Siempre hace buen tiempo

Category Archives: Fotos con Alma

Reflejos

Las aguas tranquilas de los ríos y los lagos copian los paisajes de valles, montañas y ciudades. El reflejo suele ser un trasunto modificado de la realidad, donde rielan los colores de los árboles y las fachadas, como si fueran abocetados cuadros impresionistas. Entonces uno se pregunta: ¿Qué es más real, el reflejo o la realidad? ¿Existe una visión objetiva de las cosas, o cada uno interpreta a su modo cuanto vemos? La visión además no es la misma en el siguiente instante, pues todo cambia continuamente de color, matiz, iluminación, o con el deterioro de las fachadas, las nuevas construcciones, el paso del tiempo.

              Quizás este mundo no sea del todo real, sino el reflejo de otro. Le damos consistencia creyendo que nuestras casas, nuestros trabajos, nuestra ciudad seguirán siempre ahí. Pero son realidades cinceladas por el paso de los días y los años, que se llevan el río de la vida. Si somos conscientes de que solo son reflejos, superaremos los apegos, la tragedia de ir perdiendo esto y aquello. Si somos  capaces de cerrar los ojos y mirar más profundo al origen de esos reflejos, nos toparemos con la Luz Total y ahí sí podremos descansar,  anclar definitivamente nuestro corazón.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

El fútbol, un dios fácil

Pintada de una fachada de Portimao (Portugal) ©PMLamet

Con sus canchas repletas, sus himnos vibrantes, sus seguidores fanatizados y la adoración de sus fieles, el fútbol se ha convertido en una religión indiscutida e indiscutible del siglo XXI. La asistencia a sus ritos supera con mucho la de los que acuden a misas, plegarias y otros oficios religiosos. Sus sacerdotes, los futbolistas, solo son valorados por su habilidad en el juego.

Apenas se cuestiona su moralidad, sus excesos, las desorbitadas cantidades que cobran. Puede más el fanatismo idólatra hacia sus nombres y a los colores que representan. La locura de los hinchas se convierte en una borrachera seudomística a la que se sacrifica casi todo: ahorros, incomodidades de viajes, risas y lágrimas. Y sus pontífices máximos, los dueños de los clubes, manipulan esas multitudes a placer entre cifras astronómicas y la ceguera de sus devotos sin apenas control de nadie.


Hasta qué punto al pisar un terreno de juego un futbolista siente que se relaciona con lo trascendente se aprecia en que cada vez son más los que se santiguan, rezan o levantan sus brazos al cielo para agradecer o atribuir a Dios o a Alá sus goles. ¿Qué desahogo psicológico de tensiones experimenta el aficionado en el cuadrilátero? ¿Qué le libera? Quizás que, sin dogmas, sin racionalidad, sin preceptos, se pinta la cara, se viste de ceremonia y grita, grita para huir por un rato de sus cotidianas frustraciones.
Pero eso tiene un nombre, se llama fanatismo, no religión, y el fanatismo no es compromiso ni liberación, sino huida. Pasatiempo, sí. Y también culto desmedido a un dios fácil.

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La casa que no muere

A veces las fachadas de las casas son libros abiertos de meditación. Como esta, deteriorada por el tiempo. Uno se la imagina recién pintada, cuando quizás una pareja de enamorados la habitó por primera vez, con todas sus ilusiones intactas, con su sala de estar, sus visillos, su cocina, su dormitorio aún por estrenar. Luego vinieron los niños: “¡Ponte la bufanda, hijo, que hace mucho frío!”. Y la muerte de los abuelos, y el despido del trabajo y la lucha por seguir adelante, y la graduación de los hijos, sus éxitos, sus problemas, sus esfuerzos, sus fracasos…

