Resucitar es ver

Tríptico de la Pasión

  María al pie de la Cruz   

                                 I.

ORACIÓN DE MARÍA MAGDALENA

AL PIE DE LA CRUZ

Se ha hecho de noche aunque es mediodía

en este monte donde te me mueres,

oh Jesús, amor, sueño y vida mía.

Cómo siento tu sed y dueles en mi carne

donde hienden tus clavos su amargura fría

hasta romper mi alma desde tu abandono

tú que solo bondad y luz nos repartías.

 

¿No te acuerdas, Jesús, el sol que relucía

en aquella mañana que fui sola a buscarte?

El lago estaba azul  y el prado se reía

con una primavera  repleta de la gente

que buscaba al pastor con alegría.

 

Me miraste de lejos y sólo una mirada Seguir leyendo Tríptico de la Pasión

Papa Francisco

Bergoglio

Bueno, ya tenemos Papa. Francisco I o Francisco a secas, como parece ha precisado el portavoz. Me preguntan si estoy contento por ser un jesuita. Respondo que San Ignacio no quería dignidades eclesiásticas en la orden. Una vez elegido, posiblemente por un desbloqueo entre otros dos candidatos, observo lo siguiente: Han elegido a un hombre muy espiritual, muy austero, que no quería que le llamaran Eminencia y que viajaba con transporte público. Por tanto una figura que puede llevar a cabo libremente la reforma de la curia, descentralizando la Iglesia de Europa e Italia. Un hombre cercano al pueblo y preocupado por los pobres. Celebraba por ejemplo entre los cartoneros (gente que recoge basuras) .El nombre elegido, Francisco y sus primeros gestos de orar por Benedicto XVI, le definen. Podría llegar a ser el “Papa de los pobres” y un gran impulsor de la vida de oración. La imagen en el balcón del Vaticano emana sencillez y bondad. Y reconozco un golpe de sorpresa propio del Espíritu.

Ahora bien no nos llevemos a engaño: es un jesuita conservador en materia de moral sexual, contrario a la Teología de la Liberación y que lideró una corriente espiritualista de la Compañía en Argentina. Pero ha atacado el liberalismo económico, la corrupción política e incluso a la gobernante actual. Dará sorpresas en cuanto humildad y gestos cercanos. Puede ayudar  a la unidad de la Iglesia, rota en movimientos, potenciar la vida religiosa y hacer que América Latina cobre porotagonismo en nuestro mundo.

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