¡Pobre don Quijote!

 

La foto es como un símbolo. La familia, durante su visita a la vieja ciudad de Alcalá de Henares,  cuna de don Miguel de Cervantes Saavedra, hace un alto junto al monumento dedicado a sus inmortales personajes don Quijote y Sancho, situados a pie de calle Mayor, donde parecen departir sentados en un banco, frente a la casa reconstruida del escritor.

Pero, no se sabe por qué, mientras devoran patatas fritas, desde el abuelo al pequeñín la familia parece más interesada en la figura de S

ancho que en la del Caballero de la Triste Figura.

¿No sucederá así también en la España real de estos años que vivimos? Volcados en la economía, la prima de riesgo, la conservación de la “sociedad del bienestar”, los recortes, los movimientos de bolsa y lo que Europa nos manda, no pensamos en otra cosa que en el vil m
etal o cómo salir de esta, caiga quien caiga.
Mientras, hemos aparcado al soñador, al desfacedor de entuertos y  caballero andante que todos llevamos dentro, y hemos borrado de las mente los grandes ideales de vida, las imposibles Dulcineas y la liberación de tanto menesteroso y oprimido.
¡Ay, vuelve pronto, señor don Quijote!