Hoy la casa, desvencijada, parece muerta. Pero no es verdad. En ella habitan los “te quiero”, los “que descanses” y “vuelve pronto”, los “perdóname”, las risas, los temores, las sorpresas y las lágrimas. Tiene un alma de vibraciones la casa, porque nada se pierde, todo se transforma. Se nos va, si, el tiempo transcurrido en ella, dejando su rastro, su pérdida en las cosas que usamos y en nuestro propio cuerpo. Pero nunca se nos va  la vida, ni la juventud, ni el ensueño, porque ellos van construyendo un hogar sin paredes donde, aunque no nos demos cuenta, ya habitamos con Dios, o mejor, en Dios.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Sueños de verano

  Algo cambia dentro de nosotros cuando llega el verano. No solo hacemos las maletas y preparamos con interés unos días de vacaciones. Se diría que un secreto “chip” de nuestra alma cruje en nuestro interior cambiando el ritmo de la vida y hasta nuestra manera de entenderla en este tiempo del año que trae, como decía un viejo escritor de almanaques, “días largos para el amor, y para el sufrimiento noches cortas”.

En las noches de verano los sonidos se amplifican como el canto de los grillos, y desde lejos siempre nos llega alguna música de orquesta o tocadiscos incierto que habla melancólicamente de un tiempo huido o un amor imposible. Como dice Lugones: “El calor, de vibrante, parece sonoro”. Verano sabe a mar o huele a montaña, o permite que escuchemos nuestro propio pulso otra vez, asomados al malecón del puerto o  volviendo a pasear aquel paraje del pueblo y de la infancia.

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Contra el tsunami de negatividad

Trump, Putin, Maduro, Siria, terrorismo yihadista, refugiados, migraciones, hambre, corrupción, secuestros, pedofilia, secesionismos, guerras, falta de horizonte de soluciones políticas, depresiones, suicidios y un largo etcétera de noticias negativas nos ponen el corazón en un puño. Se diría que en las últimas décadas vivimos dentro de una nube negra de negatividad de la que es muy difícil sustraerse. A los informativos se ha unido la intoxicación de las redes sociales que, por si fuera poco, se inventan noticias falsas o las retroalimentan con oleadas de odio, insultos, agresividad. La consecuencia psíquica en nuestros ánimos podría ser fatal si no luchamos contra el poso destructivo que puede acumularse en nuestro subconsciente.

¿Cómo reaccionar? ¿Cómo salir de esa nube? ¿Cómo sobrevivir en medio de este tsunami que parece arrastrarnos?

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

El lector es otro autor

El lector de la calle San Justo (Foto PML)

Este joven lector situado frente a una biblioteca de la calle San Justo de Madrid, debido al escultor Félix Hernando, no está leyendo. Eso sí, acaba de leer, y se halla en ese momento sublime de deglutir la lectura. Con la mirada perdida, sin mirar hacia un sitio concreto, elabora su propio pensamiento, sentimiento o vivencia que le han evocado las palabras que ha saboreado.

Mucha gente mitifica al autor como el único creador de libros, artículos, poemas, novelas. Pero no es así. El lector también es cocreador. Las escenas, personajes, pensamientos que plasma el escritor no son exactamente los mismos que imagina y vive el que lee. Por eso todos tenemos algo de poeta, ensayista o narrador. Saber escribir es el arte de alcanzar lo universal del corazón humano. Saber leer, la capacidad de sintonizarlo desde la propia subjetividad.

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La libertad empieza dentro


Surtidores. Canal Isabel II. Madrid

Muchas veces me pregunto: ¿Qué es libertad? ¿Poder elegir lo que quiero? ¿Poder expresarme, reunirme, votar, realizarme sin restricciones?

No voy a entrar en disquisiciones filosóficas sobre el término. Me interesa la vida.

Por ejemplo, el escalón básico para ser libre es tener acceso a la alimentación, la habitación, la salud, la cultura, la relación humana. En este sentido hay un tercio de la humanidad que no disfruta de las condiciones esenciales de la libertad.

