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Cuándo tiene sentido la cruz

En plena Semana Santa me vuelvo a preguntar qué sentido tiene la cruz en nuestra vida.

CUÁNDO NO TIENE SENTIDO LA CRUZ
No le veo sentido a la cruz por la cruz. Hay personas que han sacralizado el sufrimiento en sí mismo, como si pasarlo mal fuera per se algo positivo. Eso no es una virtud, es una enfermedad.
No tiene sentido la cruz como autoflagelación mental. Es decir, dejar a la mente que te pase películas negativas. Es otro morbo perjudicial en que se recrea mi peor yo, mi personaje más falso. A ese no hay que hacerle ni caso.
Carece de sentido autoculparse para sufrir más. Procede de no perdonarse a uno mismo por lo  que hice en el pasado. Dios te ha perdonado y tú no te perdonas. Se trata de un penitencia buscada para hacerme daño, que lejos de liberarme, me hunde más.
Es una cruz falsa la que me impongo porque otro está sufriendo. Por ejemplo, mi madre, mi amigo, un ser querido está sufriendo y yo me siento culpable si no lo paso igual de mal que él. No caigo en la cuenta de que es al revés: tengo que estar bien para poder ayudarle; tengo que salir del pozo para poder sacarle.

CUÁNDO TIENE SENTIDO LA CRUZ
La cruz tiene sentido cuando es una consecuencia de opción auténtica de vida o de una verdad asumida. Por ejemplo, si sufro por llevar adelante una causa justa, por defender a seres humanos, por evitar un mal o denunciar una injusticia. Jesús no muere en la cruz para buscar el sufrimiento, sino por ser consecuente hasta el final con su mensaje: el amor incondicional de Dios.
La cruz salva cuando es cruz por los demás. Si me sacrifico por estar al lado del que sufre, por sacarle de su sufrimiento, aunque sea solo por consolarle y acompañarle. Pero nunca es sufrimiento buscado, sino un dolor o privación que brota del amor.
La cruz se ilumina cuando requiere el abrazo de una situación inevitable. Si la enfermedad no tiene cura, si la muerte del ser querido me lo arrebata, si una catástrofe natural o una guerra imparable nos zahiere, crezco cuando abrazo esa cruz y la supero espiritualmente.
La cruz libera cuando no acaba en cruz, sino en resurrección. Mientras la llevamos es liviana, si cuenta con un horizonte de esperanza. “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera”(Mt 11, 28-30).
La cruz glorifica cuando no me empeño en llevarla a solas, sino cuando camino por la vía de la amargura al lado de Jesús. Porque el yugo solo puede soportarse entre dos. Porque con Jesús la muerte es Vida y el caminar por la fugacidad del tiempo un encuentro con una luz que tiene vocación de eternidad.

 

 

 

La luz es posible

A todos los lectores y amigos, un abrazo grande en la luz de Jesús recién nacido en nuestras entrañas,  y en  nuestro cariacontecido mundo. ¡Su lumbre, su paz y su justicia son posibles! ¡Feliz Navidad

LUMBRE DE DIOS

 

“El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz;

a los que habitaban en tierra de sombra de muerte,

la luz resplandeció sobre ellos”. (Is. 9,2)

 

Desde la sombra de la noche aquella

que también es la noche tuya y mía,

cuando esta tierra abandonada y fría

perdió sin ti la risa de tu huella,

 

y buscaba temblando la centella

de un sueño, una palabra, una alegría

para aliviar ese horror en que sufría

el ser sin ser, la vida sin estrella,

 

de pronto te asomaste a la ventana

y preguntaste al Padre de esta guisa:

-¿Qué te parece proclamar cariño

 

y que el hombre se sienta en la mañana

tu júbilo, tu lumbre, tu sonrisa?

-¡Bájate, Hijo, y llora como un niño!

  Pedro Miguel Lamet

 

Llegó la hora de Romero

La beatificación y proclamación como «mártir» del arzobispo salvadoreño monseñor Óscar A. Romero (1917-1980) refrenda el reconocimiento y la devoción que desde hace décadas le han profesado tanto su pueblo como prestigiosas instituciones de todo el mundo. De origen humilde y formado en la más estricta ortodoxia, a partir del contacto con las injusticias y matanzas infringidas en El Salvador despertó a la conciencia de los pobres y oprimidos para convertirse en «voz de los sin voz» y dar la vida por su pueblo, acribillado junto al altar mientras celebraba la eucaristía el 24 de marzo de 1980.
En este libro tres autores jesuitas estudian su vida, su conversión y su pensamiento: Seguir leyendo Llegó la hora de Romero

Devolver a la Iglesia la frescura y el perfume del Evangelio

CONFERENCIA EN ALMERÍA

“Es necesario devolver a la Iglesia la frescura y el perfume….

Agradezco la numerosa asistencia y la acogida a mi conferencia en el centro Indalo, que dirige Rafael Yuste, SJ., quien ha revitalizado muy eficazmente este foro en el centro de la ciudad. Sin duda el papa Frncisco despierta en todas partes un gran expectación y esperanza.

(Pequeño error. Al hablar de la iniciativa que ha dado lugar e este proceso me refiero, más que a Juan Pablo II, a la renuncia de Benedicto XVI)

 

Cuatro libros sobre Jesús de Nazaret

Jesus de Nazaret

Cuatro libros sobre jesus de nazaret.

Agradezco a Juan Antonio Monroy la reseña sobre mi libro El retrato, publicada en el “Magacín”,  Suplemento Dominical de Protestante Digital ( 7 de julio de 20113) . Sólo una puntualización: Nunca he dejado de ser jesuita, como señala en su recensión ni estoy apartado de la Compañía. A Dios gracias sigo perteneciendo a la Compañía de Jesús y viviendo en sus casas donde ejerzo mi trabajo de escritor.  Gracias por el respeto y aprecio con que el autor comenta mi obra. Le agradezco también que me haya rejuvenecido. No tengo 63, sino 72 años, aunque gracias a la fe me siento como si acabara de nacer…

 

Resucitar es ver

resucitó

Los relatos evangélicos cambian de estilo, desafían a la cronología, rompen sus propios códigos al llegar la resurrección. La tumba vacía, apariciones, maneras diferentes de manifestación de Cristo. Los historiadores no pueden aplicar sus criterios historiográficos porque la historia tiene otra lectura, la de la experiencia pascual. Antes veían al Hijo del Hombre, ahora experimentan a Dios y Dios es incomunicable. De ahí la controversia.

Sin embargo la gran prueba definitiva de que Cristo ha resucitado es la transformación de aquel grupo de pescadores ignorantes y atemorizados, cuyo líder ha sido ejecutado a las puertas de Jerusalén, la confluencia de sus testimonios. Jesús ahora atraviesa paredes, está y no está, despierta la duda o inflama el corazón.

La experiencia del resucitado, aunque se apoya en hechos históricos, requiere la fe o en cierto modo la mística. En mi opinión los apóstoles despertaron por dentro, descubrieron que la muerte no existe, que desde siempre eran seres sin tiempo en el tiempo, pertenecían a la explosión de luz que une lo creado con lo increado, manifestación de lo inmanifestado y eso les cargó de comprensión y fuerza. Seguir leyendo Resucitar es ver