Archivo de la categoría: Poemas

Considero la poesía como una desvelación de la realidad oculta de las cosas a través de la sugerencia, el último escalón humano antes de la mística. Ofrezco aquí una selección de mi obra poética desde 1962 hasta hoy.

Si estás perdido

Hay mucha gente hoy día con desazón y angustia. A las noticias negativas se suman problemas personales de soledad, fracasos amorosos, precariedad económica, depresión, o simplemente una vaga sensación de sin sentido.

¿Dónde está la solución de fondo? ¿En los partidos, las elecciones,  el dinero, el consumo, el progreso? Al final nos encontramos con nosotros mismos. La respuesta está dentro. Es lo que intento evocar en este soneto:

     SI ESTÁS PERDIDO

Si estás perdido en ese desconcierto

de no saber a dónde va el camino

y esta vida te lleva al desatino

de andar sin rumbo solo en un desierto;

 

si a veces añoras retornar al huerto

y sentarte a la sombra de aquel  pino

para mirar al sol dormirse en el divino

regazo de la mar igual que un muerto,

 

cierra los ojos, respira en este instante

lo que detrás de tu ser te configura,

piérdete del todo en ese encuentro

 

que habita tras la forma y la figura,

y descansa tu alma como amante

en el beso de amor que eres por dentro.

 

Pedro Miguel Lamet

Un Tú oculto en la ausencia

 

UN TÚ OCULTO EN LA AUSENCIA

La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla.
Y el aliento de Dios se cernía sobre  la faz de las aguas.
(Gn 1,2)

 

Era el mundo un bostezo desahuciado

y el  miedo permanente de la ausencia,

el envés asustado de la esencia,

que busca ser y anhela lo creado.

 

Era el hueco que nunca fuera amado

en la noche sin luna ni presencia,

el vacío del beso, y la querencia

de ese abrazo que nunca habíase dado.

 

Era mi ser perdido en la penumbra,

la tarde sin amor ni despedida,

la mesa sin brasero, la ternura

 

que pide el yo de pan y risa hambriento.

Era el Tú que  se oculta en la espesura

y  brotará si estalla el  sentimiento.

Pedro Miguel Lamet

 

 

 

 

 

Todo y Nada

Siempre me ha impresionado el contraste entre el Todo y la Nada en los grandes místicos. Por ejemplo en San Juan de la Cruz: “Para venir a gustarlo todo, / no quieras tener gusto en nada. / Para venir a poseerlo todo, /  no quieras poseer algo en nada…”

La nueva física nos enseña que nuestro mundo en realidad no se compone de materia. Lo que percibimos más o menos como sustancia sólida no es una aglomeración de una infinidad de las más pequeñas partículas fijas, sino una red de intercambio de impulsos y vibraciones de un campo energético invisible. Einstein dijo: «Los átomos que nos parecen materia son una concentración de energía». Max Planck aclaró: «Toda la materia se forma y se mantiene sólo gracias a una fuerza que mantiene los átomos como al más diminuto sistema solar».

A nivel intuitivo, el tema me ha isnpirado el siguiente poema:

TODO Y NADA

Todo está en su lugar,
si yo resido
en el espacio vacío
que queda
debajo de mí mismo
y encima de las sombras
que cruzan a mi vera.

Todo es, se duerme y amanece
en un lugar recóndito
tan sutil y delgado
como esa brisa-niña
que acuna y te despierta.

Todo me arrastra en el viento
que sopla sobre el limo
e impide a los zapatos
saltar sobre las cosas
para el vuelo de alondra
y hoja de palmera.

Todo, rescoldo de aquí dentro,
regresa, si detengo
mi paso, para escuchar la música
que suena cuando
callo.

Todo es nada y todo es armonía
de notas que no suenan
en este pentagrama,
detrás de la apariencia
y besa cuanto arde
más allá de este fuego.

Todo eres tú conmigo
con la suma de gente
que ha quedado
suspendida del tiempo
porque jamás murieron
y duran en el hueco
que reside a la sombra.

Despierto a lo Absoluto,
todo y nada
o Nada simplemente.

Pedro Miguel Lamet

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La luz es posible

A todos los lectores y amigos, un abrazo grande en la luz de Jesús recién nacido en nuestras entrañas,  y en  nuestro cariacontecido mundo. ¡Su lumbre, su paz y su justicia son posibles! ¡Feliz Navidad

LUMBRE DE DIOS

 

“El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz;

a los que habitaban en tierra de sombra de muerte,

la luz resplandeció sobre ellos”. (Is. 9,2)

 

Desde la sombra de la noche aquella

que también es la noche tuya y mía,

cuando esta tierra abandonada y fría

perdió sin ti la risa de tu huella,

 

y buscaba temblando la centella

de un sueño, una palabra, una alegría

para aliviar ese horror en que sufría

el ser sin ser, la vida sin estrella,

 

de pronto te asomaste a la ventana

y preguntaste al Padre de esta guisa:

-¿Qué te parece proclamar cariño

 

y que el hombre se sienta en la mañana

tu júbilo, tu lumbre, tu sonrisa?