Pero, cuando tienes un plato para comer, un lecho para descansar y un libro para leer, ¿eres libre?

Cuando el adolescente pide libertad, generalmente habla de poder “hacer lo que le de la gana”. Este tipo de libertad, si se ejerce, suele acabar con el deterioro de la persona.

Personalmente tuve experiencias muy duras respecto a la libertad de expresión que me fue coartada en varias ocasiones de mi vida.

Continue reading…→

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

A una rosa

Mi rosa, ©PMLamet

Florece el  mundo con la primavera. Pero ¿cuánto dura su belleza? He aquí una pequeña meditación en forma de soneto  sobre la fugacidad y a la vez la presencia eterna en el misterio de una rosa. 

 

     A UNA ROSA

Tan perfecta y fugaz y tan liviana,

como un soplo me hiere tu hermosura

al pasar brevemente esa figura

que a este mundo seduce y engalana.

 

¿De qué presumes celosa y tan ufana

en mi jardín, si pasas con presura

como una nota en una partitura,

como cruza una nube en mi ventana?

 

Dime, oh rosa, ¿qué quieres enseñarme?

¿qué secreto me guarda tu perfume

para morirse al par que me enamora?

 

¿No será que no puedes abrazarme

si no renuncio a lo que se consume

y  amo la eternidad desde tu ahora?

 

Pedro Miguel Lamet

 

 

 

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

La oración de la nieve

La naturaleza habla también en el invierno a través de la hermana nieve. Nos recuerda la capacidad de transfigurar el tronco, la piedra, el jardín, la casa, nuestra vida. Es como si se revistiera del alba para oficiar la liturgia que reviste de pureza original a la creación, la blancura perdida. Como si nos recordara que el mundo lleva dentro la posibilidad del cambio, de retornar a la alegría, la plenitud, la luz de donde venimos y hacia donde vamos.

Mejor lo dice el poeta. Revuelvo en mis viejos libros y encuentro un poema de Amado Nervo dedicado a la nieve. Copio unas estrofas. Él dice mejor  cómo la nieve ora y nos enseña a orar:

 

La blancura es el himno más hermoso y más santo;

ser blanca es orar; siendo yo, pues, blanca, oro y canto.

Ser luminosa es otro de los cantos mejores:

¿No ves que las estrellas salmodian con fulgores?

Por eso el rey poeta dijo en himno de amor:

“El firmamento narra la gloria del Señor”.

 

Se tú como la Nieve que inmaculada llueve

 

Y yo clamé: —¡Alabemos a Dios, hermana Nieve!

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather

Un beso fugaz de Dios

Músico callejero. Rastro de Madrid. © PMLamet

¡Qué milagro cotidiano! De pronto en una calle cualquiera alguien cierra los ojos y se pierde, se sumerge, se sale del tiempo gracias a la música. Y el viandante atareado se detiene y por un instante  olvida  sus preocupaciones y asciende con él a la nube del artista por la escalera del pentagrama a un lugar extático, a un mar de notas que le embriagan.

Porque, como canta fray Luis en su Oda a Francisco Salinas, “el aire se serena y viste de hermosura y luz no usada”. Desde el embrujo de la música  el que la escucha se hace tan niño que reconoce su origen: “A cuyo son divino / el alma, que en olvido está sumida, / torna a cobrar el tino / y memoria perdida / de su origen primero esclarecida”.

Pierde por un instante el interés por lo material: “Y como se conoce, / en suerte y pensamientos se mejora; / el oro desconoce, / que el vulgo vil adora, / la belleza caduca, engañadora”.

Y da así el gran salto a lo trascendente: “Traspasa el aire todo / hasta llegar a la más alta esfera, / y oye allí otro modo / de no perecedera / música, que es la fuente y la primera”.

De esta manera en cualquier calle y en cualquier momento, gracias a la música, si cierras los ojos, puedes llegar a sentir el beso fugaz de Dios.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmailby feather