-¡Bájate, Hijo, y llora como un niño!

  Pedro Miguel Lamet

 

Tan dormido y despierto

ABÍSMAME EN TU SER

Si del silencio hiciera un abismando hueco,

y en las tardes sin nadie el diapasón ardiente

del aire sobre el aire

hasta matarme el ego

por ser contigo

uno,

dormiría

tan dormido y despierto,

tan nada y todo en uno,

como esa nube leve

del sol atravesada.

Si esta noche me dieras

el saber sin concepto,

un ser sin etiqueta,

un navegar sin barco

y una luna sin tiempo,

que en las sombras fabrica

la amenaza del miedo,

quizás descubriría

el vaivén de mi cuna

y el sabor de tu verso.

Si mañana es ahora

y ayer ya no amanece

y es hoy solo un instante

que se esfuma ya yerto,

abísmame en tu Ser

porque así me diluya

mientras deambulo absorto

por sendas de tu espejo.

 

Pedro Miguel Lamet

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¿Soy yo real?

Durante los días de vacaciones y sus espacios más frecuentes para la reflexión sobre el pasar y el sentido de la vida hay oportunidades para volver a hacerse las grandes preguntas del ser humano. Entre ellas una muy radical: si verdaderamente somos reales, si tenemos consistencia o, dada la fugacidad de todo, que cambia continuamente, no pasamos de ser un sueño, una imagen, un pálpito distendido en el tiempo. Es lo que me formulo en este soneto, que se lo dedico a Javier Osuna, SJ. un gran compañero colombiano que acaba de fallecer. Fue un hombre bueno, dulce y transparente.

                        ¿S0Y REAL?

¿Soy yo real o un breve y vago sueño

que cruza como un verso mal rimado

esta estrofa de vida  sobre el prado

como el río en busca de su dueño?

¿Soy quizás aquel brote de un empeño

que goza, llora y muere apasionado

rumbo a no sabe cuál  acantilado

como el río se vuelve marismeño?

¿Qué es la vida, Señor? ¿Por qué me has puesto

en este paraíso con espinas,

para andar sin saber por qué camino?

“Eres silencio –respondes-, lo adivinas

si dejas de pensar tan descompuesto

y solo  al contemplar  luces divino”.

Pedro Miguel Lamet

Amar no tiene nombre

Alvor (Portugal) 2013

AMAR NO TIENE NOMBRE

 

Amar es un vacío,

un llevar en las manos

el temblor de estar solo

mirando las estrellas,

un saberse una pluma

movida por la brisa

y olvidarse que el miedo

hizo en ti su morada

y arrumbar en lo oscuro

los planes ya trazados

y dejar que tu alma

llore a solas lo absurdo

que es estar y no estar.

 

Amar es un insólito

querer ser lo imposible,

derrotar los deseos,

recomponer el mundo

a trozos de ilusiones,

arrimar a las rosas

la eternidad rompiente

y regar con ausencia

la cuna de la noche

donde acecha el dolor.

 

Amar no es el anhelo

de vivir la primicia

de un ser entre los brazos

o llevar de la brida

el feliz yo caliente,

o andar con un espejo

de un tú mismo mejor.

 

Ni pensar que ya es tuyo

el ser que has aprehendido,

ni pregonar al mundo

desde un tú apuntalado,

ni reírse del salto

que el otro no ha querido,

ni poner a tus ojos

parcelas por el mundo

con un cartel: “No entrar”.

Amar es un perderse

en la noche estrellada

y saber que hace tiempo

has dejado de ser.

Es flotar sin un norte

por el mar de tu alma

y mañana ¡quién sabe!

no saber, no saber…

 

Amar es estar solo

con todo en compañía

y morir de vivirse

tan lleno del presente,

canción de un gran vacío

de lo amado que nace

en llamas del recuerdo

y el grito de un instante

que es, que fue, que apenas

vuela en lo casi perfecto

en la luz que no ha sido.

 

Amar no tiene nombre,

quizás sólo la noche

que queda si has querido

al borde de la orilla,

una huella en la playa

que dejaste al pasar

y ser mar en la mar.

Pedro Miguel Lamet

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